En el Bloque Negro, ese color es solo una manera de hacerse visible

MILENIO

Movidas por la búsqueda de generar conciencia y reconocimiento ante la problemática de violencia que viven las mujeres, eso es el Bloque Negro, un espacio de encuentro entre las violentadas, las repudiadas por los hombres y que se unen en un espacio para gritar al mismo tiempo.

La violencia, por la que continuamente han sido criticadas y aún más repudiadas, es solo un instrumento para marcar su presencia en la sociedad, pues como mujeres, muchas veces se han sentido invisibilizadas, sobre todo cuando demandan justicia.

Así lo describió en entrevista con MILENIO, Karen, una joven de 22 años, estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien padeció violencia por parte de su pareja durante seis años, hasta que se dio cuenta que no era normal lo que estaba viviendo; ella es simpatizante y participante en Okupa Bloque Negro.

“Creo que el hecho de salir, de marchar, de pintar es para que no se olviden los nombres de las mujeres y todo lo que estamos pasando… Yo marcho por mi historia, por lo que he vivido, y por el coraje de ver a mujeres víctimas de feminicidio” expresó.

En cada marcha y a través de las pintas, ella ha encontrado la manera de descargar la rabia que siente frente a la situación actual en el país y para ella el formar parte de estas manifestaciones significa “un grito de no olvido a las mujeres”. Las llamadas feministas radicales generalmente se encuentran encapuchadas, vestidas completamente de negro y además siempre están en la primera línea para contrarrestar a policías y hombres que se encuentran en las manifestaciones o marchas.

Karen comentó que si bien el Bloque Negro siempre ha sido criminalizado durante las protestas por luchar en contra de la policía y generar enfrentamiento, esto se debe a que desde su perspectiva la sociedad espera que las mujeres luchen de una manera tranquila y pacífica, por lo cual, esta dinámica rompe con los roles de género, pero a pesar de eso, quienes lo conforman, así como demás colectivos feministas, están firmes en continuar con su lucha en contra de la violencia a la mujer.

“Por el hecho de ser mujer, porque la mujer es mal vista, se ve mal rompiendo, se ve mal quemando por eso hablan de nosotras… pero somos mujeres que estamos rompiendo con los estereotipos marcados de la sociedad”, puntualizó.

Cuatro décadas del Bloque Negro El bloque negro es considerado una táctica antes que una organización o grupo, ha sido empleada en manifestaciones desde las décadas de 1980 y 1990, y se consumó a finales de esta última, como parte de los movimientos anti globalización en distintas partes del mundo.

Sus miembros se visten de negro en su totalidad, usan pasamontañas, máscaras y botas negras, con el objetivo de no ser identificadas por las autoridades o, también, para ejemplificar que conforman un solo ente durante una movilización como un acto de solidaridad entre ellas, describió Claudia Pedraza, investigadora de la universidad La Salle.

“Esta táctica de vestirse de negro, encapuchados, llama la atención siempre. Cualquiera que sea el motivo de la manifestación, las miradas de la policía, de los medios de comunicación, de quienes observan la manifestación, va a estar en los bloques negros. “Estratégicamente logran este cometido de llamar la atención y por eso, las acciones que realizan tienen que ser muy estridentes porque los ojos están puestos sobre ellos”, detalló la investigadora a MILENIO.

Dentro de su ideología no está considerada la agresión contra ciudadanos, mencionó, sin embargo, contemplan ataques o actos violentos contra inmuebles simbólicos o significativos propiedad del gobierno, cadenas comerciales multinacionales o corporativos importantes, pues esto no lo consideran violencia.

Las manifestantes, en diversos momentos han mencionado que “ninguno (de esos inmuebles) vale más que la vida de una mujer”, de esa manera buscan llamar la atención de los medios de comunicación; en cuanto a sus confrontaciones con las autoridades, aclaran que este movimiento es una táctica de autodefensa más que de vandalismo.

Pedraza, explicó que en algunos casos, las agresiones contra personas que representan al estado, “generalmente los policías, obedecen a que estos actores impiden la manifestación”.

Asimismo, puntualizó que las medidas de “encapsulamiento” empleadas por las dependencias de seguridad para intentar contener a las manifestantes solamente “aumentan la posibilidad de enfrentamientos” entre autoridades y ellas.

La investigadora comentó que los bloques negros no se coordinan con quienes convocan a las marchas donde participan, de manera que “las personas de la manifestación no saben sobre las acciones que van tomar pero respetan el derecho de manifestarse junto a ellas”.

Entre estos grupos de mujeres se encuentran quienes pertenecen a Okupa Bloque Negro, que desde el pasado 4 de septiembre mantienen tomada la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en República de Cuba, en el centro de la capital del país. Ellas, en distintas ocasiones han manifestado su apoyo en la búsqueda de los derechos humanos de las mujeres a una vida libre de violencia, el derecho a decidir sobre su cuerpo, la erradicación de la trata de personas, y frente a la pandemia de covid-19 han exigido políticas públicas para atender las desigualdades de género.

 

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