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ASAMBLEA PROFESORES ASIGNATURA UACM EN LUCHA / RADIO EDUCACIÓN

La violación de derechos humanos de parte de las autoridades de la UACM a estudiantes, trabajadores y profesores es clara. Aquí la entrevista en radio Educación a una de las integrantes de la Asamblea explicando. Escuchénlo en los minutos 21 al 23

https://e-radio.edu.mx/Noticiarios-pulso?id_podcast=29731

Opinión: Perdido en el siglo XXI: sobre la experiencia de educación cibernética 1/2

JOHN HAZARD / EDUCACIÓN COMÚN

“Si pudiera escoger cinco calidades que esperaría que las personas que quieren trabajar en nuestra escuela tuvieran, serían (1) una capacidad consciente de reflexión sobre cómo aprenden y cómo no aprenden; (2) empatía hacia otras personas y una apreciación de las diferencias; (3) una disposición para—y más, un deseo de—trabajar colaborativamente; (4) una pasión por saber que otras personas comparten tus intereses y (5) mucha perseverancia, energía y dedicación para lograr que las cosas en la escuela anden bien.”

Deborah Meier en The Power of Their Ideas: Lessons for America from a Small School in Harlem

Una disculpa si esto parece narcisista, pero si no lo hago en primera persona, no lo voy a concretar. Escribo esperando que otras personas—estudiantes, profes y otras—escriban sobre sus experiencias—buenas, malas o vergonzosas—en estos tiempos y que rompamos los hábitos recientes de no pensar críticamente o de no contar lo que hayamos hecho y pensado. Estoy releyendo el libro que cito en el epígrafe y me anima. La autora es como el Manuel Pérez Rocha de Nueva York, con esa combinación de ideas iconoclastas, obsesión con ponerlas en práctica y diálogo con gobernantes quienes, tal vez sin querer, abren un breve espacio para la experimentación educativa.

Me siento aislado en días recientes debido a mi desacuerdo con los movimientos (no digo “avances”) hacia la educación en línea o a distancia. Recibí el anuncio de la administración de la UACM en marzo de que habría una interrupción de tres semanas (la cuarta era la de las vacaciones de primavera) y que se recomendaba que utilizáramos Google Classroom para dar continuidad al trabajo educativo. Acepté que las circunstancias sanitarias obligaban el cierre temporal de planteles. Sentí tristeza porque disfrutaba de mi trabajo con estudiantes este semestre. Pensaba que hacía el mejor trabajo docente de mi vida. Desde el primer día, como siempre, estábamos haciendo las asesorías grupales que pido que hagan conmigo una vez por semana. En años anteriores les dije que eran de veinte minutos. Para ser más realista empecé a decir media hora. Casi siempre duran mucho más y si dependiéramos únicamente de las 3 horas por semana de clases con más de 30 estudiantes  el aprendizaje sería más limitado. En la segunda o tercera semana ya estábamos haciendo prácticas en la calle. Después de la tercera apliqué una primera evaluación de curso en el sentido real de la palabra: que tú, estudiante, evalúes el curso. Dos personas escribieron cosas como “He aprendido más en estas tres semanas que en todas las clases de inglés que había tomado en la vida”. Impulso que estemos muy activ@s físicamente en la clase, en parte porque pedagógicamente pienso que es mejor y parcialmente porque por mi carácter inquieto, hiperkinestésico o hiperactivo no aguantaría otra cosa. Cuando les pedí que comentaran sobre la actividad física en la clase, escribieron cosas como:

“Me siento rara estar parada o que no haya mesas pero creo que ayuda a mejorar la participación y el contacto con los compañeros; es bueno.”

“Es divertido y aprendemos mucho.”

“…se nos quita la flojera o el sueño.”

“It’s relax and funny.”

“Es…necesario para activarnos.”

“Permite interactuar y colaborar libremente con otros miembros en ejercicios y hasta en tareas.”

“Es excelente, porque estamos sentados la mayor parte” del día.

“Good, because active the body and the classes aren’t boring…”

Sobre nuestro manejo de lectura en la clase (que incluye las técnicas de Stephen Krashen y Nanci Atwell de tiempo apartado para la lectura libre en silencio), dijeron: “En los muchos años que he tomado inglés básico nunca me habían puesto a leer un libro. Es una muy buena herramienta.”

“Se practica de manera frecuente. Despierta en mí el interés de seguir haciéndolo por cuenta propia, como lo estoy haciendo.”

Y aunque hayamos leído más que en otras clases, tres personas dijeron cosas como: “Podría haber más lectura.”

Esos placeres duraron las siete semanas de la época pre cuarentena del semestre.

En esos 5 u 8 días hábiles cuando  nos apurábamos para prepararnos para esta experiencia de continuidad no presencial, no tomé tiempo para ver en qué consistía Google Classroom y nadie lo volvió a mencionar hasta mucho después. Supuse que era algo como Excel: algo para registrar asistencia y calificaciones. Y no me interesaba eso.

