El doble filo de la popularidad de AMLO

EL FINANCIERO

Los reportes observados en septiembre indican que la popularidad del presidente de la República nuevamente subió. Diversas encuestas coinciden en señalar un nivel de aceptación que supera las dos terceras partes de la población.

Hay que recordar que López Obrador fue electo por un 53 por ciento de los votos. Esto significa que hay un 13 a 15 por ciento de electores que no votaron por él en 2018, pero que hoy lo respaldan.

Los críticos señalan que, aunque el nivel de aprobación es alto, en realidad refleja un descenso muy importante si se compara con las cifras del mes de febrero, cuando llegó a tener 83 por ciento de respaldo. Esto quiere decir que tuvo una caída de entre 15 y 17 puntos en su nivel de aceptación.

Otros críticos señalan que, aunque es elevado el apoyo que hoy tiene López Obrador, igualmente sucedió con otros jefes de Estado en México, en particular con el presidente Fox o con el presidente Calderón, en los primeros meses de sus administraciones.

Por lo mismo, señalan que no hay certeza de que este nivel de popularidad pueda mantenerse a lo largo de los meses y mucho menos al paso de los años, sobre la base de lo ocurrido en otros momentos.

Esta visión pierde de vista un hecho. El nivel de respaldo que hoy tiene el presidente de la República se da en el marco de una economía que se encuentra prácticamente estancada y con niveles de inseguridad muy elevados.

Es decir, a pesar de que hay condiciones muy desfavorables, se califica con un nivel alto la gestión del presidente.

La única explicación que existe ante esta circunstancia es que López Obrador ha logrado que su imagen sea desasociada de las acciones de gobierno. Es decir, uno es el presidente y otra la administración en acción.

A pesar de que hay malas calificaciones para la economía y para la seguridad, estas no se adhieren de manera automática a la imagen de AMLO.

Ocurre lo mismo en el caso de sus colaboradores. Aunque haya algunos que tengan mala imagen entre la opinión pública, esta no se transmite eventualmente a López Obrador.

Esta característica que hoy beneficia al Presidente, permitiéndole mantener niveles altos de popularidad a pesar de la problemática que existe en México, puede convertirse en un problema para Morena a la vuelta de pocos años.

Si esta circunstancia se mantiene en las elecciones federales del 2021, la popularidad del presidente López Obrador, considerando que siga elevada, podría no ser transmitida a los candidatos de su partido.

Algo de esto ya pudo observarse durante las elecciones de este 2019. Aunque Morena logró ganar los estados donde estaban en juego gubernaturas, lo hizo con una proporción de los votos inferior a la que se obtuvo en esas entidades en la elección de 2018.

https://www.elfinanciero.com.mx/bloomberg-businessweek/el-doble-filo-de-la-popularidad-de-amlo

 

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