¿Por qué la foto Manelich Castilla aparece en Google como si fuera un agente del narco?

MILENIO

A Manelich Castilla le robaron el rostro, se lo cambiaron por el de un agente del narco y ya no sabe qué hacer para recuperar su identidad y dejar de perder empleos. Como en un cuento de Kafka, un buen día despertó y ya no era un eficiente policía condecorado, sino un soplón que había delatado a sus compañeros, poniéndolos para ser ejecutados por el crimen organizado.

Gracias a una perversa sinergia en el algoritmo de Google, no pasa semana sin que a Manelich le confundan con otra persona. Ahora, tiene una nueva identidad, una etiqueta que no se puede sacudir por más que lo intente. Ya no es Manelich Castilla Cravioto, nacido en Mérida, Yucatán, en 1973. Ya no es un ex comandante de la Policía Federal y ex jefe de la Gendarmería condecorado por media docena de países.

Su nuevo nombre es Iván Reyes Arzate, alias La Muñeca, traidor por excelencia porque trabajó durante años para la Unidad de Investigaciones Sensibles de la PF y al mismo tiempo para el cártel de los Beltrán Leyva. En resumen, ahora es un delator al que acaban de sentenciar a 10 años de prisión en Estados Unidos la semana pasada.

Pero Manelich no es Iván. Ni Iván es Manelich. Y aunque eso es obvio, a Google no le importa.

Me explico. La maldición algorítmica que cayó sobre Castilla la conoce más de un periodista y la ha sufrido más de un jefe de redacción, desde el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, Televisa, Imagen y MILENIO, hasta la BBC, Chicago Tribune, y CNN, sin dejar de lado un sin número de portales grandes y chicos de México y Estados Unidos.

En los últimos dos años, decenas de medios de comunicación han vinculado en múltiples ocasiones su rostro al de Reyes Arzate y cada vez que se acerca una audiencia judicial en Estados Unidos, Manelich se pone a temblar porque no, no falta quien le confunda, poniendo su cara en la televisión, Twitter, Facebook, Instagram y YouTube junto al nombre equivocado.

El 10 de febrero pasado, cuando Reyes Arzate fue sentenciado, le tocó a Chumel Torres, quien llevó en su programa un video con la ahora tradicional imagen errónea.

Oye, Chumel, el de la foto no es Iván Reyes Arzate. Soy yo -escribió Manelich en un tuit.

Googleamos mal la foto. Lo corregimos de inmediato. Lamento si te molestamos -respondió Torres.

Pero esa no es la excepción, sino la regla. Castilla tiene que hacer esa aclaración prácticamente todos los meses con todo tipo de medios, empresarios y hasta personas en la calle. A dos años de que el fenómeno comenzó, simplemente no ha tenido suerte para frenarlo. Ha tratado con explicaciones por las buenas, llamadas telefónicas y amenazas de procesos judiciales.

Pero su doble sigue ahí.

“Lo más molesto es que yo no soy ese hombre de ninguna forma”, me dijo en entrevista. “Él está confeso por delitos graves en Estados Unidos y representa todo lo opuesto a la expectativa de un servidor público dedicado a perseguir el delito. Es una frustración que trasciende lo personal y va a lo profesional, hasta me atrevo a decir a lo criminológico, porque en la criminología hay ciertas corrientes como la del etiquetamiento, en donde a costa de poner etiquetas a las personas se acaban asumiendo estigmas hacia los demás. A veces es irrecuperable la imagen que se construye”.

A reserva de una búsqueda más exhaustiva, no hay antecedentes de casos como el que ha envuelto a Castilla. Tampoco es el caso de un gemelo malvado, como el que Tertuliano Máximo Alfonso, protagonista del Hombre Duplicado de José Saramago, descubre un día, cuando nota que un actor de película es idéntico a él.

Y es que no es que se parezcan: a simple vista, tanto Reyes Arzate como Castilla son personas perfectamente diferenciadas. En realidad, lo único en lo que se parecen es en lo blanco de los ojos, como se dice coloquialmente. Y que usaron el mismo uniforme. Pero el buscador no piensa lo mismo.