Me desperté a las cuatro a.m. uno de esos días. No sé si la gente sabe que las y los docentes principiantes de niveles preuniversitarios tenemos pesadillas sobre  lo que podría pasar mal en una clase, tanto por nuestros propios errores o malos entendidos como por represión burocrática, entorno violento, etc. Usualmente es una fase que dura el primer año o un poco más. Para mí duró ocho años: todo el tiempo que fui profe en Minnesota. En México aprendí y aprendo a ser buen profesor. De este sueño en marzo me desperté inquieto porque no había mucho tiempo para pensar en lo que íbamos a hacer durante la temporada de planteles cerrados y tendría que plantear algo a más tardar en las clases del siguiente día, martes. Ya habíamos vivido épocas parecidas en la UACM: la influenza de 2009, la huelga de 2012 y el temblor de 2017 ocasionaron suspensiones de actividades que duraron  entre dos y quince semanas. Me di cuenta de que, a pesar de haber iniciado rápidamente con las actividades que he mencionado, no había conseguido datos de estudiantes y no había ofrecido ninguno mío más que mi dirección de correo electrónico y número de cubículo. Es algo que he tratado de cuidar desde que nuestra estudiante Rosa fue asesinada a las 5:30 de la mañana rumbo a nuestra clase de inglés en agosto de 2014 y tardamos varios días en darnos cuenta. Este semestre no les había invitado a juntarse a un grupo de Facebook que tenemos, así que eso hice. Preparé, principalmente con material que había creado o recopilado antes, una antología de canciones con actividades de comprensión auditiva y de lectura y con contenido cultural. Y preparé algo más sobre la comunicación en el tiempo verbal del futuro. Pensaba que ese conjunto de cosas serviría para el trabajo independiente según las necesidades, los tiempos y los intereses de cada quien. Aunque no creí que la suspensión se limitaría a esas tres semanas, me parecía que no era buena idea planear para más tiempo sin saber cómo sería el nivel de participación, la utilidad de las actividades para estudiantes ni el estado del mundo.

Después de una semana empecé a enterarme de la nueva aceptación de la palabra “Zoom”. Eso no ocurrió a través de la UACM ni de nadie en México sino que mandé un correo a mis hermanos, primas y primos para hablar de cómo estábamos viviendo esto y la hija de la prima de mi madre dijo que sus hijos ya tenían la costumbre de tener clases en Zoom cuando la nieve en Indiana es tal que las escuelas cierren. Y varias primas hablaban de que ya hacían “home office”, concepto que creo que era desconocido en México hasta hace dos meses.

Sabía que mi computadora es “obsoleta” según las nuevas definiciones—solo tiene ocho o nueve años y mi abuela murió en 1989 en posesión de una consola con tornamesa adquirida cuarenta o cincuenta años antes y que todavía funcionaba—y que tal computadora no soporta nada más nuevo que Windows Siete, cosa programada para autodesintegrarse en cualquier momento. Por eso dudaba de si podría instalar Zoom. Sí lo instalé, creo, pero las veces que intenté usarlo de prueba en asuntos no UACM, no tuve audio. Unos días después dejó de funcionar mi computadora. Mi técnico la rescató y dijo que Zoom había sido víctima de un hackeo masivo en esos días y que unos de mis muchos virus venían de allí. No he vuelto a confiar para instalarlo.

Y lo intenté principalmente porque después de tal vez cinco días de la temporada no presencial, noté que mis estudiantes no me estaban contactando. Dijeron cosas como: “Ah. ¿Quieres que te mandemos cosas cuando las trabajamos?”, “Hay algo que no entendí. ¿Le debo decir si no entendí?” y, finalmente de dos estudiantes: “¿Por qué nos da una clase?” Resistí la tentación de despotricar sobre mi oposición a esa expresión “dar clase” y les pregunté a qué se referían. Así supe que much@s colegas ya andaban en el Siglo XXI y estaban haciendo sus “clases” en el horario normal, que muchas personas “entraron”, que tendían a participar aún menos que en las clases presenciales, que un@s profes les asignaban el tipo de tarea que en inglés se llama “busy work”: cosas inútiles para ocupar a la juventud. Me sentí un poco como en mis primeros días como profesor y no sabía por qué no funcionaban mis planes. Afortunadamente una de las dos estudiantes que me hacían esa pregunta (en ambos casos nació de un deseo de estudiar, no de fastidiarme) también me mandó este comentario:

“Muchas gracias profesor. ¿Sabe? Usted es el único maestro que nos ha dicho algo así como que expresemos nuestras inconformidades y que nos preguntó por nuestro estado de ánimo o así… Le digo que llevo 6 materias y en verdad en las demás si es como que nos preguntan ‘¿cómo están? Espero que bien’ y obvio también dicen que si tenemos algún problema se los hagamos saber pero por ejemplo usted de alguna manera con su cuestionario de la vez pasada hizo que le expresáramos como nos sentíamos, yo la verdad me sentí desahogada con esa actividad y con lo de certificación ninguno de mis maestros nos preguntó si estábamos de acuerdo o en desacuerdo (con hacer una certificación virtual en junio); solo nos dieron los lineamientos de certificación.

También me sorprendió mucho que diera asesorías cada semana. Llevo 2 años y medio y de verdad que es el primer maestro que veo que hace eso.”

El cuestionario que ella menciona está en mi Facebook con una selección de comentarios estudiantiles si alguien lo quiere ver. Lo sentí bien como manera de orientar la educación y el diálogo hacia una reflexión sobre la crisis actual. Después de varios días con mi computadora en reparación decidí plantearles que trabajáramos por teléfono de manera casi individual. Es un reto para la comprensión auditiva el estar sin poder ver a la persona, pero estamos terminando la tercera ronda de esa actividad ahora (en lo que tardo en terminar este texto, hoy tal vez terminaremos la cuarta—nota del sábado 23 de junio).

