En videojuegos, un gamer puede hasta personalizar su arma como los ‘narcos’ en México

SAMUEL CUERVO / MILENIO

Desde hace un par de años, las armas tomaron el papel protagónico de los videojuegos del género “shooter”, y con ello desplazaron a los personajes, al mapa y a la historia misma que se estaría jugando. Con Call of Duty: Warzone, una versión gratuita de la popular saga de videojuegos lanzada en marzo de 2020 para la mayoría de las plataformas, el desarrollador ACTIVISION dio mayor énfasis a las armas usadas en el juego como factor de ventaja en modos competitivos, de tal forma que un rifle AK-47, un subfusil MAC-10 o un rifle de francotirador Barret M82 pueden definir si el jugador gana o pierde la partida. Desde sus primeras entregas, los videojuegos de disparos ya permitían la “mejora” de las armas de fuego mediante la colocación de silenciadores, compensadores, miras, cargadores, culatas y tipos de cañón; posteriormente dieron un paso más al ofrecer la opción de “personalizarlas” con el cambio de color, calcomanías y hasta incrustaciones de oro y diamantes, similar a lo que hace un narco en México.  No conformes con ello los desarrolladores fueron más allá, ofrecieron efectos de disparo más realistas, con los que ahora el oponente no solo caería ensangrentado, si no que podría haber un efecto de “desmembramiento” o “decapitación” producto de los disparos, y esta última prestación ya se añadió con un costo económico para el jugador. A partir de ello, Call of Duty: Warzone puso en venta decenas de “lotes de armas” cuyos precios oscilan entre 200 y 400 pesos mexicanos, y que incluyen rifles de alto poder ya equipados, personalizados y listos para usarse, ahorrando así el largo proceso de avance para desbloquear las mejoras una por una. Otro factor que influyó en la rápida y constante popularización de estos videojuegos fue el surgimiento de los “streamers” que transmiten sus jornadas de juego en línea mediante plataformas como Facebook o Twitch, y que en todo momento promueven las armas de fuego personalizadas que usan y que son copiadas por otros jugadores que buscan imitarlos.  En un buen mes, y sin salir de casa, un “streamer” puede ganar más de 100 mil pesos por la monetización de su contenido y contribuciones que hacen los espectadores durante transmisiones en vivo, sin contar torneos locales o internacionales, cuyos premios van de los 10 mil a los 4 millones de pesos en efectivo para el ganador, y en los cuales una vez más el factor decisivo son las armas de fuego elegidas. En México, este tipo de juegos han recibido la clasificación C, exclusiva para adultos, debido a su contenido altamente violento, sin embargo, en cada lobby es común escuchar las voces de niños en espera de una partida, y sorprende que en mucho casos, son estos quienes demuestran gran destreza en su desempeño, gran conocimiento de las armas del juego y un marcado comportamiento agresivo al sufrir derrotas. Hay otros juegos que también ofrecen armas de fuego realistas y personalizadas como Battlefield, Rainbow Six SIege, PUBG o Free Fire, disponibles en consolas, computadoras o teléfonos móviles, sin embargo el más popular en México es Call of Duty: Warzone, el cual también concentra la mayor cantidad de armas de fuego disponibles: 110, que van desde subfusiles MP5 o UZI, rifles de asalto M16, AK-47 o M4, escopetas, ametralladoras y rifles de francotirador, hasta lanzacohetes RPG-7, minas de proximidad, granadas y cuchillos.  Todo ese catálogo de armas se puede comprar y es totalmente personalizable, se pueden adquirir por igual rifles con aspectos infernales y ametralladoras con diseño de unicornios.

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