Columnas de opinión: 28 de noviembre de 2022

REFORMA

 

TEMPLO MAYOR

 

EMPECEMOS con una adivinanza: se hizo por capricho del Presidente; salió carísima y es un secreto cómo se manejaron los dineros; se desarrolló a empujones, sin cumplir los tiempos y sin un objetivo claro. ¿Qué es? Podría ser la refinería de Dos Bocas o podría ser el Tren Maya; también podría ser la política energética o la marcha de ayer.

 

JUSTAMENTE la megaprocesión que encabezó Andrés Manuel López Obrador es un reflejo fiel de lo que es su gobierno, en el que pesa más el ánimo presidencial que el beneficio para la población; importa más cumplirle el deseo al mandatario que cumplir la ley; y se valora más la estridencia que la coherencia. Para colmo, las multitudes que lo acompañaron en el trayecto no se quedaron a escuchar su “informe”, por lo que habló ante un Zócalo semivacío.

 

COMO SEA, hoy en Palacio Nacional estará sonriente, pues logró apaciguar su lastimado ego presidencial al mostrar una marcha más grande que la de hace dos semanas. Y ése es el gran drama de AMLO: en el fondo él mismo sabe que la megamarcha de ayer no salió de la sociedad, ni fue espontánea, como sí ocurrió con la movilización ciudadana en favor de la democracia y del INE. Y ahí su sonrisa se convertirá, más bien, en una mueca.

 

 

 

 

VAYA EXHIBIDA le dio Xóchitl Gálvez al gobierno de Claudia Sheinbaum. La senadora fue a una estación del Metro a pegar un cartelón suyo, al fin y al cabo que en cada estación colocaron cientos de carteles promoviendo la AMLO marcha. ¿Y qué creen? Que no la dejaron. Pegó un cartelito y no duró ni 10 minutos antes de que lo quitaran, con lo que la hidalguense dejó en claro que las reglas son las reglas… para quien no apoya a la 4T.

 

 

 

 

RESULTA extraño que el gobierno de México ande reclamando a otros países que le devuelvan piezas prehispánicas que se encuentran en museos, en colecciones privadas o en subastas. ¿Para qué las quiere? ¿Para meterlas en una bodega y que se pudran en el olvido?

 

PORQUE suena muy patriótico eso de reivindicar el pasado glorioso, pero si no se le invierte al presente, todo queda en mera demagogia. Nomás para darse una idea, el presupuesto federal para la cultura se ha desplomado con este gobierno, al bajar en más de 35 por ciento real. De hecho, México no cumple con la recomendación de la Unesco de destinar, por lo menos, el 1 por ciento del PIB a la cultura. El monto anda alrededor del 0.2 por ciento ¡apenas!

 

EL COLMO es que el realizador Guillermo del Toro tenga que ofrecer pagar de su bolsillo la entrega de los Arieles, pues la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas no tiene presupuesto por los recortes gubernamentales. Tal vez por eso dicen que la gestión de Alejandra Frausto en la Secretaría de Cultura es como una película de terror.

 

 

EL UNIVERSAL

 

BAJO RESERVA

 

La marcha de Monreal

 

Mientras las corcholatas Claudia Sheinbaum, Adán Augusto López y Marcelo Ebrard marchaban junto al presidente Andrés Manuel López Obrador, en la Ciudad de México, a más de 9 mil kilómetros de distancia, en Madrid España, se daban hechos que, para algunos, son el inicio de lo que podría acabar en una alianza electoral de oposición. Primero, el líder de la Cámara de Diputados, el panista Santiago Creel, y el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado y aspirante a la candidatura presidencial de Morena, Ricardo Monreal, anunciaron la realización de una gira de reconciliación nacional a lo largo del país. Después, Luis Espinosa Cházaro, coordinador del PRD en la Cámara de Diputados, le dijo al zacatecano que “tiene las puertas abiertas” de su partido.  Habrá que ver qué pasa con el líder de Morena en el Senado cuando regrese a México. El jueves pasado acordó con los senadores de Morena que estarían unidos hasta el final de la Legislatura, pero nos señalan que es incierto cuánto tiempo se podrá mantener firme ese acuerdo, en especial porque los llamados radicales no le perdonan que tenga una postura autónoma y a veces crítica sobre el presidente López Obrador. Monreal no fue a la marcha de Morena, ¿pero estará cerca de marcharse de Morena?

 

Muere el sistema de radio y tv del Estado

De vergüenza la transmisión que realizaron los medios públicos de la marcha del presidente Andrés Manuel López Obrador. Sin pudor alguno, la emisión estuvo cargada de propaganda y alabanzas al gobierno, y descalificaciones a la prensa independiente. Y aunque el propio Presidente dijo que era una marcha para celebrar los cuatro años de su gobierno, y no una respuesta a la marcha en defensa del Instituto Nacional Electoral del 13 de noviembre, algunos de los conductores y conductoras se dedicaron a establecer contrastes con aquella manifestación. Destacaron que la marcha de ayer no era racista, ni clasista, y hablaron de las bondades de los planes sociales de esta administración y, desde luego, se aseguró que no hubo acarreo, que eso era de la época del PRI. Al parecer, el cable de sus cámaras no llegó hasta los lugares en los que, muy temprano, se pasó lista a empleados de gobiernos que “voluntariamente tuvieron” que asistir a la marcha que, por lo que se vio, no requería de políticos que cumplieran con cuotas de asistentes, pues, quizá, con la gente que sí quería estar cerca del Presidente por convicción, hubiese bastado para mostrar el apoyo a AMLO. Ayer, el presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, Jenaro Villamil, demostró que ya no existen la radio y televisión del Estado, y que él es, cuando mucho, presidente del sistema de propaganda de Morena. ¿Acaso habrá alguien en el Poder Legislativo que le exija rendir cuentas a don Jenaro?

