¿Los limitados semilleros de Cultura Comunitaria podrán suplir las actividades del INALI?

REYNA PAZ AVENDAÑO / LA CRÓNICA DE HOY

¿Cuál es el trabajo que desde el gobierno se hace para fortalecer las 68 lenguas indígenas de México y sus 364 variantes? Es una pregunta que Crónica lanzó al Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) y a los semilleros del programa Cultura Comunitaria de la Secretaría de Cultura que, en palabras de Alejandra Frausto Guerrero, podrían cubrir la labor del INALI en caso de que este instituto pasara a ser parte del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI).

Escritura y defensa de la lengua

La escritura de las lenguas en riesgo de desaparecer, intérpretes para que indígenas tengan derecho a una defensa legal y traducción de documentos sobre proyectos como el Tren Maya, son labores que destacan hablantes de lenguas indígenas que colaboran en trabajos de asesoría que el INALI brinda a las comunidades, mismos que prefieren el anonimato por veda electoral.

A través de un documento enviado a Crónica indican que, en 2021, se hicieron cursos virtuales de actualización de intérpretes de lenguas indígenas para asegurar el derecho que tienen los indígenas a contar con un intérprete, que conozca su lengua y cultura cuando acuden a servicios públicos.

Las 20 lenguas atendidas fueron: purépecha, pame, mazateco, maya, mixe, náhuatl, yaqui, popoluca, zapoteco, otomí, tepehuan, tlapaneco, otomí, tepehua, tenek, mixteco, chichimeco, tarahumara, tsotsil y tseltal.

“En cuanto a la acreditación de hablantes de lenguas indígenas en competencias comunicativas orales, se ha certificado a hablantes de las siguientes lenguas: mixe, zapoteco de la Planicie Costera, mixteco, mazahua, maya, yaqui, tsotsil, tseltal, náhuatl, otomí y otras”, señalan en el documento.

En el caso de la acreditación de la lengua zapoteco de la Planicie Costera, la obtuvieron 34 marinos de la Secretaría de Marina y 15 estudiantes de la Normal de Ixtlahuaca.

“Se da servicio a instituciones como INE, SEP, SEGOB, IME y Tribunales para que accedan a los datos registrados en el Padrón Nacional de Intérpretes y traductores (PANITLI), y dar asesoría en la traducción de documentos oficiales que contienen información sobre salud, derechos, decretos y el Tren Maya”, destacan.

Un trabajo continuo del INALI es el establecimiento de normas de escritura, es decir, que las lenguas indígenas tengan un alfabeto unificado y reglas para escribirlas. Hasta el momento son 17 lenguas con normas, entre ellas: OꞋotam (pápago), Jiak Noki (yaqui), Yoremnokki (mayo), Cmiique Iitom (seri), Hñähñu (otomí), Tének (huasteco), MaayatꞋaan (maya) y Otetzame (zoque).

“Debido a la falta de personal y de recursos económicos para atender todas las lenguas indígenas nacionales; las lenguas que no han iniciado su proceso de normalización son Odami (tepehuano del norte), OꞋdam (tepehuano del sur), ChaꞋ jnaꞋa (chatino), Dibaku (cuicateco), triqui, QꞋanjobꞋal, KutiꞋ (akateko), KotiꞋ (chuj), TɨkmayaꞋ/yámay (sayulteco) y NuntajɨyiꞋ (de la sierra)”, expresan.

La Secretaría de Cultura cuenta con nueve semilleros que, desde 2019, imparten talleres en comunidades indígenas para fomentar el uso de lenguas y culturas originarias a través del arte.

La Secretaría de Cultura cuenta con nueve semilleros que, desde 2019, imparten talleres en comunidades indígenas para fomentar el uso de lenguas y culturas originarias a través del arte.

Respecto a las lenguas en riesgo, el INALI y la Universidad Intercultural del Estado de México han publicado los alfabetos del BotꞋuna (matlatzinca) y Pjiekakjo (tlahuica). “El resto de las lenguas en riesgo han trabajado con alfabetos locales o regiones que han servido como referencia para la elaboración de materiales, aplicaciones digitales y redes sociales”.

Además, los hablantes han brindado asesorías y han hecho gestiones para tramitar la autorización ante Secretaría de Gobernación de las traducciones del Himno Nacional Mexicano de 12 variantes lingüísticas.

Otra labor que destacan es el taller de actualización de glosarios y fichas terminológicas para el ámbito de la justicia.

“Hay conceptos que no existen en las lenguas indígenas o que es difícil de traducir o interpretar por tratarse de sistemas de pensamiento diferentes. Por ello, existe la necesidad de crear espacios de reflexión para la creación de materiales de consulta como herramienta de trabajo para los intérpretes y traductores de lenguas indígenas nacionales”, indican.

Las lenguas trabajadas fueron: maya, otomí del valle del Mezquital, totonaco central del sur, tseltal de occidente y tsotsil del centro.

En 2019, detallan el programa “Componente laboral de Intérprete de Lengua Indígena” dirigido a estudiantes bilingües para que tengan mejor comunicación con instituciones públicas.

