Celebran ‘treta’ de Monterroso

EDUARDO RÍOS MARTÍNEZ / LA PRENSA DE MONCLOVA

Como una constancia de su proverbial humor, el escritor Augusto Monterroso celebra este martes el falso centenario de su nacimiento.

«Nos engañó. Fue una treta más de él, (porque) en realidad civilmente cumpliría 101 años este 21 de diciembre», indica en entrevista el editor y ensayista Javier Perucho.

La fecha oficial del nacimiento del autor de La oveja negra y demás fábulas fue revelada el pasado 7 de diciembre durante el encuentro «100 años de Augusto Monterroso», que organizó la Biblioteca Nacional de México (BNM) de la UNAM.

Allí, el escritor e historiador hondureño Víctor Manuel Ramos informó que obtuvo una copia del original del libro de inscripciones de nacimientos del Registro Civil de Tegucigalpa, la cual refiere que nació en Honduras el 21 de diciembre de 1920.

«(Modificó su fecha de nacimiento) quizá con el afán de hacernos una de sus tantas bromas a las que nos tenía acostumbrados, porque nos tiene celebrando el centenario de su nacimiento un año después», expuso Ramos en el encuentro virtual, coordinado por la investigadora Laura Elisa Vizcaíno los días 7 y 8 de diciembre, disponible en el canal de YouTube de la BNM.

Participante también en este encuentro, Francisca Noguerol, catedrática de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Salamanca, destacó a Monterroso como «maestro en el arte del error», que hizo de la antisolemnidad un credo.

«Tito nos somete a bromas continuas, nos engaña; sofisticado, inteligente, irónico, engañando con la cita, jugando al error. Eso es fundamental para entender el placer de su literatura», planteó la coordinadora del libro Centenario más uno, de próxima publicación por la Universidad de Salamanca.

Perucho, autor de Dinosaurios de papel. El cuento brevísimo en México, y participante también en la referida reunión, subraya el monterrosiano gesto que entraña el fake date de su nacimiento.

«En Los buscadores de oro«, dice sobre el libro de memorias del autor, «está establecida una fecha. Seguramente fue un guiño, una manera de ocultamiento, una fake date para las nuevas generaciones. Finalmente estamos celebrando en un año que no es el correcto y, además, lo celebramos doblemente: en el 100 y en el 100 más 1″.

UN LECTOR VORAZ
De madre hondureña, Amelia Bonilla, y padre Guatemalteco, Vicente Monterroso, el escritor autodidacta, fallecido en 2003, creció en un ámbito familiar bohemio, propiciado por su progenitor y por su tío Augusto, caricaturista, quienes dirigieron revistas y realizaban tertulias en casa.

«Mi padre», recordaba Monterroso, «despilfarró la herencia de mi madre dedicándose a estas cosas. No fue un hombre de éxito comercial, sino de muy difícil vida; él, como tantos otros en esos años, los 20, era lo que se llama bohemio. Estaba rodeado -mi familia, yo mismo- por artistas, escritores, pintores, gente de teatro, cantantes de ópera, de zarzuela, dibujantes… Ése es el ambiente en el que me formé de niño. Realmente los que rodeaban a mi padre, y a los que yo veía en mi casa todo el tiempo, eran seres fracasados, muy marginales», evocó en 1999 durante una entrevista con el escritor Fernando Sánchez Dragó para el programa Negro sobre blanco.

En quinto año de primaria abandonó la escuela y a los 14 se trasladó de Honduras a Guatemala, donde trabajó como asistente contable en una carnicería, con una jornada laboral de las 4:00 a las 18:00 horas. Al caer el sol salía directo a la biblioteca para leer, entre otros, a los clásicos españoles. Tenía 15 años.

«En los países subdesarrollados, las bibliotecas son tan malas que sólo tienen libros buenos, porque son muy pobres y están alimentándose de donativos. Allí encontré que si quería leer, tenía que leer a los clásicos españoles; ésa fue la riqueza de la pobreza. Era tan pobre que no podía comprarme un libro, pero teniendo la afición de leer me leía cuanto clásico español había allí», recordó el Premio Princesa de Asturias 2000.

Durante su etapa en la carnicería estudió latín y leyó a Shakespeare, Cervantes y Gracián. A los 18 fundó la Asociación de Artistas y Escritores Jóvenes de Guatemala y realizó actividades clandestinas contra la dictadura de Jorge Ubico. En 1944, tras ser detenido y escapar, pidió asilo en México y se instaló en el País, de acuerdo con un recuento presentado en el encuentro de la BNM por el investigador Lauro Zavala.

ESCRITOR Y PISTOLERO
Monterroso se desempeñó también como editor, profesor y empleado en el Banco de México, entre otras facetas por dilucidar; «espacios oscuros en su biografía», señala Perucho, quien ha estudiado las contribuciones del autor en el cine, como guionista de la película El último pistolero, junto con el puertorriqueño José Luis González.

