Este es el plan de China con la nueva moneda digital que desafiará al dólar

EL FINANCIERO

Las personas en China no son ajenas a los pagos digitales: en todo caso, es más fácil moverse y comprar en Shanghai o Beijing con una aplicación de teléfono inteligente Alipay o WeChat Pay que llevar un bolsillo lleno de billetes de yuanes.

Ahora el gobierno comenzó un programa piloto para una versión digital oficial de su moneda, con la probabilidad de una prueba más grande en los Olímpicos de Invierno de Beijing en 2022.

Algunos observadores creen que el yuan virtual podría reforzar el poder del gobierno sobre el sistema financiero del país y un día incluso cambie el equilibrio global de influencia económica.

La mayoría del dinero que se intercambia electrónicamente son solo en cuentas de crédito y débito en diferentes bancos. El efectivo digital de China está diseñado para ser una versión electrónica de un billete o una moneda: simplemente vive en una billetera digital en un teléfono inteligente, en lugar de una billetera física.

Su valor estaría respaldado por el Estado. Pero el efectivo virtual sería más rápido y fácil de usar que el de papel, y también ofrecería a las autoridades de China un grado de control que nunca es posible con el dinero físico.

El programa comenzó limitadamente en abril, con un despliegue en las ciudades de Shenzhen, Suzhou, Chengdu y Xiong’an, una nueva ciudad “inteligente” en construcción al suroeste de Beijing.

Los medios locales informaron que parte del dinero se distribuyó en forma de subsidios de transporte pagados a personas en Suzhou.

Una cosa que las autoridades deben cuidar es que la moneda digital no comience a desplazar a otras formas de dinero, como los depósitos bancarios. Los bancos necesitan que estos se extiendan como crédito a los prestatarios.

El sistema también competiría potencialmente con dos de los gigantes tecnológicos más exitosos de China, Alibaba y Tencent, que respaldan a Alipay y WeChat, respectivamente.

Eso podría ser parte del punto. Los pagos por consumo utilizando las aplicaciones móviles de las grandes compañías tecnológicas representan el 16% del Producto Interno bruto en China, en comparación con menos del 1% en Estados Unidos y el Reino Unido.

Los legisladores y encargados de la regulación han expresado preocupación acerca de que el flujo de la información financiera del país esté en manos de pocas compañías. “Esas grandes tecnológicas nos traen desafíos y riesgos financieros”, dijo el gobernador del Banco Popular de China, Yi Gang, durante una conferencia el año pasado. “En este juego, los ganadores se llevan todo, por lo que los monopolios son un desafío”.

Mientras tanto, el aumento de las criptomonedas independientes, como Bitcoin y Ether, ha creado el peligro de que se produzca una gran franja de actividad económica fuera de la vista de los responsables políticos.

China, en los últimos años, ha tomado medidas enérgicas contra el uso de tales monedas, pero se apresuró a ver cierto potencial en la idea básica, siempre que tuviera el control. Comenzó a estudiar la emisión de su propia unidad digital desde 2014. “Esto tiene una fuerte voluntad política detrás de esto”, dice Andrew Polk, cofundador y jefe de Investigación Económica en Trivium China, un consultor con sede en Beijing. “Ven aquí una oportunidad de ser un líder mundial”.

Si bien es probable que una moneda digital esté a años de un despliegue nacional, las medidas han provocado preocupación por una nueva amenaza al dominio financiero de Estados Unidos.

Aditi Kumar y Eric Rosenbach de la Harvard Kennedy School, en un texto de mayo para Asuntos Exteriores, argumentan que la versión digital del renminbi, como se conoce oficialmente la moneda china, podría eventualmente permitir que Irán y otros evadan más fácilmente las sanciones de los Estados Unidos o muevan dinero sin ser descubiertos por el gobierno estadounidense. Esto se debe a que podría ser posible transferir la moneda a través de las fronteras sin pasar por sistemas de pagos internacionales basados en dólares.

No todos están tan preocupados. El exsecretario del Tesoro, Henry Paulson, ha escrito, también para Asuntos Exteriores, que a pesar de los planes de China, la amenaza al estatus del dólar como la moneda preferida del mundo “no es una preocupación seria”. Incluso si un yuan digital demuestra ser altamente móvil en todo el mundo, el dólar es ampliamente confiable, y el petróleo y otros productos clave aún tienen un precio dolarizado.

Cuando la nueva divisa esté en funcionamiento, las personas podrán intercambiarla utilizando billeteras digitales. No necesitarán tener cuentas bancarias. Eso podría hacerlo accesible a los 225 millones de personas en China que no tienen acceso al sistema bancario. En las zonas rurales, podrían ayudar al desarrollo y reducir el fraude al hacer que el dinero sea más fácil de rastrear.

El Banco Central de China podría ver a dónde va el dinero. También ha indicado que podría limitar los tamaños de algunas transacciones, o incluso requerir una aprobación para grandes operaciones.

Algunos observadores se preguntan si los pagos podrían estar vinculados al emergente sistema de crédito social, en el que los ciudadanos con comportamiento ejemplar están “en la lista blanca” con privilegios, mientras que aquellos con infracciones se encuentran excluidos.

“El objetivo de China no es hacer que los pagos sean más fáciles, sino reemplazar el efectivo, para que pueda vigilar más de cerca a las personas”, argumenta Aaron Brown, un inversor en criptomonedas que escribe para Bloomberg Opinion.

Incluso si la moneda digital despega a nivel nacional, todavía no está claro si se le permitiría cruzar las fronteras. Podría haber un gran atractivo para un método de pago internacional seguro con transferencias instantáneas. Actualmente, las transacciones de cambio de divisas pueden demorar uno o dos días.

Un yuan digital generalizado también podría alentar a los países y las personas en el extranjero a unirse a la tecnología de China y, finalmente, a su moneda. “Es muy posible que otros países adopten el marco de China, y luego una ventaja de primer movimiento se convierte en un fuerte efecto de red”, dice Matthew Graham, director ejecutivo de Sino Global Capital, un consultor con sede en Beijing sobre blockchain, la tecnología detrás muchas criptomonedas. “Este es el mejor escenario para China”.

Al mismo tiempo, China probablemente desconfíe de cualquier elusión de sus controles de capital, cuyo objetivo es evitar que las personas muevan cantidades significativas de riqueza fuera del país. Estos controles se reforzaron tras una desvalorización de la tasa de cambio en 2015.

Da Hongfei, fundador de la plataforma blockchain Neo, dice que el Banco Central podría dividir parte de la moneda digital para su uso fuera de China, al igual que lo hizo con la versión offshore de el yuan en el comercio de divisas.

Una vez que arranque un despliegue nacional, las cosas podrían moverse rápidamente. Según UBS Group, más del 80 por ciento de los usuarios de smartphones en China pagan regularmente con sus dispositivos, la tasa más alta del mundo.

Y los consumidores chinos están ansiosos por adoptar una nueva tecnología financiera atractiva. Un fondo especializado en manejo de dinero ofreció vía Alipay, Yu’E Bao, se hizo tan popular después de su lanzamiento en 2013 que en un momento fue el fondo de este tipo más grande del mundo.

Drenó tanto y tan rápido el sistema de depósitos bancarios del país que en 2017 el Banco Central intervino para restringirlo. La prueba será si los consumidores chinos confían en la nueva tecnología de efectivo, así como en el poder detrás de ella.

Con información de Chris Anstey, Lulu Chen, Heng Xie. Asistencia de Yinan Zhao, Daniela Wei, Olga Kharif y Zheping Huang.

 

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