MP convertidos en desiertos; “es perder el tiempo”: capitalinos

JENNIFER GARLEM / LA CRÓNICA DE HOY

Visitar los Ministerios Públicos de la CDMX se asemeja a visitar el establecimiento más desolado durante la pandemia: sencillamente no tienen clientes. Una ciudad donde, de acuerdo al último estudio del INEGI, 1 de cada 3 ciudadanos ha sido víctima de delito, muchos MP están vacíos, sólo llegan aquellos ciudadanos que se ven obligados a denunciar, porque “el asunto es prácticamente de vida o muerte” y vale la pena “perder el tiempo, con tal de que la autoridad haga justicia”, o simplemente no les queda de otra porque “el choque se fue al MP”.

Además de que en muchos no hay denunciantes, lo que ya se le hace normal a los funcionarios de la Fiscalía y a los vendedores de las calles cercanas. En algunos, el acceso a las mesas de denuncia está restringido, o bien por un policía que interroga a los ciudadanos o incluso por instalaciones cerradas, permanentemente como en el caso de Tepito o por rejas que se abren sólo si el ciudadano insiste en pasar, como en Tlatelolco.

Foto: Jennifer Garlem

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Crónica visita 12 Ministerios Públicos durante los últimos dos meses; sólo los propios trabajadores del MP dan algo de vida al lugar, ya sea porque salen por alimentos o cuando toca el cambio de turno; además de ellos, algunos vendedores de comida, abogados ofreciendo sus servicios y repartiendo tarjetas.

Ciudadanos, pocos en la mayoría de los casos, sólo el MP ubicado en la sede de la Alcaldía Cuauhtémoc, el de Azcapotzalco (de investigaciones especializadas al que otros MPs remiten los casos que no desean tomar y famoso recientemente porque una MP que se echaba siestas dejaba que la secretaria se hiciera pasar por ella) y el Bunker.

Abogados consultados por Crónica hablan, además de pequeñas gratificaciones a quienes despachan en las mesas de los MP, “es lo común, así se acelera el asunto”, dice uno de los penalistas consultado.

En esos puntos, lo que Crónica encuentra son ciudadanos quejándose de que los pelotean entre MP sin tomarles la denuncia, que son recibidos con actitudes déspotas y que el tiempo de espera es irracional.

Existen unos MP que lucen más privados que públicos y los policías preguntan el motivo de la presencia de Crónica; otro más luce una reja cerrada y también un oficial permite la entrada sólo después de saber la razón que ha llevado al ciudadano hasta allí.

Foto: Jennifer Garlem

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Es extraño, pero en las vigilancias de Crónica a los MP se dan lapsos de hasta 3 horas sin ningún movimiento. Los vendedores frente al MP Lindavista señalan así es todos los días de la semana, más de 12 horas sin “clientes” para los empleados de la procuración de justicia y, claro, sin clientes para las botanas y refrescos: “el ministerio no tiene gente ni los fines de semana; ahora extraño sería que hubiera gente”.

Y sí, un MP está cerrado, el de Tepito. Según el oficial en turno, no estaba abierto por pandemia, así que los ciudadanos que se presentan son canalizados a otros lugares, aunque “no hay mucho movimiento últimamente”.

Christopher Pastrana, joven académico de la Facultad de Derecho y columnista de nuestro diario, comenta que esto no debe implicar un señalamiento exclusivo a la actuación de quienes trabajan en la procuración de justicia pues, argumenta, a la par de lograr que los funcionarios sean más empáticos con las víctimas del delito, “tenemos que atacar las causas del delito, es la mejor forma de atender la saturación de las instancias ministeriales, no es contratando más personal o pagándoles mejor, hay que disminuir el fenómeno delictivo, que la sociedad tenga una mejor calidad de vida, educar a la gente y a los servidores públicos”.

Azcapo, Cuauhtémoc y Bunker, excepciones

En el MP de Azcapotzalco sí hay movimiento, es constante la llegada de ciudadanos, policías y hasta servicio forense en acción. Es el único MP en el que Crónica constata que el lavado de manos antes de entrar se efectúa, y se hace con ingenio de por medio: a una cubeta con una llave incrustada hace de surtidor; el drenaje conduce a otra cubeta en el suelo.

Foto: Jennifer Garlem

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“Es muy pesado el proceso, esperamos que abran una carpeta de investigación, es necesario, estamos aquí porque creemos que vale la pena denunciar, hay cosas que no se pueden pasar por alto”, contó una pareja de adultos mayores que esperó dos horas bajo la lluvia en el MP de Azcapotzalco, para que su hija pudiera entrar a levantar una denuncia contra una vecina.

El argumento para dejar a los adultos mayores bajo la lluvia es la pandemia, “sólo dejan pasar al denunciante”. Junto a la pareja, al menos una decena de denunciantes más.

En el Bunker basta con preguntar a uno de los denunciantes que cómo le está yendo en la Fiscalía, para que el resto de los presentes se acerque a quejarse: mal trato y un exagerado tiempo de espera para ser atendidos, es lo recurrente.