 

La pancarta de Mier

Llamó la atención la pancarta que el coordinador de Morena en San Lázaro, Ignacio Mier, mostró orgulloso durante la marcha de ayer: “No vine por mi torta, sino por mis” … y el dibujo de unos huevos.  Algunos legisladores de oposición nos dicen que para ellos esa es la política que don Ignacio aplica para todo. Dicen que también por su voluntad, se dictaminó la reforma electoral del Presidente, dejando de lado más de 100 propuestas en la materia.  Hoy, en punto de las 13:00 horas, el proyecto se vota en comisiones y los guindas tienen mayoría, ya veremos si por sus…, lo aprueban. Sin embargo, el martes tendrán que ir ante el pleno, donde al diputado Mier y sus aliados no les alcanzan los números para modificar la Constitución.

 

La otra corcholata también marchó

Quien también llevó su porra a la marcha fue el diputado federal del Partido del Trabajo, Gerardo Fernández Noroña. Mientras marchaba con un contingente de su partido, el legislador aprovechó para tomarse fotos con sus simpatizantes, quienes corearon: “¡El pueblo decide, Noroña es el que sigue!”. Y aunque no figuró con la misma relevancia que las otras corcholatas, nos comentan que se fue muy contento de la movilización.

 

 

EL UNIVERSAL

 

EN TERCERA PERSONA

 

HÉCTOR DE MAULEÓN

 

La última movilización de AMLO

 

Gran lector de la calle, el resultado de la marcha ciudadana en defensa del INE, verificada de manera multitudinaria hace dos semanas entre el Ángel de la Independencia y el Monumento a la Revolución, dejó en el presidente de México una molestia, una preocupación difícil de ocultar.

 

El río humano que marchó de manera espontánea a lo largo de algo que AMLO considera su marca registrada, la calle, significó un duro baño de realidad para el gran solitario del Palacio: un presidente que vive encerrado en sí mismo y que cada vez escucha menos a la gente que tiene a su alrededor ―como han dado fe, entre otros, el exsecretario de Hacienda, Carlos Urzúa, y el exdirector del IMSS, Germán Martínez.

 

López Obrador entendió que algo inédito estaba sucediendo. Se dedicó durante varios días a descalificar la marcha ciudadana y a insultar, con la batería de adjetivos de costumbre, a sus participantes.

 

Cuentan funcionarios de la Presidencia que el mandatario se encerró con personas de su confianza, el vocero Jesús Ramírez Cuevas y su jefe de asesores, Lázaro Cárdenas, para buscar una forma de responder a lo que acababa de verse en Reforma.

 

“La gente quiere que marchemos el 27, un domingo”, diría después López Obrador.

 

“La gente”, según los funcionarios consultados, era en realidad Jesús Ramírez Cuevas, quien puso sobre la mesa la idea de tomar la calle echando mano de todo el aparato gubernamental, incluidos los gobernadores.

 

La operación quedó en manos del secretario de Gobernación, Adán Augusto López. A Claudia Sheinbaum le correspondió garantizar la asistencia del gobierno de la ciudad.

 

Trabajadores de la Secretaría de Trabajo y Fomento al Empleo de la Ciudad de México grabaron al secretario José Luis Rodríguez Díaz de León ordenando que se aplicara “el mismo ejercicio” que se llevó a cabo durante el último informe de la jefa de Gobierno, en el cual se estableció la cuota de camiones que funcionarios altos y medios debían aportar: desde directores generales hasta jefes de departamento, pasando por directores de área y subdirectores.

 

Gobernadores de todos los puntos del país, así como los integrantes del gabinete, comenzaron a convocar a todo vapor a la marcha, tal vez la última de AMLO.

 

Lo que antes era sucio y corrupto ―el autobús, la torta y el Frutsi―, ahora se manejó como un ejemplo de congruencia, de lealtad, de patriotismo, de compromiso con “la transformación”.

 

Los mensajes cargados de desvergüenza y oportunismo que poblaron las redes quedarán ahí para la historia: “Acarreada por el corazón. Ya lista para marchar y seguir transformando al lado de nuestro presidente”, escribió la titular de Cultura del gobierno federal, Alejandra Frausto ―responsable de una de las gestiones más grises y anodinas que se recuerden.

 

“Caminarán los herederos de las luchas de Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero, Zapata, Villa, Magón y el Gral. Cárdenas. Las gestas y aspiraciones de obreros, campesinos, indígenas, estudiantes, maestros; de quienes sueñan con una patria para todos”, escribió, con ganas de no quedarse atrás, el vocero Ramírez Cuevas.

 

La Asociación Mexicana de Derecho a la Información, AMEDI, denunció la forma descarada en que los medios públicos ―el canal Once, el 22, el Imer, Capital 21, Radio Educación, entre otros―, pisaron la ley que les impide convertirse en instrumentos de propaganda, y convocaron y transmitieron una marcha que tuvo como fin sanar el ego herido del presidente.

 

Las plumas del régimen celebraron “la más grande movilización de la izquierda” de que hay memoria, como si lo de ayer no se hubiera tratado de un acto de poder, de una marcha de Estado en la que el presidente más poderoso que ha habido en México en los últimos 30 años salió a marchar… en apoyo de sí mismo.

Todos los recursos del Estado se pusieron al servicio del presidente al que una marcha ciudadana había irritado.

 

Se documentó la llegada de autobuses procedentes de todos los puntos de la República, los cuales convirtieron los alrededores de Reforma ―Insurgentes, México-Tacuba, Circuito Interior, Parque Lira, Avenida Chapultepec, y las colonias Cuauhtémoc, Juárez, Roma y Guerrero— en “la más grande central de autobuses”.

 

Todo ocurrió sin ganas de ocultarlo. Al contrario, haciendo exhibición del gesto de poder que, en su mañanera de este lunes, el presidente celebrará extasiado.

