VIOLENCIA EN LA PAREJA: UN ROMPECABEZAS SOCIAL

EDURNE URIARTE SANTILLÁN / ROMPEVIENTO

¿Qué entiende una sociedad por violencia? Las definiciones vienen de muchos lugares: del gobierno, de instancias internacionales, de organizaciones civiles y, por supuesto, de las que se construyen por experiencias personales. En este texto nos referiremos a un tipo íntimo de violencia y es la que ocurre en pareja. Para ello, conversé con Roxana Rodríguez Bravo, que ha denunciado la violencia ejercida por su ex, quien, entre otra acciones, no le dijo que era posible portador de una enfermedad de transmisión sexual. Aun cuando existen muchos tipos de pareja, la particularidad del caso elegido nos lleva a enfocarnos en aquellas compuestas por un hombre y una mujer cis. Pese a esta mirada tan específica, es probable que las piezas del relato apliquen a otras relaciones.

En temas de género se dice que no hay neutralidad, ya que todas hemos experimentado, al menos en una ocasión, una forma de violencia. Este relato lleva implícita la idea de la palabra como denuncia, es una manera de romper el silencio y, también, lleva la convicción de que es posible comprender cómo se produce la agresión contra las mujeres. En tanto miradas personales, solo tendremos indicios parciales de comprensión, pero con la expectativa de pensar juntas, juntos, en voz alta.

El rompecabezas de Roxana

Conocí a Roxana en Twitter. Alguna afinidad, de esas azarosas que se dan en redes, nos acercó. Hace unas semanas la contacté con el deseo de conversar con ella sobre la relación violenta que vivió y que incluyó una forma de agresión sexual, ya que su expareja tenía indicios de ser portador de una enfermedad transmisible sexualmente (una ETS) y que había información no dicha de manera oportuna.

Roxana es una mujer de 45 años, madre de una niña menor de edad. En 2010, cuando su hija era bebé, falleció su entonces esposo, y padre de la menor, Pedro Chalé. Tras enviudar se ocupó de criar a su hija, trabajar y concluir su formación profesional. Actualmente es doctora en Historia, antropóloga social y etnohistoriadora, con dos estudios post doctorales de la UAM Xochimilco en temas de género. Ocupa una subdirección dentro de un instituto privado, en el Estado de México.

Por medio de una aplicación para buscar parejas, Roxana conoció, en 2019, a la persona con quien sostuvo una relación de tres años, aproximadamente. Entre ellos había mucho en común, pero algo que le atrajo fue que ambos tenían una vida académica; él era —y sigue siendo— profesor de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). En aquel momento, él estaba en proceso de divorcio y separación; su situación incluyó cuestiones legales por un menor de edad. En un inicio, cito la descripción de Roxana,

la relación se basaba en «ella es una bruja», «mi exmujer es una bruja, pero tú eres diferente, contigo las cosas son diferentes». […] Toda la literatura al respecto nos dice que hay una etapa que le llaman love bombing [bombardeo amoroso] y, pues, es que tú eres lo máximo; que tú eres la estrella, aunque por ahí se van filtrando este tipo de violencias.

Así, él se expresaba de su exesposa con insultos y comentarios que la demeritaban. Las expresiones, que en un inicio se dirigían hacia ella, con el tiempo se enfocaron hacia Roxana a un punto, dice, que parecía que ambas mujeres eran una misma. Cito nuevamente:

[…] mucho demeritarme, yo sentía mucho una cuestión, pues incluso hasta de envidia, de quererme hacer menos […]. Empezó esta cuestión también como de celos, de decir que dónde estaba, dónde iba, que porqué me había tardado, por qué no le había hablado por teléfono. A veces, cuando estábamos juntos y yo tenía el celular, pues me decía que, si no estaba con alguien más, como su expareja. Llegó un momento en que […] ya como que la exmujer y yo éramos una misma. Mucha de la ira de la violencia que él tenía por una supuesta infidelidad me lo trasladaba a mí. Yo no sabía muchas cosas.

Como relata, los celos se expresaron en un control hacia Roxana y el manejo de sus redes sociales, así como en acoso hacia ella al imaginarse engañado. En algún punto de la relación, Roxana encontró una denuncia que la exesposa había interpuesto contra él y, con el tiempo, fue un claro indicio de que era un agresor con antecedentes.