«La crítica se había centrado en la obra literaria, estrictamente, y dejó de lado esta única excusión que hizo por el mundo del cine en el año 1969», plantea el académico de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).

Sin acceso hasta ahora a la película debido a la pandemia, Perucho consultó ya el guión original de la película, dirigida por Sergio Véjar.

«Es una alegoría, una adaptación del western al cine mexicano, en la versión del chili western, donde hay un pueblo, una herencia, un saqueo, un héroe -el bandolero- que intenta redimirse defendiendo el despojo que sufre esa comunidad -estoy hablando solamente de la sinopsis de el guión-, en un mundo auténticamente monterrosiano: un héroe que no encuentra su redención finalmente», expone el también autor de La sirena en el microrrelato mexicano.

Perucho proseguirá con el estudio de esta incursión cinematográfica de Monterroso en el cine y también se ocupará de su labor como editor, adelanta el investigador que, desde la juventud, cuando leyó Obras completas y otros cuentos, libro que atesora, se encandiló con las letras del autor del cuento más corto de la historia de la Literatura, El dinosaurio: «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí».

«A través de su obra trajo nuevo brío, actualizaciones y géneros literarios que no estaban en boga por el boom, por ejemplo la fábula, que era un género si acaso considerado para el mundo clásico grecolatino, al igual que el aforismo (…) Y también fue un gran cultivador de palíndromos», puntualiza.

«Para mí, es un paradigma de escritura y también de crítica literaria o social».

Para Noguerol, según señaló en el encuentro virtual, la de Monterroso, aunque indaga la «insondable tontería humana», es una literatura feliz, celebratoria, ajena a las pasiones tristes.

«(Lo que importa es que) al final se reivindique estar en contra de esa ira, esa soberbia, esa envidia que nos rodea, este rechazo de esas pasiones que nos acechan a cada paso», dijo.

«En Monterroso se plasman unos cuantos errores de carácter que continuamente él está deprecando, está rechazando: la ansiedad individual, el fanatismo colectivo, el miedo al que dirán, la vanidad o la envidia; frente a ello, la obra de Monterroso se descubre como un poderosísimo revulsivo encaminado a reivindicar una existencia liberada de miedos, por lo que nos acerca, como pocas creaciones contemporáneas, al arte del buen vivir. Esto es lo que hace que leerlo sea una fiesta».

PUBLICAN TRIBUTO
Un libro coordinado por Perucho y Rony Vásquez rinde homenaje al escritor: Tributo a Monterroso, el cual reúne una treintena de microrrelatos de autores hispanoamericanos en una publicación del sello peruano Quarks Editores Digitales y que puede leerse gratuitamente en internet (https://quarksedicionesdigitales.wordpress.com).

Es un panorama actual del microrrelato, género específico de Hispanoamérica, apunta Perucho.

«¿A qué se debe esto? Tal vez a varios influjos de la cultura española, pero también indígena, o a una contramedida de la ‘novela río’, que rigió en la segunda mitad o enteramente en el siglo 20», plantea el ensayista.

Generaciones recientes, como la nacida en los años 80, prosiguen el cultivo del género y abordan temas de actualidad, como la violencia, el narcotráfico o, incluso, el Covid, explica.

«También hay una relación cercana con la ciencia ficción y con el terror, que están presentes en los libros publicados recientemente. Son temas que están aflorando en estos momentos, temas que nos atañen», añade quien también coordinó un número especial dedicado a Monterroso para Quimera, revista española de análisis literario.

EL FONDO DE OVIEDO
En 2008, la escritora Bárbara Jacobs, entonces viuda de Augusto Monterroso, donó el acervo del autor a la Universidad de Oviedo, integrada por unos 14 mil libros.

«El legado de Monterroso es de vital importancia para nuestra institución, una de las joyas de nuestro patrimonio.

«La intención de este equipo rectoral -que asumió el cargo en marzo de este año- es que el Fondo Monterroso ocupe el lugar que se merece. Estamos estudiando la posibilidad de trasladar la parte más destacada del legado a un emplazamiento destacado del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo y queremos realizar diversos actos próximamente», anuncia el Rector de esta casa de estudios, Ignacio Villaverde.

Además de libros, el archivo resguarda material hemerográfico, sonoro, visual y obras plásticas.

PARA LEER…
Filósofo de la naturaleza humana, dentro de la bibliografía de Augusto Monterroso, Premio Princesa de Asturias 2000, destacan, entre otros, los siguientes libros.

–Obras completas y otros cuentos, 1959

–La oveja negra y demás fábulas, 1969

–Movimiento perpetuo, 1972

–Lo demás es silencio, La vida y la obra de Eduardo Torres, 1978

–La palabra mágica,1984

–Viaje al centro de la fábula, 1982

Celebran ‘treta’ de Monterroso

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