 

El gobierno de la ciudad, que en la marcha que tapizó Reforma en defensa del INE calculó una asistencia de 10 mil manifestantes, anunció anoche que a la última movilización de AMLO habían asistido un millón 200 mil personas.

 

Ocho horas más tarde, la mayor parte de estas volvió en los mismos autobuses a su realidad cotidiana. Una realidad que, en medio de tanta gente, no encontró ningún espacio en el discurso pronunciado ayer en el Zócalo.

 

 

MILENIO

 

TRASCENDIÓ

 

Que en Palacio Nacional están más que satisfechos por los resultados de la marcha e informe de este domingo en los que, según cifras del Gobierno de la CdMx, participaron cerca de 1.2 millones de simpatizantes, aunque la parte más difícil fue la logística y es que algunos funcionarios de la 4T tuvieron que rifarse el físico para proteger al presidente Andrés Manuel López Obrador. Si bien se reportó saldo blanco, hubo quienes resultaron magullados, como el vocero presidencial, Jesús Ramírez Cuevas, y el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, que terminaron bañados en sudor luchando con la multitud para permitir el avance del mandatario.

 

Que vaya inicio de semana el que tendrá la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pues hoy analiza la controversia constitucional que promovió la Comisión Federal de Competencia Económica en contra del presidente Andrés Manuel López Obrador por no presentar la terna de candidatos para ocupar las vacantes de consejeros de ese organismo, y una vez concluido el tema el pleno seguirá con el recurso interpuesto por legisladores para invalidar el acuerdo que permite a las fuerzas armadas realizar tareas de seguridad pública hasta 2028.

 

Que la ex secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, se dejó ver por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde asistió a un seminario organizado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En tanto, quien se dio tiempo de ir a la marcha de apoyo al Presidente y luego tomó un avión para participar en el encuentro editorial más importante en español fue Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica, quien estaba programado para presentar el libro Exceso de muerte. De la peste de Atenas al covid-19, de Armando Bartra, aunque al parecer no llegó.

 

Que siguiendo con la FIL, la que estuvo también de visita en Guadalajara fue la ministra Margarita Ríos Farjat, quien en un foro sobre objeción de conciencia recordó sus tiempos al frente del SAT y sostuvo que no pagar impuestos se ha convertido en “deporte nacional”, por lo que insistió en que los delitos fiscales se castiguen como delincuencia organizada e incluso se traten como asunto de seguridad nacional, esto a partir del fallo de la Corte que mantuvo vigente la prisión preventiva, pero excluyó del catálogo la defraudación, el contrabando y el uso de facturas falsas.

 

MILENIO

 

EL ASALTO A LA RAZÓN

 

CARLOS MARÍN

 

Ufano por el acuerdo de marchar junto al secretario de Gobierno capitalino Martí Batres (quien calculó hace dos semanas entre 10 y 12 mil a quienes caminaron en defensa del INE y ayer estimó que se manifestaron por AMLO “un chingo y dos montones”), el sacerdote Alejandro Solalinde bendijo la procesión de devotos de la 4T pretendiendo evangelizar a quienes piensan distinto:

 

“Quiero hacer un llamado especial a los demás para que se unan también. Entiendo que no acaban de digerir que esto es un cambio, un gran movimiento irreversible, pero también son nuestras hermanas y hermanos, no importa el nivel que tengan, finalmente se convencerán que este cambio es necesario, es de bien para todos, y ellos son parte de nosotros. Los invitamos a participar de nuestra reunión, sin ellos México no está completo…”.

 

Y justificó así la leva de pobres y servidores públicos:

 

“Les llaman acarreados a los que no tenían medios para venir, pero sí querían venir…”.

 

En las vísperas, el otrora respetado defensor de migrantes que devino capellán de Palacio invitó en redes sociales:

 

“¡Vamos a la marcha! Este domingo me sumaré a millones de personas conscientes de la necesidad de una transformación nacional pacífica y democrática ¡Nos mueve el amor, no el odio; la fe practicada, no solo la religión!…”.

 

Menos místicos, alrededor de 20 mil promotores del voto de Morena que fueron habilitados servidores de la nación por la Secretaría de Bienestar habían hecho ya el trabajo sucio, ofreciendo transporte a repentinos “voluntarios” que se benefician de los programas sociales. Algunos fueron videograbados en la vía pública mientras, además del viaje de ida y vuelta, prometían “partidas especiales” en efectivo.

 

Renuentes a identificarse cuando los conminados les hacían ver lo ilegal de usar dinero público para el acarreo político, los morelitos (por lo de siervo de la nación de Morelos y Pavón) gozan de plazas A y B, con salarios de ocho mil 500 y 10 mil 800 pesos mensuales.

 

Herencia de la “dictadura perfecta” como definió al priiato Vargas Llosa, el acarreo de gente humilde y trabajadores del gobierno mutó a los genes del partido mayoritario. En agosto reciente fue uno de los recursos de que se valieron los candidatos de Morena a integrar en septiembre su consejo nacional.

 

Mi compañera Liliana Padilla registró entonces las descalificaciones internas:

 

En Acayucan denunciaron fraude y captaron en video al delegado de Bienestar, Raúl David Salomón (…). En Puebla, BC, Michoacán, Sonora y otras entidades denunciaron filas de personas transportadas en camiones para emitir su voto y señalamientos de condicionamiento de programas sociales. Hasta John Ackerman documentó en video cómo una mujer entregaba hojas de afiliación ya llenas con los nombres del candidato por el que debían votar (…). El académico organizó brigadas cazamapaches y acusó que se pagaron hasta 500 pesos por voto.