“Por la burocracia uno no hace las cosas ante la justicia, como debe de ser”, comenta el señor que está esperando ser atendido. A la par, una mujer declara estar ahí después de pisar otros tres MP, se dice desesperada y se nota: “Desde las 8 de la mañana me estoy moviendo a diferentes Ministerios Públicos y de uno me estuvieron mandando a otro, van tres que piso y se deslindan del problema diciendo que en el que me corresponde es mejor levantar la denuncia, porque será más rápido. Si tengo un grave problema, no puedo estar de aquí para allá”.

Foto: Jennifer Garlem

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En todos los MP se recoge la misma impresión de que los ciudadanos no creen conveniente ir a denunciar un asalto, fraude, un robo en casa habitación, porque es perder tiempo.

Es una constante que los ciudadanos se quejan de la burocracia de las Fiscalías y la falta de interés por los casos que se les presentan. “Aquí la gente es déspota, se creen mucho y no son claros, nos traen vuelta y vuelta”, indica una mujer de unos 45 años, deportista a la que le robaron su cartera en el gimnasio y le cargaron 20 mil pesos a una de sus tarjetas. Fue al MP de la avenida Álvaro Obregón y concluye que “hubiera preferido no denunciar para ahorrarme este tiempo perdido”.

Foto: Jennifer Garlem

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En el MP ubicado en la sede de la Alcaldía Cuauhtémoc, uno de los de más movimiento, que recibe casos de colonias bravas, el día que Crónica hace la visita encuentra bastante ciudadanía esperando. Incluso hay un abuelito con su tanque de oxígeno a cuestas y una pareja de niños corriendo de aquí para allá. Ahí se detecta un caso de “abuso de autoridad”, dos mujeres desesperadas, intentan auxiliar al hijo de una de ellas que “había sido detenido sin motivo, golpeado por policías y acusado de delitos”.

Las mujeres veían con normalidad que su hijo paseara a los perros de la casa fumando un churro. Eso dio pie a que los policías lo detuvieran y le quitaran sus pertenencias, incluyendo celular, audífonos y cartera.

Foto: Jennifer Garlem

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“Esto no se va a mover, Lic.”

Crónica consultó abogados sobre el proceso de denuncia. Saben que 95 por ciento de los delitos no se denuncian y de los denunciados sólo en el 7 por ciento se inicia una carpeta de investigación. Increíble en una ciudad donde los resultados de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) arrojan que un tercio de la población es víctima de delitos.

La ENVIPE detecta que 88.6 por ciento de los ciudadanos no denuncia el delito y el principal motivo es que lo juzga una pérdida de tiempo, además de que hay desconfianza, miedo a extorsión y actitud hostil de la autoridad.

Un abogado penalista que ejerce cotidianamente comenta que se ha normalizado dar “gratificaciones o mordidas” a los funcionarios que atienden en las mesas de los MP, esto para agilizar los trámites de sus clientes, cosa que indicaron que está mal, pero “a veces es lo más conveniente” para que la defensa del ciudadano surta efecto.

“Ya sabes cómo funciona esto Lic.”, rememora sobre lo que a él mismo le dijeron en un MP cuando su auto sufrió un robo: “mejor no pierda su tiempo, su carro nada más va a estar parado tres días aquí y no vamos a lograr hacer nada”.

Foto: Jennifer Garlem

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Sobre esto, el académico de la Facultad de Derecho de la UNAM, Christopher Pastrana señala que él no acepta nunca denunciar un delito cometiendo otro, como lo es la corrupción y que él prefiere esperar el tiempo que sea necesario. “Los fiscales tienen un comportamiento como si pensaran que lo que vamos a denunciar sea resultado de otro acto que cometimos; al hacer esto con los ciudadanos que van a denunciar por primera vez, puede que los espanten y alteren más de lo que ya están, dando como resultado que jamás se quieran presentar a denunciar”, reflexiona.

Penalista y académico coinciden en algo, piensan que el funcionamiento de los MP no se resuelve con más dinero para las instancias de procuración de justicia, “para que los servidores ganen más o lo que realmente deberían de ganar, el punto es que hay que atender las causas del delito, hay que trabajar en las instancias de prevención del delito como la Secretaría de Seguridad Ciudadana o la Secretaría de Seguridad Pública”.

Foto: Jennifer Garlem

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Una mujer que ha ido hasta el MP especializado en protección de niños llega a las 11:00 horas y estará allí, sin ser atendida, hasta las 17:30 horas. Lleva a dos pequeñines que también han debido aguantar la espera.

“Necesitamos ser escuchados, que nos orienten, que nos digan qué hacer, si estamos aquí sabiendo que es un proceso tardado, es porque no podemos permitir que se siga cometiendo una injusticia, pero deberían ponerse en nuestros zapatos y dejar de tratarnos tan mal”, resume la mujer que finalmente, luego de más de seis horas, será atendida.

https://www.cronica.com.mx/metropoli/mp-convertidos-desiertos-perder-capitalinos.html

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