Manelich admite que, si no fuera un asunto tan grave, podría ser hasta divertido, como la historia de Andrés Rey, un argentino que parece el clon de Luis Miguel y que ha disfrutado de las mieles de parecerse al Sol durante años.

Ha sido confundido con Reyes Arzate en toda clase de lugares | Rodrigo del Río

Obsesionado ya con lo que está pasando, Castilla ha hecho su propia investigación sobre el fenómeno. “No he encontrado nada como esto”, me explica. “Ha habido temas de homonimias (personas con el mismo nombre), personas que son confundidas por un tema bancario, o que coinciden en nombre y apellido y hasta en fechas de nacimiento, pero nunca que su imagen se asocia a la de un delincuente”.

En MILENIO, el error de googolear la imagen equivocada fue tan recurrente que de manera preventiva se optó por pegar dos cartelones en la redacción con la fotografía de Iván Reyes Arzate, para que nadie volviera a confundirse. En otros medios se ha regañado a redactores por cometer la misma pifia, que ha salido en televisión nacional más de una vez.

Pero el problema es más complejo que una equivocación de redactores y una mala supervisión: radica en que alguien, en un medio, cometió un error hace dos años y por alguna razón usó la fotografía de Castilla en una nota sobre Reyes Arzate. Después, esa nota se hizo viral y el algoritmo de Google indexó la foto al rostro equivocado. Desde entonces cada vez que se teclean las palabras Reyes Arzate en el buscador, la cara que aparece es la de Manelich. Son decenas de resultados.

Ha pedido ayuda incontables veces y su caso sigue sin resolverse a su favor | Rodrigo del Río

-¿Te acuerdas qué medio fue el que difundió por primera vez esto? ¿Dónde arranca esta avalancha?

“Es difícil precisar. Por la atención que yo le di en su caso, creo que fue una agencia internacional (…) creo fue CNN con quienes hice un primer contacto y después con Notimex. Fui escuchado por su directora y estas agencias fueron las primeras que identifiqué. Pero después ya fue dificilísimo seguir el rastro porque insisto, los principales medios del país reincidieron, a pesar de las aclaraciones que en su momento hice directamente con redactores y con directores”.

La hipótesis de Manelich es que, como él dio la conferencia original en la que se anunció la detención de Reyes Arzate por autoridades estadounidenses en 2017, algún redactor se confundió y cometió el error que habría de dar nacimiento al personaje ficticio. Y aunque no es posible precisar qué nota detonó esto, la realidad es que, como si fuera algo que tomó vida propia, el Castilla/Reyes Arzate ya está ahí, haciéndose cada vez más fuerte en Google. Un experto en redes digitales me explicó que cada que un community manager o un redactor o un productor usa la foto equivocada, el algoritmo de búsqueda vuelve a llevar el falso Castilla hasta arriba en las búsquedas.

A primera vista, la experiencia de Manelich se asemeja a la película ContraCara de John Woo, en la que John Travolta, un capo, y Nicolas Cage, un heroico agente del FBI, se someten a una revolucionaria operación de cambio de rostro como parte de un plan para evitar un ataque terrorista. Uno se convierte en el otro.

En la vida real, este caso ha tenido consecuencias sobre la vida personal de Manelich. Sin entrar en demasiados detalles, la confusión le ha costado empleos, generado problemas de salud en su madre y afectado a sus hijas, dos niñas sobre las que ha recaído el peso de tener que confrontar las preguntas de sus compañeras de escuela: “¿es tu papá un criminal?”.

El otro día, mientras comía en un restaurante, pasó lo de siempre. Su imagen salió en la televisión, con la leyenda: “culpable”. Hubo quien se percató que un “capo” comía en la mesa de al lado y comenzó a seguirle con la mirada, mientras pagaba la cuenta. Sus hijas lo notaron. Para todos fue muy incómodo.

También le pasó cuando un periodista lo abordó en el aeropuerto de Campeche y le preguntó por qué estaba libre si supuestamente debía estar en una prisión estadounidense.