 

Para lo de ayer, quizá por la pobreza franciscana, el moche a jodidos no pasó de 300 pesitos por cabeza…

 

 

EXCÉLSIOR

 

FRENTES POLÍTICOS

 

  1. Segundo aire. Además de la marcha de apoyo y el informe rendido por el presidente Andrés Manuel López Obrador, la jornada cívica de ayer dejó como saldo un cúmulo de buenas noticias para darle un respiro e impulso a la 4T. El primer mandatario dio a conocer que en los próximos días informarán los detalles de otro aumento al salario mínimo, que espera que ronde el 20 por ciento. López Obrador destacó que el salario mínimo “pasó de 88 pesos a 172 pesos, un incremento de 62% en términos reales. En la frontera ha sido más del doble. Nunca visto en 40 años”, dijo. Además, anunció un aumento en la pensión para adultos mayores. Destacó que para enero de 2023 aumentará en 25 por ciento. Y la mejor: “Somos maderistas”. No a la reelección. Para que la oposición duerma tranquila.

 

  1. Misión cumplida. Cuestión de enfoques. Mientras Morena proclama que “el pueblo nunca abandonará al Presidente que nunca ha abandonado al pueblo. Somos millones con AMLO”, la oposición intenta demeritar el esfuerzo realizado por Morena para mostrar músculo. Lo lograron. Llenaron Paseo de la Reforma con apoyo de muchos rincones del país. La anunciada como última marcha de López Obrador tuvo el éxito esperado. “Sigamos haciendo historia, hagamos realidad y gloria el humanismo mexicano”, concluyó López Obrador al cerrar su mensaje en el Zócalo. Los organizadores quedaron felices de ver tanta gente, aunque no sabrán cuánto apoyo real tiene el Presidente, sino sólo cuán potente es la maquinaria movilizadora.

 

  1. “Dos montones”. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, encabezó la marcha hacia el Zócalo, en el centro de la capital mexicana, acompañado de miles de mexicanos que lo apoyan y defienden su proyecto nacional. Es, sin duda, la marcha cuantitativamente más grande en la historia de México, para quienes quieran etiquetarle un valor social. Cinco horas después de comenzar a caminar desde Paseo de la Reforma, el presidente López Obrador llegó finalmente al Zócalo, donde lo esperaba un gran contingente para escuchar su informe de gobierno. Martí Batres, el secretario de Gobierno, dio la esperada cifra de asistentes y, en su coloquial estilo, exclamó: “Son un chingo y dos montones”.

 

  1. Calma. El presidente Andrés Manuel López Obrador adelantó, desde la plancha del Zócalo, en la Ciudad de México, que la refinería Olmeca de Paraíso, Tabasco, empezará a producir gasolinas y diesel. En su mensaje, detalló que con una inversión de 11 mil millones de dólares se construyó la refinería Olmeca para procesar 340 mil barriles diarios de petróleo crudo. “Esta planta ya está en periodo de integración. Y que no coman ansias nuestros adversarios conservadores, ya va a empezar a producir gasolinas y diesel”, agregó. López Obrador también resaltó la compra de las acciones de la empresa Shell, de la refinería de Deer Park, en Texas, con un valor de 600 millones de dólares. Muy pronto estas acciones se reflejarán en los bolsillos de los mexicanos.

 

  1. La canción de Parchis. Pues nada, aunque la oposición o incluso al interior de Morena los quieren echar a pelear, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, el canciller Marcelo Ebrard y el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, posaron para una foto a minutos de que acompañaran al presidente Andrés Manuel López Obrador al Zócalo en la llamada Marcha del Pueblo. Y sí, además de demostrar músculo, acallaron las versiones que hablan de enfrentamiento entre las llamadas corcholatas, apoyaron al Presidente y se la pasaron muy bien, ya sólo faltó la estrofa de “hola, soy ficha roja… y yo soy la ficha azul…”. Una de las fichas (¿todavía?) anda de viaje, avisó con tiempo.

 

 

EL FINANCIERO

 

COORDENADAS

 

ENRIQUE QUINTANA

 

Una marcha para la clientela… y para el ego

 

Tanto la marcha como el discurso que ayer pronunció el presidente López Obrador en el Zócalo fueron eventos pensados y diseñados para su clientela.

 

No quiere decir que no sea importante. Se trata de millones. Pero, se pensó, diseñó y ejecutó para ella… y para el propio López Obrador.

 

Habrá discusión respecto a si la concentración humana que tuvo lugar el día de ayer en la Ciudad de México fue mayor a la realizada 15 días antes, convocada para defender al Instituto Nacional Electoral (INE).

 

Creo que ese debate será irrelevante.

 

Las dos marchas fueron extraordinariamente numerosas.

 

Sin embargo, la de ayer fue fundamentalmente un acto de masas organizado por el Estado. Convocado, estructurado y financiado por el gobierno federal y gobiernos locales, que en muchos casos ya están en simbiosis con Morena, al viejo estilo del PRI-gobierno.

 

No quiero decir con ello que no haya existido una asistencia espontánea. Hubo muchos que acudieron de manera convencida.

 

Sin embargo, la marcha de dos semanas antes no tuvo prácticamente intervención de partidos políticos y fue organizada exclusivamente por la sociedad civil.

 

Miles más o miles menos, no es esto lo relevante.

 

El presidente López Obrador no hubiera organizado esta marcha de no haberse realizado la concentración del 13 de noviembre.

 

AMLO quería estar nuevamente en las calles, como lo demostró el lento recorrido que duró varias horas desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo. Rechazó subirse a un automóvil cuando el programa se retrasaba visiblemente.

 

Quería sentirse nuevamente arropado por su gente, a quienes él llama genéricamente, el pueblo.

 

Y precisamente para ellos fue el mensaje pronunciado en la plancha del Zócalo.

 

No lo hizo desde el balcón de Palacio Nacional sino en un templete, como en sus tiempos de líder social.

