El reclamo es el mismo, como antes, como siempre: ¿dónde están?

ALONSO URRUTIA / LA JORNADA

Como antes, como siempre… una vez más, con grandes letras colocadas sobre la calle, a las puertas de Palacio Nacional, llegó el reclamo: ¿Dónde están? ¡Son más de 90 mil! Sólo cambia la desmesurada cifra. Un recordatorio de la trágica realidad.

Apenas amanecía este 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, cuando se congregaron decenas de familiares para reclamar el paradero de sus hijos, hermanos, padres; para exigir al gobierno federal el cumplimiento de los compromisos de búsqueda ofrecidos al comenzar esta administración; para pedir que México acate los términos de los tratados internacionales firmados y avance en la investigación, castigo y reparación del daño por los miles de desaparecidos.

Convocados por el Movimiento por Nuestros Desaparecidos (MND) se concentraron en la Plaza de la Constitución para reiterar su demanda endémica: Justicia y verdad.

Esta vez con una singular manera de expresión, usaron ropa que enviaron familiares de las víctimas de todo el país para coser las letras que resumen su reclamo: ¿Dónde están?

En silla de ruedas, Yolanda Isaías llegó temprano para sumarse a la protesta. Actualmente reside en Irapuato, ciudad que adoptó como refugio después de huir de Torreón, bajo amenazas para acallar sus reclamos de justicia por la desaparición de su hijo Dan, perpetrada –asegura– por miembros del Ejército. Eso fue en 2008, han pasado 13 años y aún persigue la justicia para su hijo, cuya desaparición ha traído secuelas siniestras: dos de los presuntos responsables detenidos fueron asesinados en el penal, pero uno más anda libre, sin castigo por su responsabilidad.

Las circunstancias son diversas, cada historia es una fatalidad con un mismo patrón: desaparición, amenazas, impunidad, miedo y dolor.

Teresa Valadez residía en Guaymas, donde su hermano Fernando desapareció el 11 de agosto de 2015. Su exigencia por encontrarlo y su reclamo de justicia la tiene ahora recorriendo el país, ocultándose ante las amenazas. Estoy en el mecanismo (de protección), resume su vida hoy. Desde entonces vive aquí y allá, para que no la encuentren. Ayer decidió ir al Zócalo para leer ante Palacio Nacional el mensaje central del Movimiento:

A dos años de que el Presidente (Andrés Manuel López Obrador) ofreció un compromiso de atender la situación de los desaparecidos, vemos una agenda integral pendiente. El MND pidió intensificar el diálogo y que el gobierno se allane para permitir la visita oficial del Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU, ofrecida desde 2020 y que más tarde, ayer mismo, se formalizó.

Hasta la concentración llegaron el embajador de la Unión Europea, Gautier Mignot, y el representante adjunto del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Derechos Humanos, Jesús Peña, quienes expresaron su solidaridad con los familiares de los desaparecidos y ratificaron su compromiso de respaldar su demanda de justicia.

Por un día, las rejas que protegen Palacio Nacional se convirtieron en una galería de vidas truncadas: Diego Maximiliano, septiembre de 2015 (se precisa al calce de su fotografía), edad 21 años; Jaime Quezada, 24 de octubre de 2018; Raúl Gómez, 4 de mayo de 2019… la estadística patentizada en el último recuerdo de sus familiares, para quienes esos rostros no son un número más.

Fue un largo día de protesta, de exigencia, uno más en esta prolongada historia de terror.

https://www.jornada.com.mx/2021/08/31/politica/006n1pol

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.