Un cachito de ‘rifa del avión’ les cambió la vida y escuela

REFORMA

Un año después de que el kínder de la comunidad serrana El Yerbaniz, en Aramberri, ganó uno de los cachitos de la llamada ‘rifa del avión presidencial’ -que no se rifó realmente y aún no se vende- el panorama para los 61 habitantes de todo el ejido luce más brillante.

El Preescolar Comunitario antes llamado 19INM_102786 y ahora Gustavo Díaz Ordaz, es otro tras usar parte de los 20 millones de pesos del premio que ganaron.

Lo que el año pasado era una pequeña escuelita de dos salones prácticamente en obra negra, una choza donde también se daban clases, y un terreno con maleza y muy irregular, ahora es una brillante escuela que sobresale en medio del paisaje boscoso con una nueva imagen y hasta cancha techada.

El rostro de niños y papás también ha cambiado.

El año pasado, tras ganar el premio, reflejaban incertidumbre, incredulidad.

Ahora todos ríen, trabajan en las obras para mejorarla, tienen un salario fijo y hasta se metieron a estudiar.

De sólo dar clases a niños de kínder, la escuelita ahora tiene ocho niños en preescolar y seis en primaria.

Además, se instaló internet satelital, lo que permitió que ahora 10 adultos estudien la prepa y cuatro un grado superior.

“En el saloncito estábamos todos los grados, preescolar y primaria juntos, y ahora ya están separados”, destaca Ana Cristina Reyna, de 19 años, maestra del kínder, quien estudió en la escuelita cuando era un plantel de madera a punto de caer.

Con su pequeña Nicole, de 5 años, sentada en su regazo, Alma Isabel Barbosa se emociona al contar cómo ha ido cambiado la escuelita en los últimos meses.

“Aquí nunca habíamos visto una escuela así”, dijo. “Me emociona mucho”.

“Ellos (los niños) tienen más oportunidades que nosotros”, agregó, “porque nosotros también estudiamos en la escuelita y nunca tuvimos esto. A veces no teníamos ni maestro, batallamos mucho para estudiar”.

La mayor parte de los arreglos en la escuela los hicieron los mismos pobladores, con un pago semanal.

“Para empezar, (es benéfico) el sueldito que nos están dando, aquí nunca había habido nada de eso”, dijo Jorge Pecina Ávalos, de 28 años, “… es el mínimo, pero aquí rinde mucho”.

Las obras comenzaron en enero y ahora la escuela está prácticamente terminada. Ahora los pobladores preparan la compra de juegos infantiles y planean un festejo para su inauguración.

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