El odio a la educación

JOEL SAUCEDO / LA PRENSA

La educación no ha sido una prioridad en las políticas públicas del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Un claro ejemplo es que a él tampoco le importó su formación profesional. Tardó 14 años en titularse en la UNAM, tras haber reprobado 14 materias.

López Obrador no se caracterizó por ser un estudiante brillante. Con sumo esfuerzo logró 7.8 de promedio.

Durante su paso por la Máxima Casa de Estudios, vivió en la “Casa del Estudiante Tabasqueño”.

Ese inmueble lo gestionaba el poeta Carlos Pellicer, financiado por el gobernador de Tabasco, Mario Trujillo García.

Con el paso de los años, algunos de sus condiscípulos se convirtieron en prominentes catedráticos.

Uno de ellos –profesor de este reportero- platicó que el hoy presidente nunca tuvo un desempeño académico sobresaliente. “No se le veía madera”, narró hace algunos años.

Con su carrera trunca, López Obrador ingresó al PRI, donde participó en la campaña de Pellicer rumbo al Senado.

El priista de esas fechas, en su calidad de dirigente estatal del tricolor, coordinó la campaña de Enrique González Pedrero rumbo a la gubernatura de Tabasco.

A partir de entonces, inició su carrera política. Fue presidente del PRD en su estado y candidato al gobierno de su entidad.

Y después, dirigente nacional del PRD. Posteriormente, candidato perredista a la jefatura de gobierno. Tres veces candidato a la Presidencia hasta lograr la victoria.

Fundó la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), misma que no ha alcanzado el nivel de otras instituciones reconocidas.

Pero al llegar a la Presidencia tuvo un cambio radical. Lejos de impulsar la educación, inició sistemáticos ataques a las instituciones de mayor prestigio.

De entrada, desapareció el Fideicomiso para la Ciencia, Cultura y Educación, así como el Instituto de Evaluación Educativa.

Además, entregó plazas a manos llenas a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), un sindicato que recurre al chantaje como táctica para alcanzar sus objetivos económicos. Al frente de la Secretaría de Educación Pública (SEP) nombró a Delfina Gómez, una connotada militante morenista y aspirante a gobernar el Estado de México.

Lo mismo sucedió con la titular del Concejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

También emprendió una soterrada persecución en contra de 31 destacados científicos.

Al Fondo de Cultura Económica (FCE), lo convirtió en un centro de ideologización.

A la UNAM, la tachó de neoliberal y permitió que el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, tomara por asalto con la policía la Universidad de las Américas.

El último ataque a la educación, lo orquestó contra el CIDE al presionar la renuncia de su director e imponer a uno espurio.

La plataforma de los ataques a la educación, son las conferencias matutinas en Palacio Nacional. ¿Por qué tanto odio?

PROSPECCIÒN… Tal parece que el revanchismo en la 4T ya alcanzó a los suyos. El presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ricardo Monreal Ávila dijo que la detención de José Manuel del Río Virgen, secretario técnico de este órgano, está alejada del principio de legalidad. “Se trata de una acción maquinada, inventada y construida artificialmente y es un ejemplo más del abuso de poder en Veracruz”, afirmó, al lamentar que el caso se inscribe en un momento trágico de la vida política del estado, en el que la persecución política, la maquinación de delitos y las acusaciones infundadas son frecuentes. Monreal sostuvo que le consta el prestigio y la buena fama de del Río Virgen. Recordó que durante varias semanas ha denunciado los excesos y los abusos de poder en Veracruz, además de que demostró que las autoridades violaron la Constitución y la Ley, al igual que los derechos humanos.

https://www.la-prensa.com.mx/analisis/el-odio-a-la-educacion-7644754.html

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