Alrededor del mismo tiempo que los problemas con mi computadora (y de saber de estudiantes y profes con problemas parecidos y con el problema más grave de no tener dinero para tener conexión o de vivir en una zona sin conexión), estaba pensando que era momento de que se abriera entre la comunidad una conversación sobre cómo finalizar el semestre en el contexto de la inevitable extensión de la cuarentena. Pero antes de abrirse tal conversación, llegó el edicto que decía que todo era salvable con una certificación en línea ¡en exactamente las mismas fechas que se había programado!


[*] John Hazard es profesor investigador en la academia de inglés, UACM.

Fotografías de Lur

Perdido en el siglo XXI: sobre la experiencia de educación cibernética 1/2

Opinión: Días de guardar

ROSA MARÍA GONZÁLEZ VICTORIA / EL INDEPENDIENTE DE HIDALGO

El título de este libro podría sonarnos a un intento de minimizar lo que en estos momentos estamos viviendo la mayoría: un confinamiento anunciado como cuarentena que, en unos días más, se convertirá en ochentena. Pensaríamos, quizás, que Carlos Monsiváis, su autor, ironiza con nuestra situación si no supiéramos que Días de guardar este año está cumpliendo 50 años de su publicación y si, además, ignoráramos que desde hace 10 años Monsi ya no se encuentra físicamente entre nosotros.

En efecto, Monsiváis no hace referencia a esta reclusión que se alarga y alarga ni tampoco a la recomendación de guardar la sana distancia. El título remite a un ordenamiento de la cultura católica que establece dejar de trabajar para dedicarse al descanso y el rezo, guardándose en casa y solo saliendo a la iglesia, ordenanza que en el proceso de secularización se ha ido modificando y cuyas reminiscencias se pueden observar durante Semana Santa y Navidad.

En la Enciclopedia de la literatura en México se aclara que el título se relaciona con la cosmovisión mexica que considera la existencia de cinco días de malos presagios y calamidades. Esta creencia es más cercana al libro de Monsi pues contiene ese tipo de situaciones, como los siguientes: Hair y la censura Gran expectación creó la ópera beat Hair entre quienes acudieron a su estreno en el restaurado teatro Acuario, del viejo Acapulco. Pertenecían a la élite mexicana; al Jet Set nacional. La ópera gira en torno a la cultura hippie de los años sesentas en Estados Unidos, cuyas consignas son: el amor, la paz y la libertad sexual, así como el consumo de drogas. La obra musical –aclara el cronista– “es una pieza sobre el rechazo, la experiencia, el patín, el ondón”.

Así, cuando se realizaron los desnudos totales y los actores exaltaron el signo de la V quedaría en evidencia que los productores se equivocaron de público, lo cual Monsiváis constó con su respuesta al término de la obra, cuando el elenco lo invita a subir al foro a bailar todos “tomados de la mano”: pocos se animan y la mayoría permanece escandalizada e inmovilizada en sus asientos.

El Cerro del Mercado, la decepción En 1966, los estudiantes y el pueblo de Durango se apoderan del Cerro del Mercado para exigir a la Fundidora de Monterrey un trato económico equitativo. El movimiento derivó en la desaparición de poderes, la destitución del gobernador y el mínimo doblegamiento de la fundidora pues esta accede a entregar al estado apenas cuatro pesos con 50 centavos por tonelada del mineral extraído.

Ante el miserable logro económico, la comunidad fue contra la empresa instigadora del movimiento, El Sol de Durango, que verá sus máquinas, archivos y escritorios esparcidos por la calle. El final, narra Monsi, aún es más decepcionante por previsible: “los dirigentes estudiantiles acataron los términos del pacto (y) la Fundidora Monterrey continuó detentando el cerro”. Ante este resultado, “el pueblo durangueño, dolido, resentido, llamándose a traición, le arrojó a los estudiantes tomates y piedras”.

El desmoronamiento del movimiento muralista mexicano En una crónica más, Monsiváis relató la inauguración del Mural Efímero que realizará José Luis Cuevas, en la Zona Rosa, para criticar los males del nacionalismo cultural. La gente que lo aguardó en junio de 1967, en dicho lugar de moda reflexionó sobre la propuesta del artista, a la vez que lo justificó y lo criticó: –Mural efímero es una contradicción, el mural está hecho para durar, porque se inserta orgánicamente en el complejo urbano.

–Ese es el chiste de lo de Cuevas: burlarse de las pretensiones del muralismo.

–Lo único que quiere es hacerse propaganda.

El fallido concierto de grupos de pop En otro de sus relatos, Monsiváis narró lo sucedido en un concierto con los Union Gap, los Byrds y los Hermanos Castro organizado el 9 de marzo de 1969, en el Estadio Olímpico, hoy Ciudad de los Deportes. Ahí se dieron cita distintas colectividades de la denominada juventud mexicana. El propósito del evento, infirió Monsi, fue producir un acto de unidad juvenil, entre la llamada naquiza (aféresis de totonacos, aclaró) y los fresas, caracterizados como “aferrados como alpinistas al cordón umbilical”.

Para calmar los ánimos, uno de los integrantes de los Hermanos Castro aclaró la ausencia de la Policía a los asistentes: “No están aquí porque hemos confiado en ustedes”. Y, para convocar al orden, agrega: “Los ojos del mundo están puestos en nosotros”.