 

Luego de un larguísimo recuento de datos, muchos de ellos imprecisos, falsos o recortados a conveniencia, llegó finalmente la parte sustancial de su discurso, en donde definió cuál es su doctrina política, con la cual bautiza al proyecto que está encabezando.

 

Humanismo mexicano fue el título que le asignó, y que por lo genérico no quiere decir prácticamente nada.

 

No se esforzó mucho en buscar la denominación.

 

La realidad es que su proyecto es un conjunto de políticas a veces contradictorias que ha ido aplicando a lo largo de los últimos cuatro años, que van del conservadurismo fiscal recalcitrante al asistencialismo, que se arropa con un inexistente combate a la corrupción y que produce más pobres, según datos de Coneval.

 

Pero todas estas medidas tienen como consistencia el propiciar la concentración del poder en la Presidencia y la permanencia de AMLO como el líder social y político más poderoso del país en décadas.

 

López Obrador habló de la realidad paralela que describe todos los días en las mañaneras, aquella en la cual el país está resultando cada vez más exitoso en todos los terrenos, el social, el del bienestar, el económico, el de la salud, el de la educación, incluso el de la seguridad.

 

El discurso de ayer fue en realidad, otro esfuerzo de esta construcción del mundo paralelo que ha creado y que ha sido tremendamente exitosa.

 

Para algunos resulta inexplicable el hecho de que un saldo tan negativo como el que tiene en su administración no se refleje en un desplome de la popularidad presidencial.

 

Ayer, nuevamente encontramos la razón de ello.

 

López Obrador es ante todo ese personaje que tiene la capacidad de conectar con mucha gente, particularmente con aquellos que fueron los excluidos por décadas.

 

No creo que esta concentración masiva ocurrida ayer en la Ciudad de México vaya a cambiar nada sustancial en la ecuación política del país, como sí lo hizo la marcha del 13 de noviembre al derrumbar la pretensión de la reforma electoral constitucional.

 

Pero sí le dará a Morena la prueba de que sigue teniendo la capacidad para desplegar su músculo político.

 

Por ser un evento para la clientela, no modificará ni las intenciones de voto, ni las simpatías, ni las antipatías del gobierno actual.

 

Pero, será quizás el primer acto de campaña en el camino hacia el 2024, con López Obrador intentando convertirse nuevamente en la figura central de ese proceso.

 

LA JORNADA

 

DINERO

 

ENRIQUE GALVÁN OCHOA

 

D

ieron las 9, las 10, las 11 y las 12 y no apareció en los alrededores de El Ángel o en el Monumento a la Revolución ningún manifestante vestido de blanco y rosa. La oposición había convocado a otra marcha ayer en forma simultánea a la de AMLO. Sus dirigentes cambiaron de opinión. El señor de los billetes, Claudio X. González, retuiteó: “Domingo Rosa. Este 27 de noviembre sólo vístete de rosa y blanco y haz tu vida normal… hagas lo que hagas pero vestido de rosa y blanco. Pintemos todas las ciudades de la marea rosa. Hagámoslo de nuevo”. No parece que haya tenido eco su llamado hasta ahora, no se vieron personas con pants de esos colores en sus lugares favoritos de Polanco.

 

Humanismo mexicano

 

Así bautizó el presidente López Obrador a las ideas que conforman el eje de su política económica y social. Ayer volvió a tomar el Zócalo, caminó cinco horas desde El Ángel en medio de un torbellino de gente hasta el centro de la reunión. Subió al templete y todavía habló durante hora y media a sus seguidores. Habían llegado de todas partes de la República, a pie, en bicicleta, en camión, en automóvil y muchos en avión –la nueva clase media que está surgiendo de una economía que crece, las remesas y los programas sociales–. López Obrador dijo que le gustaría que el nuevo salario mínimo –que será fijado esta semana– subiera 20 por ciento, de ese modo aumentaría al doble del que estaba en vigor en 2018.

 

El INE no se toca, se pellizca

 

El presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, no quiere irse sin darle sus pellizcos al presupuesto. Contrató un servicio de asesoría para la elaboración de su informe de rendición de cuentas cuyo costo es de 4 millones 400 mil pesos. La favorecida es la empresa Dinámica Empresarial Alabarda. (¿O se voló la barda?). Sus servicios consisten en apoyar la elaboración del documento sobre la gestión de Córdova en el periodo 2014-2022. Según el instituto, se busca informar de manera clara, precisa y transparente, y en un lenguaje ciudadano, sobre la obra realizada por Córdova. También hará falta un informe de Pablo Gómez, de la Unidad de Inteligencia Financiera. ¿O no?

 

Los invitados

 

Fue algo inesperado que Andrés Manuel invitara a Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López Hernández para que estuvieran junto a él a la cabeza de la marcha. Dijo que son personajes que lo han acompañado desde siempre en su lucha. Pero seguramente hubo otro ingrediente en su decisión porque hay más y no estuvieron: Tatiana Clouthier, su coordinadora de campaña; Julio Scherer, ex director jurídico de la Presidencia, su ‘hermano’; Olga Sánchez Cordero y quien fuera la llave para abrir las puertas del sector empresarial, Alfonso Romo. Entonces, la razón, obviamente, es otra: uno de los tres lo sucederá en Palacio Nacional. Así que no habrá dos encuestas para seleccionar al candidato de Morena, sale sobrando la que serviría para que se inscribieran todos los suspirantes, como Gerardo Fernández Noroña. El círculo se cerró sólo en tres y habrá exclusivamente una encuesta. ¿Será necesaria? Lo ordenan los estatutos.

 

Ya se fue

 

Es sano para Morena que Ricardo Monreal haya sellado una alianza con la oposición. El recorrido que hará por el país de la mano de Santiago Creel con la bandera de la reconciliación es el preámbulo de su campaña presidencial. Esta vez no ocurrirá lo que sucedió cuando quería ser jefe de gobierno y anduvo coqueteando con la oposición para chantajear a AMLO. Eran tiempos de sumar, ahora son de restar. La cuestión es si le sigue sirviendo a Morena en el Senado. La kriptonita la tiene Layda Sansores.

