El COVID y el personal de salud: Isela dio positivo y aún así sus jefes querían que trabajara

EL FINANCIERO

El 18 de mayo, Rosa Isela Iglesias, asistente médico del IMSS, comenzó con síntomas de gripe. Ese día, en hospital Magdalena de la Salinas, donde labora desde hace dos años, se enteró que una de sus compañeras dio positivo a COVID-19. Ayer, le confirmaron que dio positivo por tercera ocasión. “Tuve un temor horrible, mi compañera ya contagiada de COVID-19 trabajó como si nada durante cuatro días. Me hice la prueba y salí positiva, al igual que muchos compañeros”, contó a El Financiero.

Su trabajo en Magdalena de las Salinas, que no es considerado hospital COVID-19, implica un contacto directo con pacientes y familiares, muchos de los cuales llegan contagiados.

Isela explicó que aquel lunes identificó claramente que tenía COVID-19 porque, además de los síntomas de gripe, cuando iba a comer ya no tenía el sentido del gusto. “Fue cuando me preocupé”. Los dos días siguientes no trabajó y los pasó en su casa, con tos, dolor de cabeza y temperatura. Hasta el lunes siguiente que le dieron su resultado positivo.

Ahí empezó la pesadilla, además, hubo mucho estrés y sentimientos encontrados. “Hubo culpa y angustia como nunca antes había sentido. Semanas atrás trajimos a casa a mi abuelita, una mujer de 86 años con diabetes, ahí vivimos mi papá, con diabetes e hipertensión, y mi mamá. Además, tengo una hermana embarazada que estuvo mal y seguido iba a la casa a comer”, explicó.

“Cuando le dije a mi mamá que era probable de COVID tuvimos que llevar a mi abuelita con una tía. Yo no dejaba de pensar que si ya había contagiado a mi mamá y ella a mi hermana o mi papá, no dejaba de pensar en ellos”, agregó.

Durante el confinamiento que pasó en su recámara, tampoco dejaba de pensar en el futuro inmediato. Varios de sus compañeros de trabajo también se contagiaron, algunos fallecieron por COVID-19. “De mi turno se infectaron 4 y en general en el hospital hubo mucho contagio… era secreto a voces que ya se contagió uno, que ya se contagió otro, que éste es probable… algo feo, mucho estrés, un ambiente muy pesado qué inició con la llegada de la pandemia a México”, agregó.

Paralelamente, tuvo que enfrentar la burocracia del IMSS ya que, pese a salir positiva de COVID-19, sus jefes querían que se presentará a trabajar. Su incapacidad está por enfermedad general y tras 21 días, con una segunda prueba positiva y síntomas, le insistían en que tenía que ir a trabajar.

“Entiendo que hay mucha falta de personal, pero hacernos trabajar así es una inconciencia e irresponsabilidad”, dijo y agregó que otra incongruencia del IMSS es el equipo que les dan. “Primero nos daban cubrebocas clínico y ya cuando vino lo pesado puso sencillos y nos decían que usáramos doble”.

Ayer, a la mujer de 31 años, quien estaba a punto de regresar a laborar, le confirmaron que dio positivo por tercera vez, lo cual la tiene atemorizada.

“No sé si fue el encierro, o qué, pero fue algo muy raro, de entrada, sientes que todos te miran, te ven como apestada, además de que así te tratan en la clínica, se siente como feito, pero además te da miedo tocar cosas y la gente, medio como un pánico, ya no quería salir, es algo que nunca había sentido….”, concluyó.

https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/el-covid-transformo-al-personal-de-salud-isela-se-infecta-y-asi-querian-que-trabajara-en-el-hospital

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