Cárteles mexicanos arrecian su ofensiva en América Latina

EL UNIVERSAL

Los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG) intensificaron en 2022 una ofensiva de penetración que, en forma paulatina y separada, lanzaron al menos desde 2020 sobre Chile como prolongación a su influyente presencia regional con emisarios en Colombia, principal productor mundial de cocaína, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Perú. 

La incesante maniobra criminal fortalecería la incursión de las dos principales organizaciones del narcotráfico de México en América Latina y el Caribe, con redes de Sinaloa y CJNG que se extendieron a Brasil, Argentina y Uruguay y se afianzaron en Centroamérica y en islas caribeñas para incrementar el contrabando de cocaína a Estados Unidos y Europa. 

El Ministerio del Interior y Seguridad Pública de Chile confirmó a finales de junio de este año que Sinaloa y CJNG mantienen presencia con lugartenientes en territorio chileno y que el aumento del fenómeno de la violencia en ese país podría atribuirse a las operaciones de los narcotraficantes mexicanos. La situación se complica porque Chile limita al norte con Perú, segundo más importante productor mundial de cocaína, al noreste con Bolivia, el tercero.

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“La llegada del crimen organizado implica más violencia, más armas y más homicidios”, advirtió el subsecretario chileno del Interior, Manuel Monsalve, al reconocer que los dos cárteles mexicanos “ya tienen influencia o presencia en Chile”.

“El delito que antes lo cometía una persona ahora es realizado por organizaciones sofisticadas que planifican a gran escala el tráfico de estupefacientes”, explicó Monsalve en declaraciones a la prensa chilena.

“El narcotráfico involucra armas y mucha violencia. Estamos en un continente violento. América Latina y Centroamérica concentran el 8% de la población mundial, pero tienen el 40% de todos los homicidios que ocurren en el mundo”, relató.

Chile transitó de pasadizo de la cocaína a Europa y Asia a punto de creciente consumo y a base de “grandes organizaciones criminales”, alertó.

Datos de la Fiscalía Nacional de Chile detectaron un aumento del 66% en los homicidios en esa nación de 2016 a 2020. Las cifras del Ministerio del Interior precisaron que, de 2016 a 2021, el incremento fue del 40%.

Según la información en poder de las autoridades chilenas, el CJNG instaló un laboratorio clandestino para procesar cocaína en la ciudad de Iquique, en la norteña provincia (estado) del mismo nombre y en la Región de Tarapacá, que es aledaña por el sur con la Región de Antofagasta, fronteriza con Perú.

Un reporte oficial de junio anterior reveló que la mafia de Sinaloa intentó enviar 665 kilos de Chile al puerto de Rotterdam, en Países Bajos, el más grande de Europa y una de las 20 terminales portuarias con mayor tráfico mundial de contenedores. Rotterdam es el destino de numerosos cargamentos de cocaína ocultos en exportaciones de América Latina y el Caribe.

La penetración de los cárteles mexicanos varió de modalidad en el área. Con enviados especiales, en Colombia se involucraron en las más diversas etapas, desde negociar la compra de hoja de coca, materia prima de la cocaína, y la producción del alcaloide, hasta las fases de contrabando del sur al norte de América.

En el caso de Ecuador, mantienen alianzas con grupos criminales ecuatorianos para cumplir misiones de introducción de la droga desde Colombia para el tráfico internacional. Los mexicanos ejecutan una labor parecida en Chile, Bolivia, Brasil, Argentina y Uruguay, en asocio con mafias locales para incrementar el tráfico interno de drogas, aunque especialmente en operaciones de contrabando al exterior.

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Cae red

De manera paralela, Colombia anunció el lunes anterior que desarticuló una red de narcotráfico del Cártel de Sinaloa y de la insurgencia comunista del Ejército de Liberación Nacional (ELN), una de las últimas guerrillas de ese país, que operó en alianza con una estructura criminal colombiana con lazos en Guatemala, República Dominicana y Puerto Rico para enviar cocaína a EU y Europa.

En un operativo conjunto, la Fiscalía General y la Policía Nacional de Colombia (PONAL) capturaron a cuatro colombianos que integraron una cadena que suministró cocaína al frente Camilo Torres Restrepo, del ELN y que opera en los nororientales departamentos (estados) colombianos de Cesar y La Guajira, fronterizos con Venezuela y bases de sembradíos de hojas de coca y de laboratorios clandestinos.

PONAL reveló que un colombiano identificado como Juan Carlos “N”, alias “Sobrino”, sirvió de enlace para suministrar cocaína al aparato mafioso del Cártel de Sinaloa y el ELN.

Escondida en lanchas rápidas y barcos pesqueros, la droga fue enviada por “Sobrino” desde sitios del litoral norte de Colombia sobre el mar Caribe a República Dominicana y Puerto Rico. “Las rutas que controlaba y que le permitían exportar cerca de tres toneladas mensuales, se extendían a Guatemala como destino intermedio” hacia México y EU, narró.

En este escenario, el gobierno de Guatemala reconfirmó en marzo anterior que el 95% de las aeronaves que transportan cocaína que aterrizan en Centroamérica y México despegan de pistas de aviación en Venezuela en las que son abastecidas del alucinógeno.

Producido en laboratorios clandestinos en Colombia, el estupefaciente es introducido a Venezuela y reexportado a los grandes mercados de consumo, como EU y Europa, vía aérea y marítima.

Otro trayecto es remitir los cargamentos procesados en Colombia por tierra y por mar a Panamá y pasarlos por Centroamérica a México y EU o directamente de puntos colombianos sobre el Océano Pacífico al norte del continente con escalas centroamericanas.

Una de las vías principales es trasladar la mercancía de Colombia a Ecuador y luego a Centroamérica y México por un corredor marítimo en el Pacífico con el objetivo de insertarla por tierra o por mar a EU. Un mecanismo similar existe desde las costas de Perú hacia Centroamérica, México y EU.

Un cargamento de 887 kilos de cocaína fue hallado en Lima en marzo de 2021 por la Policía Nacional de Perú (PNP), que capturó a cuatro mexicanos del Cártel de Sinaloa.
La PNP reveló que el dueño de la droga era el mexicano Iván “El Chapito” Guzmán Salazar, hijo del narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, exlíder del Cártel de Sinaloa y condenado en 2019 en EU a cadena perpetua y 30 años más de cárcel por narcoactividad.

La Policía de Investigaciones de Chile (PDI) capturó en diciembre de 2021 en Melipilla, una zona capitalina de ese país, a 20 presuntos integrantes del CJNG y les decomisó 63 kilogramos de cocaína, lanchas, vehículos de lujo, armas de fuego, municiones, dinero en efectivo y chalecos antibalas.

La PDI destacó que la red se autodenominó Jalisco Melipilla Nueva Generación.

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