Documentan 591 violaciones sexuales a migrantes en EU

MILENIO

Alrededor de la medianoche, tres hombres encapuchados entraron en la celda de Jane Doe y la agredieron sexualmente, junto a otras dos mujeres. Apenas unas horas después, las tres reclusas, heridas y aún conmocionadas por el ataque, fueron colocadas en un autobús y deportadas a México.

El abuso ocurrió en un centro de detención de Houston, Texas, mientras las víctimas estaban bajo la custodia de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por su sigla en inglés). La vejación de esta mexicana, quien resultó embarazada, está lejos de ser un caso aislado.

En los últimos seis años, más de 500 migrantes fueron abusadas sexualmente, y no en su camino a Estados Unidos, sino en centros de detención del ICE, donde se supone que deberían haber sido resguardadas. Aunque en menor medida, las autoridades carcelarias de ese país también han detectado abusos sexuales contra hombres.

 

Foto: Especial

Una investigación de MILENIO con base en informes, estadísticas y auditorías internas de la Oficina del Programa de Justicia y la Agencia de Inmigración revela que el peligro para los migrantes no termina cuando llegan a ese país, sino que también padecen ataques sexuales cuando se encuentran bajo custodia de las autoridades estadunidenses.

Las vejaciones ocurren con frecuencia en los dormitorios de los centros de detención, pero también en los autobuses que las trasladan a México. Aún así, pocos casos han llegado a los tribunales.

Diversas organizaciones de protección al migrante han denunciado que prevalece la impunidad: la condición de vulnerabilidad ha evitado que muchas personas interpongan quejas formales por temor a represalias.

Aunque las agresiones sexuales han ocurrido en al menos 76 centros de detención, asociaciones como Community Initiatives for Visiting Immigrants in Confinement (CIVIC) han documentado que la mayoría de los casos han ocurrido en el Centro de Detención de Jena en Louisiana, el Houston Contract Detention Facility de Texas, el Adelanto Correctional Facility de California, el Northwest Detention Center de Washington y el San Diego Contract Detention Facility de California.

Este diario tuvo acceso a 97 auditorías realizadas en las instalaciones de los centros de detención. El Departamento de Justicia encontró que entre 2017 y 2021 los abusos por parte de los agentes de ICE han sido constantes, registrándose incluso el embarazo de la mexicana que interpuso una denuncia por la agresión sufrida en Texas.

 

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Las historias son brutales y revelan cómo algunos agentes de inmigración entran a las áreas donde están detenidas las migrantes y las obligan a despojarse de la ropa para realizarles supuestas revisiones. Posteriormente abusan de ellas.

Otros reportes dejan en evidencia que algunas reclusas padecieron vejaciones durante toda su estancia. Unas más, poco antes de dejar el centro de detención. También está el caso del agente migratorio de Florida que trasladó a una joven a su domicilio, la obligó a bajar y, al ingresar a su casa, la violó.

El Departamento de Justicia reveló en su último informe de abusos sexuales en prisiones norteamericanas que, desde hace seis años, han reportado abusos sexuales de 591 personas en sus centros de detención. La cifra podría ser aún mayor debido a que durante la pandemia de covid-19 los conteos se realizaron de manera intermitente, refieren las demandas a las que tuvo acceso este diario.

Embarazada por un abuso sexual

La denuncia es atípica ya que casi nadie se atreve a presentarlas. Está fechada en 2020 pero los hechos ocurrieron un par de años antes.

El tormento de la migrante mexicana empezó en 2018, cuando cayó en custodia de ICE y fue enviada a un centro de detención en Houston, Texas. Recuerda que ella y otras dos mujeres fueron aisladas y llevadas a una celda oscura, ahí les dieron ​​un traje rojo de dos piezas, una camisa y pantalones, un sostén y ropa interior.

 

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La asombró, pues en general las detenidas eran alojadas en grupos de 20-30 personas. Además que su único contacto con los guardias hombres era durante el servicio de misa. Sin embargo, el 2 de junio a las tres de la tarde fue secuestrada con dos mujeres en un lugar en el que jamás había estado desde que fue detenida.

Lo recuerda como un lugar oscuro, apenas con una ventanita por donde entraba un poco de luz, la celda no tenía cama, sólo pequeños bancos de cemento y un inodoro.

Según relata en su testimonio ante la corte del Distrito Sur de Texas, ese día alrededor de la medianoche, tres hombres entraron en la celda aislada donde brutalmente las atacaron y agredieron sexualmente.

