Cárteles mexicanos usan la pandemia para “reforzar bases”

JORGE MONROY / EL ECONOMISTA

Durante la pandemia de Covid-19 y mientras se levantaban las restricciones por ella, los grupos del narcotráfico en el país se dedicaron a reforzar sus bases sociales mediante el reparto de víveres y hasta la construcción de hospitales, advirtió el observatorio Justice in México.

“La pandemia de Covid-19 parece haber beneficiado a algunos grupos del crimen organizado y actividades delictivas más que otros. Estas tendencias impactaron especialmente las operaciones del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que es un proveedor clave de drogas sintéticas como metanfetamina y fentanilo”, detalló.

Justice in México —cuya sede se encuentra en la Universidad de San Diego— mencionó en un informe que al inicio de la pandemia, en 2020, hubo interrupciones en las cadenas de suministro que hicieron especialmente difícil al CJNG la obtención de precursores químicos desde China.

“Con la reanudación de la producción del precursor químico, envíos y el aumento gradual del tráfico transfronterizo en puertos de entrada terrestres en EU, el CJNG retuvo deliberadamente los envíos de drogas ilícitas para inflar artificialmente los precios al por mayor de las metanfetaminas con el fin de aumentar las ganancias y compensar la pérdida de ingresos”, indicó.

Aprovechan vacíos
De acuerdo con Justice in México, los cárteles más influyentes del narcotráfico aprovecharon “el vacío” dejado por el gobierno federal durante la pandemia, y se dedicaron a ayudar a las comunidades afectadas.

Detalló que en la comunidad El Alcíhuatl en Jalisco, el líder del CJNG, Nemesio Oseguera, el Mencho, instruyó la construcción de un hospital privado para él, su equipo de seguridad y los habitantes.

En comunidades de San Luis Potosí: Salinas de Hidalgo, Villa de Arriaga, Villa de Reyes, Santa María del Río, Tierra Nueva, Rioverde, Villa de Zaragoza y Soledad de Graciano Sánchez, el CJNG repartió artículos de despensa, e incluso botiquines de ayuda Covid-19, para ganar simpatía y apoyo de los residentes locales.

En Ciudad Victoria y Matamoros, Tamaulipas, el Cártel del Golfo distribuyó cientos de cajas de ayuda etiquetadas que contenían alimentos básicos.

Los Zetas proporcionaron cajas de ayuda en Coatzacoalcos, Veracruz, mientras que el Cártel de Sinaloa a través de Alejandrina Guzmán, hija de Joaquín el Chapo Guzmán, coordinó la distribución de “Provisiones del Chapo” en Guadalajara, Jalisco, según Justice in México.

“Por otro lado, el subgrupo sinaloense llamado Los Chapitos, instauró toques de queda de cuarentena, y castigar a quienes los violaron con reprimendas que incluyeron azotes públicos con paletas que se grabaron y se pusieron en las redes sociales del Cártel de Sinaloa”, estableció el reporte.

Detalló que Los Granados, un grupo de la organización Beltrán Leyva, adoptó un enfoque similar de toques de queda y castigos en Teloloapan, Guerrero.

Los grupos más pequeños, aliados de los principales, jugaron un papel de asistencia humanitaria. “El Comando de la M”, un grupo remanente de La Familia Michoacana, brindó kits de ayuda a residentes de bajos recursos y ancianos San Lucas, Villa Guerrero, El Santiago y Arcelia en Guerrero.

En Michoacán, la organización Los Viagras distribuyó alimentos para los residentes de Apatzingán, Santiago Acahuato y pueblos vecinos. “Para financiar sus actividades humanitarias exigió a las empresas locales impuestos de calle (pago de renta) para apoyar al resto de las comunidades”, detalló.

El observatorio advirtió que con las acciones antes descritas los cárteles buscan tener presencia en zonas que no controlan con el apoyo de los pobladores.

https://www.eleconomista.com.mx/politica/Carteles-usan-la-pandemia-para-reforzar-bases-20211226-0056.html

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