Sin embargo, las aclaraciones no surten efecto pues, cuando los aparatos reproductores de la música no encienden, “se inicia la batalla campal, el motín, el zafarrancho en pequeña escala [es] el acabose”.

Dos de octubre de 1968 Monsiváis sostiene que nada logra atenuar lo ocurrido en la plaza de las Tres Cultura ese 2 de octubre; ni la renuncia de un jefe de Policía, ni la liberación de Demetrio Vallejo y Valentín Campa, ni la derogación del delito de disolución social.

En su plaza, acota el narrador, “Permanece el Edificio Chihuahua, con los relatos de estupor y la humillación, con los vidrios recién instalados, con el residuo aún visible de la sangre, con la carne lívida de quienes lo habitan… se erige como símbolo que nos recuerda y nos señala a aquellos que, con tal de permanecer (en el poder), suspendieron y decapitaron a la inocencia mexicana”.

Días de guardar es un libro compuesto por 33 textos con los cuales Monsiváis demuestra que México no es uno, como advierte José Woldenberg, sino muchos Méxicos.

Sobre el autor

Carlos Monsiváis (Ciudad de México, 1938-2010) estudió en la Escuela de Economía y en la Facultad de Filosofía y Letras, ambas de la UNAM; fue periodista, cronista, ensayista e impulsor y rescatista de la cultura popular; concebido por Rafael Barajas el Fisgón como “un intelectual público”. Entre sus libros se encuentran: Días de guardar (1970); Amor perdido (1977); A ustedes les consta (1980); Escenas de pudor y liviandad (1981); Entrada libre (1987); Los rituales del caos (1995); Apocalipstick (2009). Además, produjo más de 40 libros entre antologías, compilaciones y coordinaciones. Creó una de las columnas políticas más importantes y leídas de México: “Por mi madre, bohemios”. También actuó en películas, como en Los caifanes. Obtuvo múltiples reconocimientos como: el Premio Nacional de Periodismo (1977); el premio Jorge Cuesta, en la categoría de crónica (1986); premio Mazatlán de Literatura (1988); el premio Manuel Buendía (1988); el premio Xavier Villaurrutia (1995); el Anagrama de Ensayo (2000); el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en la rama de literatura (2005); el premio Juan Rulfo (2006) en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Fue distinguido con el Doctorado Honoris Causa por la UAS, UAEM; UAMC, BUAP, UANL y la UV, respectivamente, y Postmortem por la UNAM. La UACM lo distinguió con el Doctorado Honoris Causa Perdida, al término de su ponencia “Las causas perdidas, reflexión filosófica, ética, estética e histórica”, relativa a la inconformidad de muchos pese a las adversidades. Cabe mencionar que estuvo a punto de ser miembro del Colegio Nacional, pero a raíz de que salió retratado con la actriz y cantante Lucía Méndez en la portada de la revista de espectáculos Teleguía, fue retirada su postulación.

Días de guardar

100% mexicanas más bonitas y baratas que las bolsas de mandado de Zara

REDACCIÓN / UNO TV

Tras la volverse tendencia, la línea de ropa Zara vende bolsas de mandado en casi 700 pesos; en Unotv.com se dio a la tarea de investigar cuál es el precio promedio de bolsas similares en México.

Otras opciones en México, diferentes a la bolsa de mandado de Zara

¿Cuáles son las bolsas de mandado más bonitas y baratas? En una cotización hecha en tianguis, mercados, tiendas en línea y mercados de diseño y artesanías mexicanos, encontramos que el precio de bolsas con un diseño similar puede oscilar entre los 22 y 200 pesos.  

En el mercado de San Pedro Mártir, al sur de la Ciudad de México y en el tianguis de Tlayacpan Morelos, una bolsa de características similares tiene un precio de entre 22 y 30 pesos dependiendo del tamaño, por su parte en una tienda de ventas en línea su precio está en 25 pesos por mayoreo.

Otra opción más bonita y barata son las bolsas que producen artesanos mexicanos de distintos estados de la República Mexicana como ChiapasHidalgo, Puebla, Jalisco y Michoacán; las cuales se pueden encontrar en tianguis de artesanías o mercados de diseño por menos de 200 pesos cada una.

Según productores y distribuidores de artesanías mexicanas, éstas son realizadas por manos 100% mexicanas y con materiales de procedentes de cada región. Lo cual impulsa la economía local y expande los alcances de mercado de su producto.

En contraste, el “bolso shopper rayas” de Zara cuyo diseño es muy similar a la bolsa utilizada en México y otras partes de América Latina generalmente para realizar compras, tenía un precio de salida de 649 pesos cada uno, pero actualmente ya no se encuentra disponible en su página de internet.

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Foto: Google

Zara vende bolsa, pero ¿es plagio o no?

La determinación de que algo es un plagio requiere de una valoración jurídica por parte del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI), no obstante si constituye un acto de apropiación cultural indebida.

En México el uso de patrones y diseños artesanales mexicanos es permitido siempre y cuando quien lo utilice no los acredite como propios.

Expertos en políticas culturales de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) aseguran que para proteger los diseños y trabajos mexicanos que son parte del patrimonio cultural, es necesario echar a andar iniciativas de regulación y protección jurídica de la propiedad intelectual, tal como lo hace la denominación de origen. 