Dos elementos más terminaron por llamar la atención de Roxana. Por un lado, que la relación giró mucho en torno a él y sus necesidades, manifiestas de una manera en la que figuraba como una víctima. Por ejemplo, expresiones como que su exmujer le había hecho la vida imposible, y que no podía ver a su hijo. Por otro lado, que él siempre estaba mal de salud. Roxana comenta que, en los últimos meses de 2021, él enfermaba mucho, cito, «se enfermaba tres veces al mes de la garganta y cuatro del estómago».

Ella relata que, en una visita al odontólogo, a su pareja le detectaron candidiasis bucal, una enfermedad que indicaba un problema inmunológico grave. El diagnóstico fue el inicio de lo que se confirmaría posteriormente, que era portador de una enfermedad de transmisión sexual. Roxana no consideró la posibilidad de separarse; ella lo quería y pensaba estar a su lado y cuidarlo, estaba preocupada por él. Sin embargo, durante el proceso de confirmación de la enfermedad —y pese a que él, en un inicio, se ofreció a cubrir cualquier gasto de salud para ella—, tuvo comportamientos violentos que incluyeron humillaciones verbales.

Poco antes del diagnóstico, él le comentó que, diez años atrás, había tenido comportamientos de riesgo y que, desde entonces, le habían sugerido hacerse pruebas, pero no lo hizo. Inicialmente le mencionó que quizá se había contagiado en una fiesta de la universidad en la que trabajaba y en la que había estado con dos chicas. Tiempo después, un viernes le llamó a Roxana y le dijo que necesitaban hablar en persona: el diagnóstico estaba confirmado. Esa reunión ha sido el motivo de sus pesadillas y angustias. Al cuestionarle nuevamente cómo pudo ocurrir, ella relata parte de lo que él, entre risas, respondió:

bueno, pudo haber sido por un puto que levanté en la calle hace un chorro de años y el condón se rompió; es muy simpático porque cuando estaba penetrando al wey se quedó dormido, y se reía. O puede ser en una fiesta de la huelga de la UACM, cuando un montón le pusimos con una chava trans […] y, pues, quién sabe, igual el condón estaba sucio; o con un alumno, que pues en la fiesta, entre la euforia y el alcohol, pues me penetro, y yo no supe si con condón o sin él.

Las palabras definen. Él alegó que no sabía, pero algo sabía: sabía que era una persona de riesgo y no lo compartió. Esta revelación fue un parteaguas en la vida de Roxana que, desde entonces, lleva terapia, tratamiento psiquiátrico y de contención psicológica. Con ese apoyo es que puede hablar, reconstruir y entender también porqué su expareja le habló como lo hizo. Ella interpreta que fue una forma de sobajarla, como si le hubiera dicho «mira lo que hice, pero aquí estás».

Roxana ha denunciado esta situación por varias vías, entre ellas la UACM, lugar de trabajo de su expareja. Ella no denuncia al portador de una enfermedad, sino un caso de violencia. Es un punto delicado porque, por un lado, él tiene el derecho a la confidencialidad y privacidad como portador de una enfermedad o infección sexual y, por otro, ella tiene derecho a denunciar un delito de violencia. Como señala Roxana, lo que él hizo traspasa el derecho de otras personas. Resumo la situación con sus palabras:

El caso como el mío, como el de muchas otras, no es ya de confidencialidad […]. Puede ser una estrategia que algunas personas pueden usar […], pero aquí yo no estoy denunciando a una persona portadora de una enfermedad sexual sino a una persona violenta y que ejerció violencia sexual contra mi persona. Incluso el Estado mexicano y el Código Penal lo tipifica […] existe este delito de peligro de contagio […]. Es un delito que data de los años 30 con Lázaro Cárdenas, cuando la transmisión de la sífilis. Es un delito viejo y que se sigue aplicando para otras enfermedades infecciosas. Hay mucha lucha de derechos humanos para que no se estigmatice a las personas con VIH o alguna ETS, son cuestiones éticas, bioéticas y legales, pero cuando traspasas y estás violentando los derechos de otras personas […] hay un problema grave; que las instituciones hagan oídos sordos es otra cosa.

