Y ni con AMLO… el sur mexicano va de mal en peor

EL FINANCIERO

La recuperación desigual de México impulsada por Estados Unidos dejó rezagadas a muchas ciudades del país. Tijuana no ha sido una de ellas. Diana Rivapalacio, quien labora en una fábrica de productos electrónicos ahí, no esperaba estar de regreso en su trabajo dos semanas después de que la pandemia les obligara a cerrar.

En abril de 2020, tras la suspensión de actividades de las instalaciones en Tijuana de la firma con sede en Japón SMK Corp., Rivapalacio, gerente de calidad, y los 800 operadores de máquinas, inspectores y administradores de la empresa se fueron a casa con incertidumbre. Sin embargo, muchos volvieron al trabajo ese mismo mes.

La rápida reapertura se logró gracias a que su ciudad se ubica en la frontera con Estados Unidos. Al igual que muchas empresas de fabricación, SMK evitó un cierre prolongado bajo el argumento de que un diminuto producto —un rastreador de ubicación—era esencial, dice Rivapalacio. Esta pieza podía usarse para rastrear envíos de vacunas o equipo médico, dijo SMK a las autoridades mexicanas. Además, tenían recursos para cumplir con las medidas sanitarias.

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Decenas de empresas en Tijuana encontraron razones para permanecer abiertas.

Lo mismo ocurrió en gran parte del resto de Baja California y otros estados del norte, gracias a la demanda estadounidense de bienes producidos en México que se había visto sobrealimentada por el pago de estímulos de las administraciones de Donald Trump y luego de Joe Biden.

La mayoría de los mexicanos aún no puede cruzar a Estados Unidos por el cierre de frontera terrestre, pero los estadounidenses sí han podido entrar a México.

Las restrcciones no prohíben a ciudadanos y residentes permanentes en EU regresar a su país.

Otras regiones de México no han corrido la misma suerte. Todos los sectores de Hidalgo lo están pasando mal, según Sergio Baños, alcalde de Pachuca, capital del estado donde la economía está dominada por el comercio mayorista, minorista y los servicios.

En Pachuca, el empleo formal disminuyó un 12% en el segundo trimestre de este año en comparación con principios de 2020. En Tijuana, subió un 8%.

Como expresó el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O en un discurso reciente: “la recuperación económica ha sido desigual entre nuestras regiones”. Para julio de este año, el noroeste de México ya se había alejado mucho de su producto interno bruto de 2018, el año antes de que el país entrara en recesión, según Grupo Financiero Banorte. El centro del país, que depende mucho más de la demanda interna que el norte, registró un descenso de más de cuatro puntos porcentuales con respecto a sus niveles de 2018.

Las propias políticas del presidente Andrés Manuel López Obrador son, en parte, responsables. A diferencia de muchos líderes de otros países, él no impulsó ningún aumento significativo del gasto para ayudar a apuntalar los hogares y las empresas durante la crisis, argumentando que una menor carga de deuda ayudaría al país a recuperarse más rápido.

El crecimiento a lo largo de la frontera impulsará una expansión económica de 5.9% en México este año, luego de la contracción de 8.2% del año pasado, según proyecciones de Bloomberg Economics. Pero la forma de la recuperación es la opuesta a la que esperaba López Obrador cuando asumió el cargo en 2018, prometiendo combatir la desigualdad y acabar con la dependencia de México de las empresas extranjeras.

Inicialmente, la guerra comercial entre EU y China pareció poner en relieve los riesgos de depender tanto del comercio exterior, ya que el costo de adquirir suministros extranjeros aumentó a partir de 2018 y las tarifas de envío provocaron nuevas alzas de precios en 2021.

En septiembre de este año, el precio de un contenedor de doce metros de Asia a Norteamérica aumentó a cerca de 12 mil 400 dólares y un cargamento demoraba 71 días, en comparación con 3 mil 900 dólares y una demora de 50 días el mismo mes del año pasado.

Sin embargo, Tijuana se recuperó rápidamente, ya que algunas empresas trasladaron sus operaciones a México o aumentaron ahí su producción. Los empresarios dijeron: ‘Tenemos que hacer un cambio en cómo hacemos negocios, porque no podemos estar a expensas de que un componente que está fabricado, a lo mejor, en África, Asia o Europa, no me llegue a tiempo y, con esto, yo retraso millones o billones en productos’, dice Carlos Higuera, director ejecutivo de PCM Corp., una empresa contratista de fabricación con sede en Tijuana.

Se están construyendo nuevas fábricas gracias al capital extranjero. El año pasado, la superficie ocupada por empresas industriales de Tijuana registró su mayor crecimiento en, al menos, una década, dice Edna Patricia Hernández, directora ejecutiva de Tijuana EDC, una organización sin fines de lucro que ayuda a empresas internacionales que trabajan en la ciudad.

Incluso las empresas que no se consideraban esenciales lograron que su fuerza laboral volviera a funcionar en cuestión de meses.

ICON Aircraft, un fabricante de aviones deportivos cuya sede se encuentra en Vacaville, California, pero que ensambla sus aviones en Tijuana, dijo que comenzó a llevar personal de regreso en los cuatro meses posteriores al cierre de 2020. En julio y agosto de este año, los gerentes dijeron que la compañía tuvo su mejor período de venta hasta la fecha debido a los pedidos de compradores en Estados Unidos.