Zara y otros más…

El caso de Zara que vende una bolsa de estilo mexicano en casi 700 pesos no es el primero que se suscita, en 2017 la firma Mango fue señalada de plagio al utilizar en su colección de ropa bordados textiles mexicanos del estado de Hidalgo.

Por su parte, en octubre de ese mismo año, la trasnacional Nestlé fue acusada por artesanos mexicanos de utilizar diseños mexicanos de los estados de Chiapas, Oaxaca e Hidalgo para comercializar una colección de tazas.

También en 2017, la youtuber Yuya fue acusada de copiar diseños artesanales mexicanos para su nueva línea de cosméticos.

https://www.unotv.com/entretenimiento/zara-vende-bolsa-de-mandado-en-mexico-hay-mas-bonitas-y-baratas/

Anuncia la UACM su nuevo calendario 2020-2 para la Nueva Normalidad

REDACCIÓN / DDMBJ

La Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) dio a conocer su nuevo calendario escolar del semestre 2020-2 con los ajustes derivados de la suspensión de clases causada por la contingencia sanitaria por Covid-19.

Según este calendario se prevé que las clases presenciales inicien el próximo 21 de septiembre, en lugar del primero de agosto.

Tania Rodríguez Mora, rectora de la institución, señaló que la Comisión de Planeación aprobó la propuesta para modificar el calendario escolar desde inicios del me de junio; las autoridades de la universidad recordaron que esta medida es para garantizar las condiciones sanitarias para el regreso a los planteles y a la sede administrativa.

https://ddmbj.mx/anuncia-la-uacm-su-nuevo-calendario-2020-2-para-la-nueva-normalidad

Opinión: La autonomía universitaria según la Suprema Corte

FEDERICO ANAYA GALLARDO / LA JORNADA SAN LUIS

Para Sergio García Ramírez, la autonomía universitaria es una garantía institucional o instrumental. Su existencia permite un ambiente en el cual las universitarias y universitarios ejercen una constelación compleja de derechos humanos. Por ejemplo, la persona estudiante elige libremente su carrera para forjar su proyecto de vida; la persona docente presenta libremente sus ideas; la persona investigadora busca libremente respuestas a sus inquietudes científicas. Para que estas personas puedan dedicarse a lo anterior requieren de un espacio dedicado exclusivamente a las tareas académicas que, en cuanto entorno institucional, esté liberado de intereses políticos, partidistas, religiosos y comerciales.

En los ejemplos que mencioné se perfilan las dos primeras de las cinco funciones esenciales de toda institución de educación superior (IES), se llame o no “universidad”: (1) formar profesionalmente a sus estudiantes (docencia) y analizar sistemáticamente sociedad y naturaleza (investigación). Junto a ellas, toda IES tiene una función que la relaciona con el resto de la sociedad –pues no debe ser torre de marfil: (3) prestar servicios culturales a la sociedad (difusión-vinculación). Pero, para lograr todo lo anterior, una IES debe (4) asegurar la capacitación de su personal (formación docente-académica) y (5) prestar de manera eficiente, hacia dentro de sí misma, los servicios educativo-universitarios necesarios para que estudiantes, docentes e investigadores puedan trabajar en libertad.

La última de las funciones que menciono se refiere a la capacidad de auto-gobierno que debe tener toda IES. Esta facultad ha sido analizada en diversos casos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que en marzo de 2010 sentó varias jurisprudencias a través de su Primera Sala. En la tesis 1ª/J.19/2010 analizó los alcances de la autonomía universitaria y destacó que el Artículo 3 Constitucional confiere a las IES facultades de auto-formación y auto-gobierno para determinar planes y programas de estudio, fijar los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico, así como la forma en que administrarán su patrimonio (liga 1).

En otra tesis (1ª/J.20/2010) que lleva el título “Universidades Públicas. Competencias que derivan de su facultad de autogobierno”, la Suprema Corte determinó que esas competencias “son las siguientes: a) Normativas, que se traducen en la aptitud de expedir normas generales que permitan regular todas las actividades relacionadas con el servicio educativo y la promoción de la investigación y la cultura; b) Ejecutivas, referidas al desarrollo y ejecución de los principios constitucionales, de las leyes expedidas por los órganos legislativos y las normas que las universidades emiten; c) Supervisión, que implican la facultad de inspección y control para supervisar la actividad que desarrollan por sí, o por conducto de cualquier órgano adscrito a la casa de estudios, esto es, pueden realizar inspecciones y evaluaciones de tipo administrativo, académico, científico, técnico y operativo, a fin de comprobar que se respeten los principios constitucionales, legales y universitarios; y d) Parajudiciales, que se refieren a la capacidad de dirimir conflictos que surjan al interior de la universidad, siempre que constitucional o legalmente su solución no esté reservada a un régimen jurídico específico que excluya al universitario” (liga 2). Es decir, la autonomía transfiere a la IES funciones de naturaleza legislativa, ejecutiva, jurisdiccional y de contraloría.

Lo anterior no se entiende a cabalidad si no recordamos que las IES son comunidades académicas, ayuntamientos de estudiantes, profesoras y trabajadoras. Esto ilustra el principal defecto del Anteproyecto de Ley General de Educación Superior, que es omiso en desarrollar las líneas que la Suprema Corte ya ha determinado como interpretación del mandato constitucional en la materia.