“Es una experiencia impulsada entre el Colegio Superior de Educación Integral, Intercultural del Estado de Oaxaca (CSEIIO) y el INALI desde 2011 con la actualización del Modelo Educativo Integral Indígena para la transversalización de las lenguas indígenas en los 48 bachilleratos integrales comunitarios. Es la primera experiencia a nivel nacional para la formación de intérpretes de lenguas indígenas dentro del Sistema Educativo Nacional”.

El INALI ofrece asesoría en la traducción de documentos oficiales que contienen información sobre salud, derechos, decretos y el Tren Maya, entre otros.

El INALI ofrece asesoría en la traducción de documentos oficiales que contienen información sobre salud, derechos, decretos y el Tren Maya, entre otros.

Revitalización desde el arte

La Secretaría de Cultura cuenta con nueve semilleros que, desde 2019, imparten talleres en comunidades indígenas para fomentar el uso de lenguas y culturas originarias a través del arte.

Aunque en todos enseñan palabras en lenguas indígenas, la mayoría de los talleres se imparten en español. Hay tres semilleros dedicados a la enseñanza de lenguas indígenas, se trata del semillero creativo de náhuatl en Zoquitlán, Puebla; el de mixteco-variante Tu’un savi en Tlaxiaco, Oaxaca; y de yaqui en Guaymas, Sonora.

Seidi Bolaños Olaya, promotora del semillero creativo de náhuatl en Zoquitlán, Puebla, comparte que en el último trimestre del 2021 tuvo 14 alumnos, niños de entre 6 a 12 años, sin embargo, antes de la pandemia participaban 27 menores y 54 jóvenes de entre 13 a 17 años.

Los talleres se imparten en español con traducción al náhuatl, ya que la mayoría de los niños no hablan la lengua.

“A partir de que el semillero creativo llevó a cabo la actividad de realizar villancicos en la escuela primaria Benito Juárez García en lengua náhuatl, los alumnos le tomaron interés. En un principio tenían pena, ya que los papás no les permitían hablar a pesar de que lo escuchaban de los abuelos y tíos”, platica Seidi.

En dicho municipio, el 60 por ciento de la población de la tercera edad habla náhuatl y 30 por ciento de jóvenes y adultos. Ahí existen dos escuelas bilingües, una primaria y una de preescolar.

Ignacio Clementino García López, tallerista del semillero creativo de lengua mixteco-variante Tu’un savi y teatro en Tlaxiaco, Oaxaca, platica que en 2021 tuvo 60 niños, 46 niños y el resto fueron adultos.

“Tlaxiaco es una ciudad con aproximadamente 60 mil habitantes y en el casco de la población ya no se habla ninguna lengua originaria. Las personas inscritas al semillero están aprendiendo el Tu’un Savi (mixteco) y por la pandemia el semillero se extendió a otras comunidades creando un par de sedes más, San Miguel Reyes Putla, y San Sebastián del Monte”, narra.

Ignacio comenta que en la región han existido varias iniciativas ya que hay 82 variantes de la lengua Tu’un Savi en Oaxaca, Guerrero y parte de Puebla.

“En la región donde se ubica Tlaxiaco se encuentran alrededor de 15 variantes y una de ésas es la que estoy enseñando. Sin embargo, estas iniciativas han quedado estancadas por falta de apoyo económico por parte de las autoridades del estado de Oaxaca”.

Las otras lenguas atendidas en los semilleros son: chuj de Chiapas y Guatemala, mixe de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca; zapoteco de Juchitán, Oaxaca; maya de Kanasín, Yucatán; otomí de Amealco de Bonfil, Querétaro; y tsotsil de Zinacantán, Chiapas.

Una cultura dividida por la frontera sur: los chuj

Antes de que nacieran los semilleros, Cynthia Ortíz González ya trabajaba con la comunidad chuj. Ahora con Cultura Comunitaria impulsa el Ensamble Binacional Yall Nab’il Komam Kicham, en Tziscao, Chiapas, y Guaxacaná, Guatemala.

“Es una comunidad que quedó dividida cuando se decidió que Guatemala sería un país. Parte de nuestro trabajo es que esta cultura, una variante del maya, pueda volver a conocerse, porque del lado de Chiapas sufrieron una fuerte discriminación del parte del gobierno, ya se les dijo que si querían ser mexicanos y tener papeles debían despreciar su cultura”, expresa.

A ese semillero asisten 40 niños de Guatemala y 20 niños de Chiapas, desde 8 hasta 18 años. Los niños de Guatemala son los que conservan la lengua chuj y los chiapanecos hablan mayoritariamente español, por ello, los talleres se imparten de manera mixta.

“A través de la música y actividades buscamos hacer un reconocimiento a los chiapanecos chuj y que los niños puedan conocer las tradiciones que ya no fueron enseñadas por sus abuelos. El ensamble toca los sones chuj tradicionales”, indica Cynthia.

En Chiapas hay 15 hablantes del chuj, son gente de la tercera edad, entre ellos, uno de los últimos músicos tradicionales Xun anxab (Juan Hernández Diego).

https://www.cronica.com.mx/cultura/limitados-semilleros-cultura-comunitaria-podran-suplir-actividades-inali.html

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