Los pilares de la Universidad para el bienestar sin pago

LAURA ISLAS / REPORTE ÍNDIGO

Gloria García dejó su vida en la Ciudad de México y se mudó a Tabasco para impartir clases de licenciatura en el plantel Comalcalco de la Universidad para el Bienestar Benito Juárez (UBBJ), pero menos de un año después le retuvieron su último pago, no le renovaron su contrato y tampoco le dijeron por qué.

“Yo bajando del autobús literalmente empecé a trabajar”, relata la doctora en Sociología por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM (FCPyS); y con una maestría en Estudios Regionales por el Instituto Mora.

Gloria también ha dado clases en ese Instituto de la Universidad de Sonora, en la FCPyS y en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).

Además, ha trabajado en el Consejo Nacional de Evaluación, en el Colegio de México, en la Secretaría del Trabajo de la Ciudad de México y es experta en metodologías de investigación, por lo que se pregunta qué clase de perfil es el que buscan para las UBBJ.

AYUDA HUMANITARIA, PIDE PROFESORA DE UNIVERSIDAD

La docente tenía poco tiempo de haber llegado cuando las peores inundaciones en los últimos 10 años azotaron a Tabasco y dejaron alrededor de 300 mil personas damnificadas, así que formó brigadas con sus estudiantes para ayudar a los afectados.

Antes había colaborado en las que se hicieron tras los sismos del 2017 en Juchitán, Oaxaca; y también en las que atendieron a los afectados del huracán Manuel, en Guerrero, en el 2013.

Además de realizar censos y enviar despensas a la población afectada, colaboró en la brigada de vacunación para adultos mayores por parte de la universidad junto con los estudiantes, pero dice que ni aún así les dieron seguridad social.

“Esto demuestra que no es que yo sea una oportunista o esté aquí por dinero”, explica.

Tuvo que adaptarse a vivir en un estado donde se alcanza una temperatura de 47 grados y es común que las personas tengan infartos en la calle por el calor; así como a pagar facturas de 2 mil pesos por el consumo de luz y ver que en promedio se paga entre 4 mil y 6 mil pesos debido a que el aire acondicionado es una necesidad, no un lujo.


“Para mí lo más duro no ha sido el clima, los 47 grados, quedarme sin salario, ha sido el trato indigno de parte de las autoridades, esa es la parte que me ha costado más trabajo y gracias a mis amistades y gracias a la gente que me apoya y me quiere he logrado subsanar”

Gloria García

Docente despedida de la UBBJ plantel Comalcalco

Como profesora de las UBBJ no tenía prestaciones, seguro socialaguinaldo, jubilación ni fondo de vivienda, pero ella quería estar en un proyecto que atendiera a la población que requiriera educación superior y hacer una mejora social.

“He sobrevivido estos meses sin salarios gracias a la solidaridad de mis amigos de la CDMX, todo el trabajo que he realizado de forma humanitaria nunca ha sido con un interés personal, pero creo que me ha retribuido en redes de solidaridad y en este momento me han sostenido, relata.

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