Las IES no son “Estados dentro del Estado” pero sí deben funcionar como repúblicas académicas que se autogobiernan responsablemente. El ejercicio del auto-gobierno es, por otra parte, una experiencia esencial en la formación de las y los estudiantes. Hay quienes piensan que la juventud es “inmadura” para las tareas de gobierno académico –y con este pretexto les deniegan la ciudadanía académica. Desconocen que la madurez se construye ejerciendo derechos; y que los intereses legítimos del estudiantado obligan –en el mediano plazo– a sus representantes a ser serios y razonables. He tenido la oportunidad de comparar el carácter de jóvenes egresados de IES con espacios robustos de participación estudiantil, con el de egresados de IES sin esos espacios. La personalidad de los primeros es notoriamente más compleja que la de los segundos. Su ética de participación también es mayor. La necesidad de una razonable participación estudiantil debería estar consagrada en la ley que regule la educación superior.

Cada una de las IES, organizada como robusta república académica, debería discutir seriamente cuál es la mejor manera de formar a las y los estudiantes; cuál es el mejor modo de responder a la problemática de la sociedad; y cuáles son las prioridades de investigación en ciencia y tecnología. Una de las ventajas de la autonomía es que no puede haber un modelo único de IES. Mientras más modelos se determinen, mayor será el servicio que el sistema de educación superior rendirá a nuestra sociedad.

Un ejemplo de lo anterior es el debate acerca de la “no-especialización temprana”. Manuel Pérez Rocha, rector fundador de la UACM, cree que las y los estudiantes deben tener amplia libertad para escoger su trayecto curricular. Este modelo es usual en el sistema estadunidense de college de cuatro años, que entrega a la sociedad profesionales con aptitudes y conocimientos variados y flexibles que pueden adaptarse mejor a las cambiantes condiciones del mercado laboral. La especialización en profesiones (los ejemplos clásicos son Derecho y Medicina) viene más tarde, en cursos que pueden durar entre dos y tres años más (graduate school). Esta propuesta ha sido trabajada en México junto con las ideas de interdisciplina –fomentando el diálogo entre saberes. Un resultado de la no-especialización temprana y la interdisciplina ha sido la formación de un cuerpo de investigadores capaz de fundar nuevas instituciones y programas académicos que atienden mejor los problemas viejos y nuevos de nuestra sociedad.

En contrario, también es verdad que México sigue necesitando –y con urgencia– de cuadros profesionales en las disciplinas clásicas (médicos, abogados, contadores). Para satisfacer esta demanda social, el modelo de especialización inmediata (en escuelas de Medicina, Derecho y Contaduría), con cursos de 4 a 5 años, es más expedito.

¿Qué es mejor? Una autoridad central, única, uniforme, no lo decidirá bien. La decisión tiene que ver –dice la Suprema Corte– con la autonomía universitaria que la Constitución recomienda. Una autonomía ejercida por quienes tienen interés legitimo en el gobierno de la IES: estudiantes, académicas y trabajadoras. Como decíamos en 1986-1990 en el CEU: ¡Todo el poder a la Academia!

Las ligas de este artículo:

Liga 1:

https://sjf.scjn.gob.mx/sjfsist/paginas/DetalleGeneralV2.aspx?id=164876&Clase=DetalleTesisBL

Liga 2:

https://suprema-corte.vlex.com.mx/vid/jurisprudencial-primera-sala-jurisprudencia-200298003

La autonomía universitaria según la Suprema Corte

Opinión: Sensibilidad ciega

DAVID RETTIG / EL SEMANARIO

Ésta es la historia de ese gran fracaso o de un proyecto que todavía no logro tangibilizar. Tal vez por eso la escribo, porque deseo hacerla realidad.

Hace más de seis años un grupo de amigos decidimos incursionar en el diseño de una experiencia a través de pensar un reto que nos sacará de nuestra zona de confort. Le llamamos al resultado de ese experimento Los ciegos que no vemos. El reto consistía en generar una experiencia para ciegos en museos. Lo hacíamos seis personas con muy diferentes perspectivas: había una diseñadora, un arqueólogo, una antropóloga, un músico-mercadólogo y una comunicóloga experta en cambio de comportamiento. La tarea fue ardua, pues ninguno conocíamos a un débil visual; tampoco teníamos conexión alguna y clara con museos. Tal vez por eso el proyecto derivó en una gran idea jamás implementada: una historia de fracaso por falta de fondos. Sin embargo, el trayecto y el aprendizaje fueron de una riqueza infinita. Conocer a algunas personas de la comunidad débil visual ha sido una de las experiencias más ricas que he tenido en mi vida.

El proceso nos llevó a enfrentar nuestros propios prejuicios: percibimos que en el mundo de “los ciegos” había diferencias claras. No es lo mismo nacer que ser adquirido, y no es lo mismo quedarse ciego a los cinco que a los veinticinco años o tener una debilidad visual con cierto grado de limitación. Nos dimos cuenta que el aislamiento, más que de capacidad, es social. Somos una sociedad “racista” hacia una otredad distinta. No tenemos la más mínima cultura de interacción con personas que tienen diversas capacidades. El portal se abrió hacia las múltiples discapacidades que pueden ser más severas y para las cuales estamos mucho menos preparados: ciegos, sordos, mudos, autistas, personas con síndromes son un mundo segregado por la sociedad entera. Explorar el mundo de los ciegos nos reveló que quienes no veíamos la realidad éramos todos nosotros. Por eso nos decidimos por el nombre Los Ciegos que no vemos, pues nos parecía el mejor juego de palabras para expresar la paradoja.

museos ciegos
Imagen del brochure que hicimos.