“El mercado se está recuperando porque el Covid está tardando mucho. Al principio, cuando empezó, la gente pensaba: ‘En seis meses, se acabó’. Pero todavía no ha terminado. Hay muchas limitaciones que continuaron. Pero ahora, las vacunas están disponibles y la gente está comenzando a volar de nuevo, por lo que la demanda aumenta”, dice el vicepresidente senior de operaciones, Stéphan D’haene, quien trabaja en la planta de Tijuana.

Mientras tanto, en Pachuca, que tiene una sexta parte de la población de Tijuana según datos del INEGI, el negocio de la constructora de Josué Zaragoza, Cayco Construcción, muestra una caída de 40% en comparación con 2019. Si bien la economía local se está recuperando, constantemente no se pagan facturas debido a la falta de liquidez. Estamos “con pocos recursos para trabajar, con una planilla de producción con tu personal incompleto, sin un pago por anticipado para poder producir o contratar o moverte”, Zaragoza dice.

Si bien la ubicación de Tijuana, cerca de EU, ayudó a que se viera beneficiada de los enormes paquetes de estímulo del país, la mayor dependencia de Pachuca de la demanda interna se tradujo en que la decisión de López Obrador de no aumentar el gasto afectó a la ciudad, dice Zaragoza, quien dirige la rama local de la asociación empresarial Canacintra.

Con el estímulo del gobierno no “se puede solventar todo, pero sí hubiera ayudado las empresas, quizás para mantener la planilla, quizás para no tener que cerrar, o quizás para mantener los niveles de liquidez”, dijo.

El año pasado, la economía de Hidalgo, se contrajo más del doble que la de Baja California y se advierte que solo crezca un 2.8% en 2021, según Banorte, mientras que se espera que el estado del norte se expanda un 8.2%.

La dependencia del comercio estadounidense también ha impedido que el sur, el corazón de la base de votantes de López Obrador, se ponga al día con el resto de la economía, a pesar del apoyo de importantes proyectos de infraestructura, como la refinería Dos Bocas y el Tren Maya.

Siendo ya la región más pobre del país, el sur crecerá más lento que cualquier otra parte de México en 2021, a 4.6%, según las proyecciones de Banorte.

Al mismo tiempo, la tasa de pobreza de México aumentó en dos puntos porcentuales de 2018 a 2020, a 43.9%. El repunte “fue de la mano con la falta de un apoyo económico real impulsado por una pandemia para las familias”, señala Ana Gutiérrez, economista del Instituto Mexicano para la Competitividad.

La política de austeridad del presidente ha dado sus frutos de otras maneras. Cuando López Obrador, un populista de raíces izquierdistas, asumió el cargo, los mercados entraron en pánico, preocupados de que la economía del país cayera en picada. Los inversionistas ahora le otorgan altas calificaciones por la rectitud fiscal.

Este año, dos calificadoras rebajaron la deuda de Colombia a grado especulativo, pero pocos analistas ven el riesgo de que eso suceda en México.

La inesperada racha pragmática de López Obrador también hizo que priorizara la vacunación en el norte —pese a estar lejos de su base de votantes— en un esfuerzo fallido por persuadir a EU de que abriera la frontera.

Todos los adultos dispuestos a vacunarse en los municipios de la frontera norte de México habían recibido dos dosis a mediados de septiembre, según la Secretaría de Seguridad y Protección Civil, en un país donde solo el 35% de la población está completamente inoculada, de acuerdo con el Vaccine Tracker de Bloomberg.

Algunas empresas en Tijuana han ganado dinero esencialmente arrendando su nombre y permisos a extranjeros, una práctica conocida como refugio. Empresas de EU, China, Corea del Sur, Japón, Inglaterra, Suiza y Alemania están agrupadas en la ciudad. Las compañías de refugios argumentan que a los extranjeros les resultará más fácil con la escasez en la cadena de suministro en México, a pesar de que muchas empresas todavía están paralizadas por la falta de partes o repuestos.

“Se empieza a revivir la teoría de crear polos de manufactura en el mundo, ya no depender toda tu producción de un componente clave en una sola parte del mundo, porque ahorita fue una pandemia. Pero empiezan las pláticas: ¿si sucede un terremoto catastrófico? ¿si sucede un diluvio?”, dice Roman Caso, quien es presidente de la empresa Co-Production International.

El PIB general de México no volverá a los niveles de 2018 hasta 2023, en el mejor de los casos, según la economista de Banorte, Delia Paredes. Eso significa que la división entre algunos estados se mantendrá, e incluso dentro de las ciudades, habrá una diferencia entre los negocios que crecen y los que continúan luchando.

Una mirada a empresas más pequeñas de Tijuana muestra que la recuperación tampoco ha sido uniforme allí, a pesar de las proyecciones optimistas del sector industrial sobre el futuro de la ciudad y las perspectivas de empleo.

Las empresas locales que no buscan exportar se ven obstaculizadas por los problemas de las cadenas de suministro y la baja demanda en la ciudad, en parte debido al cierre de la frontera. Juan Carlos Pérez, quien ha vendido durante dos décadas envases de poliestireno y bolsas de papel en su tienda de suministros en Tijuana, dice que sus ventas están al 70% de los niveles normales. Su fuerza laboral se ha reducido de siete a tres empleados.

“Nosotros hemos sobrevivido porque tenemos años en el ambiente. Los que apenas empezaron en el medio no tenían la oportunidad de seguir adelante”, dice.

https://www.elfinanciero.com.mx/bloomberg-businessweek/2021/10/07/el-sur-va-de-mal-en-peor/

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