 

Twitterati

 

No me voy a poner a atacar a un gobierno que esperé toda mi vida, Antonio Helguera

 

Leído en la pancarta de una joven que participó en la marcha de ayer

 

 

 

LA JORNADA

 

ASTILLERO

 

JULIO HERNÁNDEZ LÓPEZ

 

E

sta vez, la Unidad de Medición Masiva no fue necesariamente la Plaza de la Constitución, el Zócalo, sino las calles. Lo más trascendente no estuvo en la formalidad del informe (las cifras, los datos, el mensaje discursivo, el templete y el ceremonial), sino en la marcha, en la caminata colectiva y en el contacto directo, de la gente a la que le fue posible, con el Presidente, asumido éste como explícito líder del movimiento que le llevó al poder y que espera que sostenga la continuidad de su proyecto en 2024.

 

Más de cinco horas tardó López Obrador en caminar del Ángel de la Independencia al Zócalo. Lo hizo intencionalmente desprovisto de medidas de seguridad y de logística tradicionalmente aplicable a quienes ocupan el máximo cargo público del país. Esa es una primera diferencia importante respecto a las evocaciones que sus opositores hacen respecto a actos de apoyo organizados desde el propio poder presidencial.

 

No ha habido en la historia un Presidente de la República que se haya expuesto así a las vicisitudes, al caos, al riesgo no sólo de un improperio. Por el contrario, a las masas convocadas en otras épocas se les saludaba desde el balcón principal de Palacio Nacional, todo bajo control del Estado Mayor Presidencial, o se les acercaban esos presidentes, para efectos de las gráficas luego multiplicadas en los medios bien aceitados, entre burbujas perfectamente cuidadas.

 

Otro punto de necesario esclarecimiento es el referente a un alegato de los opositores: las marchas, dicen, se organizan para protestar contra el poder, no desde el poder. López Obrador ha concentrado el mayor poder político institucional de la historia moderna de México pero, a diferencia de sus antecesores que eran complacida parte de los poderes reales, instrumentos adaptables, está bajo el creciente acoso de tales poderes fácticos (empresariales, clericales, mediáticos y del partidismo derrotado en 2018). La marcha de ayer es una forma de defensa ante esa ola recientemente acelerada desde la ultraderecha apoyada por el republicanismo trumpiano, el neocolonialismo español de Vox y los obispos mexicanos.

 

Con estaciones el año entrante en Coahuila y el estado de México, la batalla electoral 2024 es el verdadero telón de fondo de las marchas del pasado 13, en defensa del Instituto Nacional Electoral, y la de este 27. Los organizadores de la primera aseguran que sumando decenas de ciudades del país habrían conjuntado un millón de personas; el gobierno morenista de la Ciudad de México estimó que ayer habrían participado un millón 200 mil personas. La guerra de cifras puede seguir al infinito.

 

Otro punto polémico es el referente al acarreo. Ayer pudo verse un despliegue impresionante de autobuses y la participación de contingentes pertenecientes a movimientos organizados o a liderazgos morenistas individualizados. En general, el talante de los acarreados era festivo respecto a estas acusaciones, a la par de la evidente asistencia de muchas personas a título propio, sin mayor adscripción grupal.

 

Sin embargo, a Morena o en general a la llamada Cuarta Transformación le corresponde analizar y evitar las formas corporativas de movilización política, sobre todo si gobernadores y otros personajes de la nueva clase política morenista son llamados a aportar contingentes. También es necesario vigilar y evitar el uso de los padrones asistenciales para este tipo de actividades políticas.

 

En ese contexto de una larga jornada (más de cinco horas de lenta caminata y más de hora y media de discurso en el Zócalo, con mucha gente que llegó de madrugada y debía volver a sus autobuses a iniciar fatigoso retorno a casa) fue posible ver que esta plaza no se llenó a plenitud y que conforme avanzaba el discurso del tabasqueño había asistentes que se retiraban. AMLO privilegió el marchar, el mostrar una Presidencia en contacto directo con su gente, aunque la foto del Zócalo no fue la que ha de suponerse que esperaba. ¡Hasta mañana!

 

 

LA CRÓNICA DE HOY

 

EL CRISTALAZO

 

RAFAEL CARDONA

 

El parto de las montañas: humanismo mexicano

 

Nos lo había prometido el señor presidente: en esta marcha triunfal, conmemorativa, festiva y de multitudinaria elocuencia, espejo de la gratitud, reflejo de la bondad política, el Movimiento de Regeneración Nacional, nos iba a revelar su nombre definitivo, esas palabras con las cuales la historia debe recoger tan luminosa etapa de la historia mexicana, cuyo propósito de alcanzar la Cuarta Transformación, mediante la Revolución de las Conciencias, se debe enmarcar en el “HUMANISMO MEXICANO”.

 

Hasta hoy, en ninguna de las corrientes filosóficas conocidas por las pobres entendederas de este aporreateclas, se había otorgado al humanismo un gentilicio de tan abrumadora y limitante contundencia.

 

El pasaporte expedido ayer al humanismo coloca a Terencio, y su frase “Homo sum, humani nihil a me alienum puto”, a la cual –si pudorosamente pasamos por alto la última palabra– (para no generar sanciones de la FIFA), podríamos traducir como, “Nada de lo humano me es ajeno”, cuyas letras esplenden, por cierto, en el lema de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, centro de estudios, como todos sabemos, por encima de la tradición y calidad académica y científica de Princeton, La Sorbona o la UNAM y el Instituto Patrulla. Bueno, este quien sabe. Pero, en fin.

