LA HISTORIA ES MÁS QUE EL RELATO DE LOS SUCESOS, ES PENSAMIENTO, ES PENSAR: ALEJANDRO SEMO

PAULA CARRIZOSA / LA JORNADA DE ORIENTE

Convencido de que “la historia es más que el relato de los sucesos, pues es pensamiento, es pensar”, el investigador Alejandro Semo presentó el libro El Ferrocarril en México (1880-1900). Tiempo, espacio y percepción, que invita al lector a reflexionar sobre las formas en las que la llegada de los trenes a México cambió la percepción del tiempo y del espacio, el dominio del hombre sobre la naturaleza, la movilidad humana y las distancias.

Presentado de manera virtual en el marco de la edición 12 del Encuentro Nacional de Investigadores del Ferrocarril que organiza el Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero y el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, el libro es “singular y único de la historiografía mexicana”, como distinguió el poeta y filósofo Juan Carlos Canales, pues su autor confirma que “la historia no es pensar el pasado, sino lo que marca el presente”.

Su autor Alejandro Semo definió que el volumen -que forma parte de la colección Horizonte ferroviario que edita el Centro de Documentación e Investigación Ferroviarias- es producto de una serie de reflexiones y experiencias que vienen de su juventud, como viajes y lecturas, y principalmente de su inquietud por narrar la historia desde ángulos diferentes.

“La historia que se gesta ya desde el siglo XIX y durante el siglo XX se enriquece de otras disciplinas, como la filosofía, la sociología y la lingüística, para buscar los hechos a través de las fuentes, lo que permite abordar el pasado de una forma más orgánica, sólida y profunda”, expuso de manera virtual

Por tanto, dijo el profesor de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, en el libro El Ferrocarril en México lo que hizo fue encontrar las vetas que no estaban visibles aparentemente, pero “que son profundas y determinan nuestro presente”.

Lo anterior, continuó, porque es necesario pensar que elementos que hoy parecen cotidianos son conjunto de un desarrollo de procesos y de grandes pensamientos que marcaron el pensamiento moderno.

Semo indicó que su tarea comenzó a partir de tres conceptos: tiempo, espacio y percepción. Asimismo, que conforme se iba adentrando en cada uno, descubría varias vetas. Como ejemplo, es que para medir el tiempo se piensa en algo sencillo, mecánico, a sabiendas de que es más que eso pues se viven formas de tiempos distintas sin que éstas se perciban: el tiempo público y el tiempo privado, el tiempo absoluto y el relativo.

Así, continuó el historiador, la percepción de los viajeros en estas nuevas tecnologías cambió: en caballo un viajero percibía su entorno, los aromas y el impacto del clima, mientras que al encerrarse en un vagón se marginó de la experiencia exterior, lo que significó un cambio profundo.

“Es una bocanada fresca. Quiero hacer un nuevo ensayo. Me tomaré a los literatos mexicanos para entender cómo la gente se confronta a estas nuevas realidades del siglo XIX y el impacto de estas nuevas tecnologías”, concluyó Semo, miembro del seminario Vías convergentes.

Por su parte, el profesor investigador de la Facultad de Filosofía y Letras de la UAP, Juan Carlos Canales, dijo que los primeros capítulos lo enfrentaron a una historia sobre el ferrocarril que era económica, política y de transformaciones, pero conforme fue avanzando el libro lo atrapó por la erudición de su autor.

“Es un libro que se desplaza por múltiples concepciones de la historia: la económica, de las mentalidades, de la tecnología, a las que se suman la filosofía, la sociología y la literatura. A la erudición de su autor, se suma su sensibilidad para captar que la historia no son los grandes acontecimientos, sino lo que impacta en la condición humana”.

Por tanto, dijo que la clave del libro El Ferrocarril en México es entender cómo el ferrocarril impactó en la condición subjetiva para perfilar un proyecto de nación, trastocando la percepción del tiempo con la relación del paisaje.

“Al terminar el libro me sentía agradecido y cautivado. Además, descubrí algo obvio: nunca alcanzamos a ver lo que hay detrás de un fenómeno que ya no está, pero que era parte de la vida cotidiana. Detrás de ese aparato hay una historia, hay relatos, un imaginario social y un trastocamiento de la subjetividad”, expuso el conductor del programa radiofónico El territorio del nómada.

En suma, Canales consideró que en el volumen –el cual estará disponible en las librerías de Educal- resalta el trabajo de un historiador que no solo se ocupa de una historia económica ajena, sino que se fija en todos esos pequeños elementos que trastocan y son la historicidad.

La historia es más que el relato de los sucesos, es pensamiento, es pensar: Alejandro Semo

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