A pesar de porros e inseguridad, la UNAM tiende a la estabilidad

ARTURO SÁNCHEZ JIMÉNEZ / LA JORNADA

Los aumentos marginales al presupuesto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), como en los años recientes, no son suficientes para su óptimo funcionamiento, sostiene el rector Enrique Graue Wiechers.

En entrevista, el aspirante a ser designado en noviembre por la Junta de Gobierno de la universidad para un segundo y último periodo en la Rectoría explica que para detonar la investigación científica o incrementar significativamente su oferta educativa y sus labores de promoción y difusión de la cultura, la UNAM requiere de sustanciales aumentos a su presupuesto.

Graue, de 68 años, está por concluir el periodo como rector para el que fue nombrado en 2015. En estos cuatro años han existido momentos críticos, considera, como el ataque de un grupo porril en contra de estudiantes el 3 de septiembre de 2018 –que provocó las mayores manifestaciones estudiantiles de la última década en la UNAM–, el anuncio de una baja presupuestal en diciembre pasado que fue corregida por el gobierno o la omisión de la autonomía universitaria en el proyecto de la reciente reforma al artículo 3 de la Constitución, que también fue enmendado. Todo ello, dice, ha sido bien superado.

El médico y oftalmólogo asegura que a pesar de estas coyunturas no ha sido difícil mantener la estabilidad de la institución estos años. La comunidad universitaria por sí misma tiene inercia a la estabilización, observó. Cuando los estudiantes, los profesores y el personal académico tienen clara la finalidad de la universidad, rápidamente corrigen. Lo que hace la administración es propiciar las condiciones para que así suceda.

El refuerzo de la seguridad de la comunidad universitaria, la erradicación de la violencia de género, la consolidación de proyectos académicos y el avance hacia la sustentabilidad de los campus universitarios son tareas en las que, resalta, se ha avanzado, pero en las que quiere seguir trabajando si lo designan para un nuevo periodo.

Sobre la seguridad evalúa que ha mejorado en general, sin que ello signifique que no exista inseguridad. La incidencia de delitos en nuestros campus es mucho menor que en los entornos que nos rodean, pero habrá que seguir trabajando en ello y, al respecto, expresa que su petición a la comunidad universitaria es que participe más activamente en los organismos de seguridad de sus escuelas.

La universidad cuenta hoy con un plan maestro de seguridad y otros para sus distintas unidades académicas; asimismo, se ha reforzado la relación que la institución tiene con las autoridades responsables del orden público. También tendrá que seguir trabajando en transporte y senderos seguros para su comunidad”, añade.

Graue subraya que el principio que ha guiado su gestión de la seguridad es la no violencia y que ha buscado que los cuerpos policíacos no actúen dentro de los campus de la UNAM. Señala que en la medida en que la violencia avanza en las inmediaciones, la universidad tiene que incrementar sus medidas de seguridad, pero no implementará un cuerpo armado. No tenemos la capacidad punitiva ni de represión para atender la seguridad ni queremos tenerla.

El mismo principio de no violencia ha sido seguido, enfatiza, para buscar la desocupación del auditorio Che Guevara de la Facultad de Filosofía y Letras, ocupado por distintos grupos desde 2000. “Hemos intentado por diversos mecanismos invitar a quienes ocupan el auditorio Justo Sierra –nombre oficial de ese espacio– para que salgan. No lo hemos conseguido, evidentemente. Seguiré insistiendo en ello”.

Grue afirma que ha habido avances en la erradicación de la violencia de género y la procuración de igualdad en la UNAM, pero queda trabajo por hacer. Hay que construir una nueva ciudadanía. Creo que en los años por venir deberemos, entre otras cosas, capacitar mejor al personal de las oficinas jurídicas y de medicación de la universidad, y crear, particularmente entre los estudiantes, la conciencia de que esta violencia no debe suceder.

Frente a la demanda de distintos sectores universitarios para la democratización de la toma de decisiones, Graue plantea que se puede fortalecer. Los mecanismos y órganos institucionales para la participación existen, asegura, y la democracia universitaria es muy activa y horizontal. Lo que nos hace falta, tal vez, es que esto permee a todos los niveles; que la representación real de los salones de clase llegue a los órganos colegiados.

El rector indica que si bien en años pasados el presupuesto que el gobierno federal otorga a la UNAM no ha disminuido, tampoco se ha incrementado de manera significativa. Un aumento marginal no permite un óptimo funcionamiento universitario, aunque es suficiente para mantener funciones (…) Un buen ejemplo de esto es el presupuesto de ciencia e investigación, que, con crecimientos marginales, es difícil detonarlas. Por eso sería importante que tuviera incrementos mayores de recursos.

Graue estima que la matrícula de la UNAM –que este año ronda los 357 mil estudiantes y es la mayor de su historia– podría continuar creciendo uno o dos por ciento anual en los siguientes años, con la apertura de la nueva Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra y de las instalaciones de la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción, así como con la promoción de carreras que se imparten en los campus de distintos estados del país.

Pero para crecer en forma más significativa, requeriríamos nuevas instalaciones, que no estarían en la zona metropolitana de la Ciudad de México. Si hubiera el presupuesto suficiente para tener otra escuela, nos enfocaríamos en el sureste del país, menciona.

Además, prevé, en los próximos años podría fortalecerse el sistema de educación abierta y a distancia, que hoy tiene 34 mil alumnos.

En su opinión, el mayor compromiso que la universidad tiene con los jóvenes es crear las bases para un futuro mejor. Hoy decimos que la UNAM es la universidad de la nación. Y nuestro compromiso con ella es colaborar con su desarrollo en todos los sentidos, en lo académico, en su educación, en resolver y generar propuestas para los problemas nacionales, en difundir y preservar la cultura. Haciendo todo esto podemos trabajar más para la juventud.

https://www.jornada.com.mx/2019/10/22/sociedad/035e1soc 

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