 

Pero por una de esas casualidades de la vida, algo notable resulta de esta definición. Ayer mismo Enrique Dussel, filósofo de oficio y ex rector de la Universidad de la ciudad de México, a la cual nada de lo humano le es ajeno, sobre todo el humanismo mexicano, debemos ahora suponer, definió a nuestro señor presidente como un ungido. O sea, con aceite taumatúrgico en la frente. En la crisma, pues.

 

La crisma del hombre con carisma.

 

Como un mesías, dice. No en un sentido irónico como lo hizo Krauze en son de chunga irreverente , con aquella tropicalización, sino en el sentido weberiano del conductor elegido por el pueblo; no del poderoso cuyo carisma se impone sobre el pueblo.

 

No, aquí todo ha venido -dice—desde abajo.

 

Para decirlo de otra, manera: a López Obrador el pueblo lo adora. Antes lo amaba; ahora lo ama. Pronto lo va a idolatrar y con toda seguridad, en un futuro no muy lejano, lo deificará en los altares de la historia.

 

Eso explica no sólo la manta enorme en la esquina de una fachada de Insurgentes y Reforma en la marcha de ayer, sino la cita del poeta favorito de cierta izquierda: José Martí (no confundir con Martí Batres): amor con amor se paga, frase inicial de su discurso en el colmadísmo Zócalo. Y amor con venérea, se pega, dijo el otro.

 

Por eso sus empeños han cambiado de nombre o al menos los nombres se han ido acumulando, porque es más sencillo para el pueblo aprenderse una lista de frases, sin llegar a honduras filosóficas cuya profundidad sólo entienden Marx, Engels, Weber y Dussel.

 

Por eso se han ido acumulando definiciones. En el principio –bíblicamente— fue el éxodo por la democracia. Después, la

 

honestidad valiente. Más tarde, el intento de fundar una república amorosa, cuya naturaleza más simple era combinar la Utopía de Tomás Moro con el teatro de Jesusa Rodríguez.

 

Después se nos prometió un Movimiento Nacional de Regeneración Nacional en lugar de un Partido de la Revolución Democrática.

 

Y cuando todo se había caramelizado en el hervor de la epopeya electoral de los treinta millones de votos, se nos convocó a hacer historia juntos y provocar la Cuarta Transformación de la Vida Nacional. O al revés, es lo mismo.

 

Pero ahora el señor presidente sistematiza y condensa sus afanes histórico-axiológicos y encuentra su piedra filosofal y le dice al exultante pueblo cuya incontable muchedumbre lo aclama con fervor y espontaneidad ilimitados: somos el HUMANISMO MEXICANO.

 

Pero nada más el mexicano, con águila, bandera tricolor y penacho de Moctezuma. Los demás humanismos, guangos nos quedan.

 

 

LA RAZÓN DE MÉXICO

 

ROZONES

 

Pasados de rosca en Profeco

 

Y donde han surgido últimamente reclamos por abusos es en el sector de los empresarios gasolineros. Y es que si bien la Procuraduría Federal del Consumidor, que dirige Ricardo Sheffield, tiene entre sus tareas la de verificar las bombas de las estaciones, para que realmente despachen litros de a litro, resulta que hasta en casos en los que no ha habido incumplimiento ni resistencia, les están cayendo encima revisiones que consideran intimidantes, pues en éstas participan elementos de la Guardia Nacional. Este hecho ha generado desconcierto entre propietarios de gasolineras y la queja de que pasan por encima de sus derechos. Empresarios afectados, nos dicen, exigen que se corrijan estos procedimientos, porque de plano en algunas verificaciones los de Profeco “se están pasando de rosca”.

 

CABALGATA YUCATECA

Y el que anda literalmente en caballo y muchos panistas quisieran que fuera de hacienda rumbo al 24 es el gobernador de Yucatán, Mauricio Vila. Pero hay que precisar: el mandatario sí anduvo a trote pero sobre El Tordillo, el sábado pasado, cuando se realizó en su entidad la Cabalgata Nacional Yucatán Xmatkuil 2022, un evento que rompió un récord de participación, pues hubo más de dos mil jinetes provenientes de 25 estados del país. La organización corrió a cargo del secretario de Desarrollo Rural, Jorge Díaz, quien acompañó a Vila en el recorrido de 12 kilómetros por las principales calles de Mérida. El mandatario pidió que la actividad se convierta en una tradición y todos los años se realice, para promover la convivencia entre amigos y familias. Ahí el dato.

 

EL IMSS Y LOS FRAUDES EN PENSIONES

Donde se encendieron alertas es en la Dirección General del IMSS, que conduce Zoé Robledo. Y es que resulta que existen ya muchas quejas de derechohabientes por el gran número de fraudes que cometen gestores vinculados con el área de Fiscalización y Vigencia. Cada día crecen, por ejemplo, las quejas contra el despacho “Asesoría Jurídica-Integral en Pensiones”, propiedad de Sergio Verber y Vargas, quien se vende como influyente ante las autoridades de la dependencia. Se dice que por cada asunto cobra por adelantado la mitad de sus honorarios y después ya ni las llamadas toma a los usuarios. Mucho ojo. Y pendientes.

 

CON UN PIE EN MORENA Y OTRO ¿EN LA ALIANZA?

No dejan de aparecer señales de que el senador Ricardo Monreal tiene prácticamente un pie fuera de Morena y uno dentro de la alianza Va por México. Prueba de ello son algunas acciones que se conocieron el fin de semana y que van aparejadas con la propuesta del zacatecano de llevar a cabo una reconciliación en el país. Se trata de acciones de promoción que realizará con el presidente de la Cámara de Diputados, Santiago Creel, según confirmó este último. Lo anterior se anunció casi al tiempo en el que el coordinador del PRD en San Lázaro, Luis Espinosa Cházaro, declaró que “sí veo la posibilidad de una candidatura en Ricardo Monreal, como la veo en Santiago Creel… son dos de los políticos más formados en nuestro país, y a nadie debería espantar”. Uf.

