“Si me va a matar, que sea frente a palacio”; y ahí fue asesinada Marisela Escobedo

ANA ESPINOSA ROSETE / LA CRÓNICA DE HOY

Hace 11 años Marisela Escobedo cayó muerta frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua; su asesino le dió el tiro de gracia para callarla, la mujer buscaba justicia por el feminicidio de Rubí, su hija.

La menor de sus hijos tenía 16 años de edad, fue asesinada violentamente en Ciudad Juárez, Chihuahua en el 2008; Sergio Rafael Barraza quien creyó que era el amor de su vida fue quien se la arrebató.

Luego de asesinarla a golpes, quemó su cuerpo en un barrio y echó los restos a un baldío que fungía como basurero clandestino de restos porcinos.

Escobedo, enfermera de profesión, dejó su trabajo y dedicó su vida para buscar al feminicida de Rubí; lo único que encontró fue la muerta y tras 11 años, jamás hubo justicia.

La omisión de las autoridades de Chihuahua la hicieron emprender la búsqueda de respuestas a las preguntas tenía y el gobierno callaba.

Marisela decidió utilizar sus propios recursos y realizar su propia investigación para dar con Rafael; caminó cientos de kilómetros con una fotografía de Rubí pegada al pecho, recorrió las fiscalías de más de 20 estados de la República para llevar la fotografía del asesino de su hija, se acuerpó con madres que buscaban a sus hijos desaparecidos.

“Le he perdido el miedo a todo (…) He enfrentado a quien se me ha puesto enfrente y quiero que mi hija, donde quiera que este, sepa que la amo y que no voy a dejar de luchar hasta que se le haga justicia”.

Las primeras indagatorias comenzaron un mes y medio después que aceptaron tomarle su denuncia; ya que el asesino aseguraba que Rubí se había ido con otro hombre y la procuraduría del estado se negaba a iniciar una carpeta de investigación.

Patricia González, procuradora del estado del 2004 al 2010, nunca entregó respuestas claras a Escobedo; su labor se quedó en la línea.

Tras conseguir que el feminicida de Rubí fuera detenido, gracias a sus investigaciones y las de sus hijos, el hombre fue declarado inocente tras un juicio en el que él aceptó su responsabilidad en la muerte de la joven.

La pelea sería dura pero Escobedo estaba dispuesta a pelearla, en más de una ocasión aseguró no tener miedo a la muerte, y dijo que moriría en búsqueda de justicia para Rubí.

El feminicida de la joven se unió al grupo criminal de Los Zetas; y a pesar de saberlo, Marisela siguió con su investigación y dio, de nueva cuenta con el hombre; esta ocasión huyó frente a las autoridades.

José Enrique Jiménez Zavala, El Wicked, quien fue el asesino de Marisela Escobedo. La mató mientras la mujer recogía las pancartas que colocaba, a diario, frente al palacio a fin de que el gobernador, César Duarte, atendiera el caso y sus peticiones.

“Quisiera que el feminicidio de Rubí el último en el país”, clamaba la mujer. Sin embargo, su deseo no se cumplió. Doce años después, en México diez mujeres son asesinadas al día, de acuerdo con cifras oficiales.

https://www.cronica.com.mx/nacional/me-llamo-marisela-escobedo-le-miedo-muerte.html

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