Cómo se define la violencia ha sido la pregunta eje en esta conversación. La entrevista con Roxana revela numerosos elementos que pueden ayudarnos a esta respuesta. Hasta este punto retomamos acciones de maltrato verbal y psicológico hacia ella, gestos de celos y control a su persona, sumados a un comportamiento poco empático, poco solidario, chantajes y manipulaciones, entre otros expresados por ella en la entrevista. Además, casos como el de Roxana, nos muestran la invisibilidad de las mujeres al no ser un sector clave para las políticas públicas sobre VIH, por ejemplo. Al no figurar en los datos o en las estrategias gubernamentales, dan la impresión de ser eventos muy particulares y no auténticas problemáticas de interés público. Como veremos, ni la violencia en pareja ni la transmisión de ETS en estos contextos son casos particulares.

 

Violencia en la pareja: algunas piezas del rompecabezas

 

La violencia contra la mujer se define en las acciones y comportamientos que le permiten existir en distintos contextos, la pareja es solo uno de ellos. Este tipo de relaciones, como la familia, son instituciones socialmente definidas y construidas, de modo que su significado es algo externo a nosotros —es decir, son relaciones que están presentes desde mucho antes de nuestra existencia—. A su vez, la pareja y la familia son parte de nuestras experiencias más íntimas; desde nuestras acciones modificamos relaciones y definiciones.

En relación con la vida en pareja, hemos presenciado cambios históricos en las últimas décadas y que han modificado esta forma de relacionarnos. Por ejemplo, las definiciones de ser hombre o mujer, y sus pronombres, así como el significado de la pareja como un espacio que no obliga al matrimonio, los hijos o la familia. Los afectos se transforman también, en la actualidad se habla de romper con el amor romántico y, aunque deseable, para muchos aún es confuso.

 

Roxana nos señaló dos conceptos que suman a estas nuevas definiciones de la pareja, así como de la violencia. Por un lado, nos habló del llamado «bombardeo de afectos», un modo de acercarse a una persona a través mensajes afectuosos excesivos, pero que actuado con violencia, pueden tener un efecto negativo. Son formas que pueden verse como amor romántico y una invitación a iniciar una relación, pero que también son indicios de que detrás de esas palabras puede haber una personalidad agresiva.

Por otro lado, mencionó la codependencia que, en términos generales, es una forma de nombrar una dependencia afectiva hacia otra persona y que en parte, se expresa con roles de cuidado hacia otros. «Yo quería cuidarlo», decía Roxana, cuando recién se enteró del diagnóstico de su pareja. Lejos del enojo de no saber, de los dilemas éticos que tenía frente a ella, estaba preocupada por cuidar a su hija y a él. Esta práctica tan aparentemente femenina, como bordar o cocinar, señala ahora una nueva definición de nuestro rol en las relaciones y los vínculos que establecemos.

Así, cuando cruzamos la frontera de la violencia, cuando miramos en retrospectiva cómo pudo ocurrir, cuando compartimos lo aprendido, las definiciones de pareja y violencia vuelven a significarse y dan, a la vez, nuevos sentidos a nuestra comprensión de ser mujer, de los afectos, las expectativas, la confianza, entre otros más. Testimonios como el de Roxana nos hacen sentido a otras mujeres que hemos cruzado esa línea y al hacer colectivas esas definiciones, dejamos de estar locas, entendemos de manera menos subjetiva que algo ocurre allá afuera, más allá de nosotras.

Por otro lado, las estadísticas son un elemento más para definir la violencia en la pareja en su dimensión social. Al nivel nacional, once mujeres son víctimas de feminicidio en nuestro país; el Estado de México, donde vive Roxana, encabeza la lista de este tipo de casos. A lo anterior le sumamos que, en el caso particular de mujeres portadoras de VIH, más de 70% fue contagiada por su relación estable o su esposo. Finalmente, miremos algunos comunicados del INEGI:

  • En 2018 se identificó que la violencia de pareja ocurre con mayor frecuencia hacia la mujer.
  • En 2020, aunque con cifras de la ENDIREH de 2016, cerca del 44% de las mujeres que sufrieron al menos un incidente de violencia, la vivieron por parte de su pareja en ese año.
  • En contraste, el comunicado de 2022 mencionan la violencia familiar y cómo esta incrementó durante la pandemia; sin embargo, no se mencionan cifras de la violencia de pareja.

