Alimento Guerrero: deconstruir un gansito para atascarlo de plátanos y crema batida

ÍNDIRA GARCÍA / LA CRÓNICA DE HOY

Para algunos no existen los límites, especialmente cuando se trata de comida. Todo se puede convertir en un Frankenstein gastronómico. Antes, en la Colonia Guerrero, bastaba con prestar atención a los puestitos callejeros para encontrar maravillas como los famosos machetes de la Guerrero, aquellas quesadillas de a metro que se pueden preparar con dos platillos diferentes y escurren grasa en cantidades industriales. Pero, en tiempo de contingencia sanitaria, la acción se concentra en los postres y ha dado rienda suelta a creaciones que rozan lo monstruoso (aunque si fueran platillos de restaurante lujoso, se le llamaría deconstruido y se vendería en miles): Un gansito preparado con plátanos, fresas, crema batida, chocolate líquido, más chocolate, pero en chispas, y mermelada es uno de los postres ofrecidos en un grupo de vecinos. Y también viene en combo, para los paladares más atascados: gansito con huevito kinder y M&M’s.

La creatividad es infinita en estos grupos vecinales. Hay manzanas en todas sus presentaciones imaginables: un Chucky hecho de cobertura de chocolate, con Skwinkles simulando cabello y ojitos movibles de plástico; cubiertas de chocolate con conejitos turín; envuelta en gusanitos de goma; cubierta de panditas, de galletas oreo, de ferrero o de manguitos enchilados; cualquier dulce que exista se le puede anexar.

Para quienes son fanáticos de la masa, hay churros cubiertos de ganache de conejito turin, con queso philadelphia o preparados con frutas y rompope, rellenos de nutella y cubiertos en ganache de chocolate, fresas y trocitos de kinder bueno. Conchas en forma de calabaza (calabaconchas), cubiertas de galletas oreo y rellenas de chantilly con chocolate y frutas a elegir, o algo más sencillo, solamente cubiertas de chocolate. Y por supuesto que no podrían faltar los de temporada, hay decenas de variedades de panes de muerto. Rellenos de mini churros, con fresas, betún de queso y ganache de chocolates a elegir; o con nutella, chantilly y plátano; hecho de chocolate abuelita o cubierto en turín, pero siempre relleno, de dulce de leche, arroz con leche, crema pastelera o el tradicional betún con fresas. Lo importante es la glotonería.

Estos postres saturados en grasas, calorías y azúcares se renuevan día con día, se adaptan a las peticiones de sus clientes y continúan evolucionando, cada vez más atascados, más dulce y más mortal, y sin nada de etiquetados de advertencia.

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