A través de amigos llegamos a un colectivo de la UACM llamado Letras Habladas, Juventino Jiménez y José Luis Osorio fueron grandes brújulas para el proyecto, nos dieron luz; otra persona que nos abrió el panorama fue Jorge Lanzagorta un emprendedor poblano, seleccionado nacional del equipo de futbol para ciegos, que además tenía un proyecto empresarial: Cine para imaginar. Pensar en esos titanes de la cotidianidad es reflexionar en personas que traducen libros a palabras habladas y el cine a la palabra hablada para ampliar el acceso del conocimiento a sus comunidades. Su deseo más profundo es el de ser partícipes y no se esperan a que los demás creemos esas condiciones. Ellos las crean.

Abrir el portal de sus mundos fue una explosión de la sensibilidad e imaginación y una lección de vida. Cuando los normovisuales (quienes no tenemos problemas de la vista) pensamos en ese mundo surge la primera visión de que ellos requieren ayuda pues su sensibilidad está mutilada. Una especie de falsa caridad. Si bien esa aseveración es en parte cierta, también existe una profunda revelación: sus capacidades están profundamente desarrolladas. Es muy probable que el mundo necesite más de su ayuda para liberar la pobreza de nuestra sensibilidad que ellos de nosotros para orientarse en su cotidianidad.

El proceso nos llevó a comprender varias cosas. En primer lugar, la mayoría de los museos cometen el mismo error: separan a los ciegos de los no ciegos. Eso genera una experiencia diferente que no puede ser dialogada, la mayoría de las veces muy reducida para el débil visual. Muchos ciegos tienen parejas y amigos normovisuales y buscan vivir algo en conjunto. Un cuarto pequeño con algunas piezas falsas para ser tocadas o algunas piezas con traducción braille dividen el trayecto de los otros y muestran o bien el pensamiento de esa falsa caridad, o una visión estadística que muestra la pobreza de nuestro pensamiento como sociedad. Al entrevistar a algunos directivos de museos, decían: “es que son muy pocos, yo no puedo pensar en hacer experiencias para tres, me debo de centrar en la media de la población que viene”. Así el problema del huevo y la gallina se revelaba: ¿no había débiles visuales en museos porque la oferta era insuficiente o porque simplemente no habían sido tomados en cuenta por curadores y museos pues son una población pequeña?

sensibilidad ciega
Durante una de las sesiones del prototipado.

La lógica de los porcentajes y de las poblaciones medias lo único que hace es crear poblaciones mediocres en pensamiento. Cualquiera que diseña sabe que si no se dirige a la masa sino a las orillas de una campana de Gauss, a los más débiles: logrará conquistar a todos. Si haces un ascenso pensando en que el más limitado puede subir, todos llegarán a la cima. Nuestro experimento derivó en que la experiencia debía de ser una misma para ciegos y no ciegos. La mejor solución fue bloquear la vista a quienes sí veíamos y retirar el bastón a quienes no veían.

La segunda revelación fue que en las pocas memorias gratas que había en la comunidad débil visual se contaba una narrativa. No era una pieza ni un fragmento sino toda una conceptualización que además era multisensorial. Así que haciendo uso de nuestras limitadas capacidades pensamos que lo mejor sería hacer una historia de un mercado prehispánico, de esa manera podríamos contar algo y además hacer uso de todos los sentidos y explotarlos: sabores, sonidos, olores serían los escenarios de un espacio multitudinal.

Conseguimos que un escritor nos armara una narrativa a la altura y un experto en audio, ganador de Arieles, nos hiciera una pista de última generación con un sonido 5.1. La misión era engañar los sentidos para meter a nuestra audiencia en un viaje multisensorial. La idea era fascinante.

Así que la prototipamos. Conseguimos un espacio, en un departamento vacío, pusimos las bocinas, simulamos viento, dimos pruebas de alimento e invitamos a grupos de ciegos y no ciegos a experimentar. Para engañar los sentidos, los guías norteábamos o engañábamos llevando al grupo a la calle y regresándolos al espacio para aparentar un largo trayecto. La sesión duraba poco, veinte minutos.

museos ciegos
Durante una de las sesiones del prototipado.

Los resultados fueron muy claros: los participantes ciegos y normovisuales estaban encantados por la experiencia.

Estaba en un gran zócalo, pasamos mucho tiempo, sentí que entraba en un bosque e imaginé todo. Estuvo increíble, al principio tenía miedo, pero me sentí segura. Ver el mercado azteca y sus voces. Probar, tocar. Está increíble esto.

Es la primera vez que siento que ayudo a alguien que no ve, eso que siempre vivo en el metro, cuando la gente me quiere ayudar hoy lo viví, sentía cómo temblaban sus piernas y manos con temor a caer; para mí todo era muy claro. Salimos a la calle, bajamos escaleras y fuimos hacia la calle más cerca de la avenida y regresamos hacia la que va al metro. Lo del mercado estuvo bien, sólo que las cinco bocinas y el espacio eran insuficientes

Recuentos así nos mostraban la pobreza y la riqueza de la ejecución. La experiencia del ciego no había vivido engaño alguno, pero lo había llevado a sentirse útil y valorado por el otro. La experiencia del no ciego era la que habíamos planeado. Aprendimos que es casi imposible engañar los sentidos de un ciego: podían describir los espacios, el número de personas, todo el montaje. Era como una persona que ve tras bambalinas en el teatro.