 

BLANCO, APARTADO

Nos cuentan que quien pareció no encajar mucho dentro del círculo principal de políticos de la Cuarta Transformación durante la multitudinaria concentración de ayer fue el gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco. A pesar de manifestar su respaldo al Presidente de la República, se le vio distanciado incluso de los gobernadores morenistas quienes, sin embargo, sí compartieron fotografías en donde, sonrientes, convivieron con otro mandatario ajeno a su partido, pero no a la 4T, el pevemista Ricardo Gallardo. Hay quienes especulan que el tema del feminicidio de la joven Ariadna Fernanda lo replegó, dado que en ese caso, aunque no es el único, su gobierno quedó superado por las circunstancias.

 

SINDICATOS EN LA MARCHA

Fueron varios sindicatos los que ayer se sumaron a la marcha del Presidente, aunque uno de ellos destaca por su membresía y, otro caso, por tener una cierta capacidad de movilización en el pasado. Se trata del SNTE y del SME. Y llamaron la atención, porque de pronto parecían replicar comportamientos del viejo modelo corporativo del pasado. Los integrantes de esas agrupaciones iban con playeras que sus dirigentes les obsequiaron para aparecer uniformados y mandar el mensaje de que su apoyo puede ser relevante para el gobierno. Quienes los vieron nos comentan que parecía que buscaban ser escuchados por el Presidente, lo cual era complicado, pues éste se mantuvo en medio de un tumulto que por momentos dificultaba su paso y lo ocupaba en otras cosas. Así que ahí será para la otra.

 

 

LA RAZÓN DE MÉXICO

 

QUEBRADERO

 

JAVIER SOLÓRZANO ZINSER

 

Se va y no se va a ir

 

La marcha organizada y encabezada por el Presidente fue una movilización impresionante, independientemente, de las formas que se utilizaron para celebrarla. No tiene sentido centrar la crítica sólo en el acarreo o el clientelismo, porque es evidente que tenemos un Presidente popular y en lo general querido.

 

El Presidente respondió a la marcha del 13 de noviembre con estrategias que domina. No existe personaje que pudiera hacer lo mismo o de menos parecérsele.

 

La marcha en fondo y forma confirmó la lectura que se le dio a la movilización en defensa del INE. El Presidente quiso responder a como dé lugar lo más pronto posible. Quiso dejar en claro que su movimiento, todavía con muchos pendientes, son los dueños de la calle y las movilizaciones.

 

El jugueteo de las cifras de los manifestantes del domingo 13 es la prueba de que se trató de menospreciar. No fue casual que volátil secretario de gobierno de la capital hablara de 10 a 12 mil manifestantes. Lo hizo como estrategia, la misma que ayer cambió al referirse a los marchistas que acompañaron al Presidente. Esto tiene mucho de los otros tiempos en que los presidentes del PRI salían a las calles.

 

No hay personaje político de la dimensión de López Obrador, no solamente de ahora, sino de muchos años. Ayer se dedicó a placearse, lo que provocó que se desarrollara aún más la mitificación sobre su persona.

 

Pase lo que pase en estos dos años, López Obrador es un personaje que cruza la vida del país.

 

Si al final el balance del sexenio le es adverso pudiera ser que poco importe. Lo que va prevalecer en mucha gente va ser la vida de un personaje con quien buena parte de la población se identifica, admira y respeta.

 

Quizá ayer empezamos a ver el inicio de su ceremonia del adiós. La entrega y la forma en que mucha gente ve al Presidente es al mismo tiempo de reconocimiento y admiración y también de fanatismo, el cual no tiene manera de ser razonado.

 

López Obrador se dejó querer, porque sabe que tiene una base leal que se identifica a plenitud con él. Se puede mover por la libre entre la gente porque le cuidan. Es un hecho que a lo largo de todos estos años no ha necesitado que lo estén vigilando.

 

Si bien el Presidente y sus furibundos seguidores ironizan con el acarreo, es claro que se forzó al máximo el aparato para que se pudiera movilizar a la gran cantidad de manifestantes.

 

Sin embargo, quedarse en esta lectura no es solamente simple, sino alejado de lo que realmente está pasando. Mucha gente salió a la calle para estar con el Presidente y también para de manera singular “defenderlo”. López Obrador ha tratado de crear en el imaginario colectivo la idea de que se la pasan atacándolo, la crítica no cuenta, porque desde donde se vea se asume que es atacado.

 

El Presidente trata de crear estados de ánimo para que lo vean como una víctima, como lo ha hecho a lo largo de años.

 

Somos una sociedad que se mimetiza con personajes como el tabasqueño, pero no es sólo eso, el Presidente ha colocado en el centro a los más pobres y esto le da una identidad cotidiana y reconocimiento, a pesar que investigaciones recientes muestran un crecimiento de la pobreza en el país.

 

Fue su larga marcha; fue el inicio de campaña electoral; fue su demostración de músculo y poder; fue una respuesta al 13 de noviembre; fue tratar de recuperar la capital; fue el inicio de la ceremonia del adiós de la Presidencia; fue dejar claro que el próximo presidente o presidenta está en sus “corcholatas”; fue importante acto político, y fue evidenciar que se va ir y no a La Chingada.

 

RESQUICIOS.

 

El juego contra Polonia mostró que existían ciertas bases para la esperanza. La decepción tiene que ver con lo que esperamos, no con lo que pasó. Se olvida que la estructura del futbol está carcomida y que no hay manera de que por arte de magia se arregle y menos en la cancha. Está pasando lo que con frialdad tendremos que reconocer que intuimos que iba pasar, todavía no acaba una pesadilla más.

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