Pérdidas millonarias y negocios cerrados, las secuelas del cierre fronterizo de EU por covid

MILENIO

El cierre durante 19 meses de los 3 mil 169 kilómetros de la frontera terrestre entre Estados Unidos y México, dejó pérdidas multimillonarias a las ciudades norteamericanas que dependen del comercio.

Los primeros días de noviembre, los puentes internacionales se abrirán nuevamente al tránsito de turistas hacia ciudades como Brownsville, Laredo, El Paso, Nogales, Calexico o San Diego, que se han sostenido por apoyos fiscales millonarios enviados desde Washington.

De acuerdo con cifras de Concanaco, los consumidores mexicanos arrojan ganancias por 45 mil millones de dólares a través de la frontera.

Durante 2019, la ciudad de Nogales, en Arizona, se mantuvo entre el 65 y 70 por ciento de los impuestos sobre las ventas que provenían de compradores mexicanos. En Douglas, Arizona, un 80 por ciento de estos impuestos eran generados de las ventas a visitantes mexicanos, y el total de impuestos a las ventas correspondía al 34 por ciento de los ingresos presupuestales de la ciudad fronteriza.

La dependencia de los visitantes mexicanos dejó problemas fiscales, un menor gasto público por parte de los gobiernos locales y cientos de negocios cerrados.

La franja fronteriza es una comunidad binacional en donde se comparten actividades económicas, culturales y sociales. Las restricciones, vigentes desde marzo de 2020, no aplicaron al comercio transfronterizo, a ciudadanos y residentes permanentes legales de Estados Unidos, así como a las personas que viajan con fines médicos o para asistir a la escuela.

MILENIO recorrió en junio pasado las principales ciudades fronterizas. Las autoridades suplicaban por el retorno de los turistas mexicanos que representaban la principal derrama económica de cientos de negocios que permanecieron cerrados durante la etapa de restricción por la pandemia y después, por la falta de compradores.

En los 2 mil 146 kilómetros recorridos por la frontera desde Laredo hasta San Diego, limítrofes con seis estados mexicanos, la realidad vivida durante 19 meses fue dramática: una economía estancada, negocios cerrados, garitas vacías y un grito de auxilio de las autoridades y empresarios.

En Laredo, Texas, la economía local depende en un 50 por ciento de México y el cierre de los puentes con México provocó que las cortinas de decenas de negocios no volvieran a abrir tras la pandemia.

Por esa ciudad pasan miles de tráileres. El comercio siguió fluyendo, tanto que este 2021, la industria automotriz tendrá cifras récord de ventas. Se estima que superen el récord histórico de 2018 que fue de más de 230 mil millones de dólares.

En El Paso, en la frontera con Ciudad Juárez, las ventas del comercio local dependen en un 80 por ciento de los compradores mexicanos que dejaron de cruzar vía terrestre desde marzo de 2020. Los apoyos económicos les permitieron recuperar un 20 por ciento de esas pérdidas.

En Arizona, la ciudad de Nogales recibió de Washington 2 millones de dólares para poder sobrevivir el último año sin recortar personal o dejar de cubrir los servicios públicos. En Calexico sí se vieron afectados servicios básicos y personal administrativo fue enviado a casa ante la falta de presupuesto

En la frontera con Tijuana, en la ciudad de San Diego, el cierre de la garita de San Ysidro, la más importante de toda la frontera, provocó hasta junio pasado, pérdidas por 7 millones de dólares semanales y al menos 200 negocios, que se vieron obligados a cerrar.

A 19 meses del cierre terrestre de la frontera más transitada del mundo, la reactivación económica va acompañada de medidas como el esquema completo de vacunación, de acuerdo con lo anunciado por el gobierno de Estados Unidos.

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