Tanto la forma más extrema de violencia —el feminicidio—, como la experiencia de Roxana, nos llevan a pensar en este espacio íntimo y las agresiones que ahí se ejercen como un tema de orden público. Es decir que, aunque son casos aislados, los hechos están relacionados con circunstancias de tipo social. En conclusión, definir la violencia sería, en este texto, comprender la particularidad de casos como el de Roxana dentro de un orden público en que las instituciones tienen mucho por aportar. Tan solo en el nivel de la denuncia, ¿qué derechos son prioritarios? ¿Cómo acompañar las denuncias? Roxana mencionó que la UACM tiene un protocolo bastante avanzado; sin embargo, el proceso no es ágil y parece proteger más al agresor que a la víctima.

Detrás de estas reflexiones siempre está la caja de herramientas de la teoría social. En este caso, la mirada es la siguiente: las acciones más íntimas del individuo son expresiones de la sociedad que nos habita. Al mismo tiempo, esta intimidad, que vivimos de manera tan única es, a la vez, una expresión de las instituciones y estructuras más profundas e históricas de nuestra sociedad. Cerraré con esta idea, con esta invitación a mirar y, como diría el buen Pierre Bourdieu, el lenguaje de la sociología no es neutro; la palabra clase jamás será neutra mientras existan clases. Del mismo modo, la palabra violencia nunca será neutra mientras existan agresiones como las que ocurren contra las mujeres.

 

Referencias

  1. Edurne Uriarte Santillán “Violencia en la pareja: un rompecabezas social. Una conversación con Roxana Rodríguez Bravo” [Video]. Publicado en Rompeviento TV el 6 de julio de 2022. En línea: https://youtu.be/I8qd_xLpNEM
  2. Mesa de análisis de Momentum, lunes 4 de julio de 2022. El segmento citado aparece a partir del minuto

https://www.youtube.com/watch?v=5iRAYkDt3Sc

  1. Gina Cherelus “¿Qué es el bombardeo amoroso?” en The New York Times, 31 de enero de 2022. En línea:

https://www.nytimes.com/es/2022/01/31/espanol/amor-pareja-bombardeo.html

  1. Flor Guillén “Reportan 75 feminicidios en México durante mayo 2022” en Serendipia. En línea: https://serendipia.digital/datos-y-mas/reportan-75-feminicidios-en-mexico-durante-mayo-2022/
  2. Comunicados de prensa del INEGI:
  • 3 de marzo de 2022:

https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2022/EAP_Mujer22.pdf

  • 23 de noviembre de 2020:

https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2020/Violencia2020_Nal.pdf

  • 22 de noviembre de 2018:

https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2018/violencia2018_nal.pdf

  1. Organización Mundial de la Salud. Violencia contra la mujer:

https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/violence-against-women

 

Referencias consultadas para la entrevista

Violentómetro: https://www.ipn.mx/secadmin/violentometro.html

Página de servicios del Gobierno de México: https://www.semujeres.cdmx.gob.mx/servicios

 

Sobre VIH-ITS y transmisión a mujeres:

Forbes México. “9 de cada 10 mujeres con VIH fueron contagiadas por su pareja estable”. 02/06/2022. En línea:

https://www.forbes.com.mx/forbes-women-9-de-cada-10-mujeres-se-infectan-de-vih-por-pareja-estable/#:~:text=La%20idea%20de%20que%20tener,M%C3%A9xico%2C%20Censida%20y%20AHF%20M%C3%A9xico.

 

AHF México. “Mujeres con VIH: Empoderadas lejos de la victimización. 06/03/ 2022. En línea: https://pruebadevih.com.mx/mujeres-y-vih-empoderadas-lejos-de-la-victimizacion/

Andrea J. Arratibel. SINC. “Las mujeres mexicanas: una población invisibilizada en la lucha contra el VIH”. 20/06/2022. En línea: https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Las-mujeres-mexicanas-una-poblacion-invisibilizada-en-la-lucha-contra-el-VIH

Censida: https://www.gob.mx/censida/documentos/epidemiologia-registro-nacional-de-casos-de-sida

 

Sobre violencia contra la pareja

American Psychological Association. “Violencia en contra de la pareja”. 2015. En línea:

https://www.apa.org/topics/gun-violence-crime/violencia-pareja

Datos de violencia en la pareja: https://www.apa.org/topics/gun-violence-crime/violencia-pareja

Diana Karen Hernández Manríquez. “¿Qué se está haciendo en contra de la violencia en las relaciones? México, PUEDJS-UNAM. Núm 5, abril-junio 2022. En línea:

https://puedjs.unam.mx/goooya/que-se-esta-haciendo-en-contra-de-la-violencia-en-las-relaciones/

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