Sabíamos que era un comienzo con mucho por cambiar y mejorar. Imaginamos cómo hacerlo comercial, cómo generar empleos para ciegos, cómo hacerlos guías. Imaginamos cómo invitarlos a la creación de la experiencia. Nos visualizamos en un proyecto con giras yendo a diversos museos con muestras temporales. Todos estábamos emocionados. Sin embargo, seis años después todo permanece en un plan, en un boceto que espera a ser realizado.

Sensibilidad ciega

Universidades enfrentarán impactos de la pandemia (+Infografía)

ARMANDO YEFERSON / 24 HORAS

Las universidades deben ofrecer atención y seguimiento especial a sus alumnos, puesto que el confinamiento y la “nueva normalidad” impactará el rendimiento escolar, porque ahora los jóvenes no sólo irán a aprender contenidos escolares, sino que también se preocuparán por la salud, consideró Emiliano Villavicencio, Jefe del Posgrado en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Salle.

El especialista en psicología advirtió que, tras la pandemia de Covid- 19, “las instituciones educativas recibirán a jóvenes con cuadros sintomáticos de ansiedad, trastorno del sueño y estrés postraumático, además estarán expuestos en el aula de clases entre 5 a 6 horas, entonces esto podría contribuir a generar ansiedad en los jóvenes.

“Debemos esperar un bajo rendimiento en los jóvenes, ocasionado por la exposición social que van estar viviendo, luego de la pandemia, de ahí que, las instituciones educativas consideren el regreso a clases de manera paulatina, es decir que los jóvenes no vayan los 5 días de la semana, solo vayan 3 y el resto de clases sea de manera virtual o bien dividir a los alumnos en grupos para reducir el riesgo de posibles contagios y así generar en los jóvenes tranquilidad emocional y psicológica”, explicó en n entrevista con 24 HORAS.

En México existen 3.9 millones de estudiantes que cursan estudios de licenciatura, de acuerdo con los datos más recientes de la Secretaría de Educación Pública (SEP), correspondientes al ciclo escolar 2018-2019.

Infografía: Xavier Rodríguez

 

Mónica Hernández de 19 años, estudiante de Sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), reconoce que el confinamiento le generó emociones negativas como miedo, tristeza y cansancio, aunque ha mejorado su percepción

Externó a 24 HORAS que al principio las clases virtuales eran muy poco productivas, pero durante el transcurso fueron mejorando.

También Josué Vargas de 25 años, estudiante de Comunicación y Cultura en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), compartió que el confinamiento lo ha hecho sentirse atrapado, encerrado y sin espacio personal.

Referente a las clases virtuales declaró que, éstas no eran dinámicas ni prácticas, entonces perdía interés.

Asimismo, Yareli Rodríguez de 20 años, estudiante de Administración en la Universidad Autónoma Nacional de México (UNAM), expresó que el confinamiento combinado con las clases virtuales le generó ansiedad, estrés y trastornos de sueños, pues el estar en casa haciendo tarea por largos periodos de tiempo, restaba tiempo a las actividades recreativas que realiza para hacer ameno el confinamiento.

En tanto Rubén Cedeño de 20 años, estudiante de Control y Automatización en el Instituto Politécnico Nacional (IPN) dio a conocer que sus maestros le mandaron información y algunos videos, pero la retroalimentación no ha sido fluida y extraña el trato directo.

Sin embargo, ahora su principal preocupación es su economía, pues él y su hermano han tenido que salir a buscar trabajo para ayudar con los gastos de la casa.

Universidades enfrentarán impactos de la pandemia (+Infografía)

Publica UACM calendario ajustado

REDACCIÓN / CDMX POLÍTICO

La Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) dio a conocer los ajustes en su calendario escolar del semestre 2020-2, como medida de por la suspensión de clases derivada por la contingencia sanitaria por Covid-19.

Según este calendario se prevé que las clases presenciales inicien el próximo 21 de septiembre; cabe destacar que originalmente las clases iniciaban el primero de agosto.

Luego de que a principios del mes de junio la rectora Tania Rodríguez Mora señaló que la Comisión de Planeación aprobó la propuesta para modificar el calendario escolar, este día las autoridades de la universidad recordaron que esta medida es para garantizar las condiciones sanitarias para el regreso a los planteles y a la sede administrativa.

Cabe mencionar que la modificación en el calendario incluye un amplio periodo de certificación intrasemestral, el cual permitirá atender las necesidades de estudiantes.

Por otro lado la UACM realizará los ajustes necesario a su presupuesto en busca de dar prioridad a la compra de insumos como cubrebocas, gel antibacterial y sanitización de los espacios de la universidad.

https://www.cdmxpolitico.com/2020/07/publica-uacm-calendario-ajustado.html

Convocatoria

CMDPDH / TWITTER

La revista #Andamios de @UACM convoca a personas investigadoras y académicas a enviar sus artículos para un número especial sobre éxodos, nuevos desplazamientos forzados, discriminación y representaciones mediáticas del racismo #HuirDelMiedo

https://www.uacm.edu.mx/Portals/18/Convocatorias/Convocatoria45.pdf?fbclid=IwAR3B7NTYT9oFqVPWY0WtcKFwG0q662fPeqgZRClYuEmLpDHCrVQoDglwQ3o