No pudo identificarlos pues entraron vestidos con jeans y la cara completamente cubierta. Lo que le quedó grabado es que uno era muy alto y delgado. A continuación, presentamos la narración de la joven sin modificaciones para mostrar los abusos a que son sometidas:

“Cuando los asaltantes entraron a la celda, les taparon la boca con los dedos e hicieron un gesto a las mujeres para que se callaran. Uno de los hombres golpeó a la mujer en la cara, abofeteándola y golpeándola con el puño cerrado. Luego torció la mano detrás de su espalda”.

“Ella alcanzó a ver que los otros dos hombres estaban haciendo lo mismo con las otras dos mujeres con las que compartía la celda. Mientras las mujeres gritaban, los agentes les dijeron que ‘se detuvieran’. Fue ahí cuando percibió un acento estadunidense”.

“Ella estaba acostada boca arriba en el suelo. Aterrorizada intentó resistirse al ataque, pero paró porque él seguía golpeándola. El hombre le quitó los pantalones y la blusa y la penetró con los dedos y luego con el pene mientras estaba acostado encima de ella. No tenía condón y eyaculó dentro de la mexicana”.

“Los agresores permanecieron en la celda con las mujeres durante una hora y media. Después de que los hombres salieron, las tres mujeres aterrorizadas lloraban; no durmieron el resto de la noche”.

 

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La complicidad entre los miembros del personal del ICE fue evidente, pues a las cinco de la mañana otros agentes les llevaron un nuevo uniforme y les quitaron la ropa interior. Además que las jóvenes tenían el labio roto, hematomas visibles, estaban destrozadas y no dijeron nada.

Unas horas después las tres mujeres, heridas y aún conmocionadas por la violación, fueron subidas en un autobús y deportadas a Laredo, Tamaulipas.

Pero el terror para ella fue cuando al regresar a su ciudad natal en una zona rural de México, la mujer se dio cuenta que estaba embarazada del agente migratorio que la violó.

“Posteriormente dio a luz a un niño engendrado por su violador y sufrió complicaciones médicas potencialmente mortales durante el embarazo y el parto”, dijo a través de su defensa la joven mujer mexicana.

El reporte señala que la tez de la bebé es mucho más clara que la migrante. Los ojos de la niña tienen forma de almendra y son visiblemente diferentes a los de ella.

Abusos sistemáticos

En la acusación inicial la defensa dijo que “ICE tiene un historial bien documentado de abuso sexual desenfrenado dentro de su centros privados de detención de inmigrantes” y reveló que anualmente tienen en custodia 50 mil migrantes.

Además se revelaron otros casos como el del Centro Port Isabel Service Processing Center en Los Fresnos, Texas, donde los funcionarios de detención solicitaron favores sexuales a cambio de un trato preferencial u otras consideraciones. En algunos simplemente forzaron a los detenidos a tener relaciones sexuales.

También mostraron datos sobre la empresa que opera el centro de detención donde fue violada la mexicana: CoreCivic una empresa que según ellos vive a expensas de los migrantes, y que entre junio de 2017 y junio de 2019, recibió más de 1.2 mil millones de dólares en contratos.

 

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“Se ha descubierto que CoreCivic opera sus instalaciones con niveles mínimos de personal, donde ponen a los reclusos y detenidos en riesgo de agresión, abuso sexual y muerte. Docenas de detenidos han muerto en las instalaciones de CoreCivic en los últimos años”, dice el documento del año 2020.

MILENIO tuvo acceso a todos los documentos del caso y ahí puede leerse que sin explicación, en septiembre del año 2020 la inmigrante mexicana pidió que se desestimará su caso voluntariamente, es decir que no se llevará más a cabo el proceso.

“La Demandante no desea continuar con sus reclamos contra los Demandados”, dice uno de los documentos fechados en septiembre de ese año.

Este tipo de desestimaciones son comunes pues los y las migrantes temen las represalias del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas. La organización CIVIC ha llevado ante los tribunales al menos 27 casos de abuso sexual por parte de los agentes desde el año 2010.

Ellos incluso han documentado que no sólo las mujeres migrantes son abusadas sexualmente, lo mismo sucede con los hombres:

“Cuando el Sr. Cancino se duchaba (en el centro de detención de San Diego), uno de los guardias masculinos le pidió que se colocara de manera que pudiera verlo desnudo. Además cuando se despertaba lo llamaban ‘despierta mi princesa’, aunque denunció los abusos no pasó nada e incluso lo amenazaron que si seguía hablando de ello sería inmediatamente deportado”.

En las auditorías realizadas a los centros de inmigración de 2021 se puede leer que los abusos continúan a pesar de los supuestos esfuerzos por sancionar a aquellos agentes que abusan de los migrantes detenidos.

Por ejemplo, en la que se realizó en mayo de 2021 en el Stewart Detention Center en Georgia, se recogieron 13 demandas de abuso sexual. La mayoría de ellos fueron considerados infundados, según revela la auditoría.

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