-Usted es Iván Reyes Arzate y tendría que estar en la cárcel, le dijo.

Con paciencia, Castilla hizo lo que siempre hace. Sacó su celular, abrió la aplicación de fotos y le explicó al reportero que no, que se trata de una confusión digital, que él es Manelich Castilla Cravioto, hijo de tal y tal, policía federal en el pasado, asesor privado hoy y que está peleando para limpiar su nombre.

Le mostró fotos de Reyes Arzate y la suya. El reportero entendió que se había equivocado. Pero hay quienes no han aceptado explicación alguna.

-Me dices que esto te ha afectado en tu vida personal. También en la laboral.

“Hoy que estoy en la vida privada como consultor, trabajo por proyecto. Y no hace mucho, me avisaron de la empresa a la que quería prestar un servicio que el contrato no se iba a generar en virtud de que encontraron una nota en donde se me acusaba de haber delinquido y que estoy investigado por los Estados Unidos.

“La explicación que le di a la persona, fue ‘a ver, les voy a enviar desde cuando estoy defendiendo esto’, pero no hubo forma de quitarles esa impresión a los tomadores de decisiones de esta empresa. Esto acaba de suceder hace meses”.

-¿Y te cancelaron un contrato?

“Absolutamente, o sea no solamente no se recuperó, sino que tomaron la decisión de no volver a escucharme. Nos ha pasado en los espacios escolares de mis hijos, en los centros deportivos donde uno puede estar como socio activo, cuando llega tu familia a decirte, ‘oye es que me vino a decir un vecino que tienes un problema legal'”.

 

 

 

 

 

Castilla admite que el trago profesional ha sido amargo. La consecuencia de que Google le haya dotado de una nueva identidad está erosionado su carrera profesional. “Soy alguien que requiere de la reputación, de la honorabilidad de la imagen para seguirme desarrollando profesionalmente, porque yo quiero dedicarme el resto de mi vida a la seguridad a la docencia y es muy complicado tener que hacerlo a contracorriente convenciendo a las personas de que no soy un delincuente investigado por Estados Unidos”, lamenta.

Pero policía como es, tiene otra preocupación en mente: Reyes Arzate es un delincuente confeso que estuvo en la nómina de un cártel de la droga. ¿Y si alguien le confunde un día? ¿Un sicario de la contra? ¿Un operador que quisiera hacerse nombre?

De eso, prefiere no pensar en las consecuencias.

Ya son varias veces que Manelich ha contactado a Google, para tratar de pedir ayuda. La respuesta ha sido, por decir lo menos, inútil. Le explicaron que “no podían hacer nada” porque el error era de los medios. Es lo que se conoce como un bucle de retroalimentación: es decir, si las televisoras y los portales siguen subiendo la foto, Google la sigue mostrando. Y si Google la sigue mostrando, los medios la siguen subiendo. Y así, hasta el fin de los tiempos.

“Es frustrante”, me dice Castilla. El día de la entrevista, le invité a hacer el ejercicio de escribir la palabra Reyes Arzate en el buscador de imágenes de Google. Nunca lo había hecho y el resultado le dejó frío.

“Pero… no puede ser. ¡No sabía que son tantas fotos mías!”, dijo, tras presionar enter. Dejó de mover el cursor hacia abajo en la tercera pantalla en donde aparecía su rostro junto al nombre del traidor.

Pese a todo, Castilla no pierde el ánimo. Trata de mantener el optimismo de que podrá vencer a la máquina digital que le tiene entrampado en una especie de reinicio permanente, en un reset que le lleva de vuelta, una y otra vez, al principio del argumento respecto a que él no es Iván e Iván no es Manelich.

Reyes Arzate le manda un mensaje. Es una reflexión final sobre lo que significa que un día te roben la identidad de manera arbitraria:

“Él no tiene cara. Ya tiene rostro y es el mío”.

https://www.milenio.com/politica/foto-manelich-castilla-aparece-google-narco

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