Jordan Belfort, el ‘Lobo de Wall Street’ que pasó del fraude a las ventas con ética

EL FINANCIERO

Jordan Belfort tiene muchos fans en México. O más bien, el Lobo de Wall Street los tiene, atraídos a veces por la razón incorrecta: una vida de excesos producto de una riqueza casi instantánea. Belfort quiere enseñarle a los mexicanos las técnicas de venta que le permitieron tomar por asalto Nueva York (no de forma ética) en los años noventa. Todo por un precio, desde luego.

Belfort vende conferencias y, desde ahora en español, sus libros, videos y otros materiales de entrenamiento de ventas y estrategia de negocios. Su mensaje es tan claro como sus intenciones: cualquiera puede tener el mismo éxito que él.

En sus conferencias y materiales, explica, hace un repaso de sus éxitos y fracasos previos a su irrupción en Wall Street. Según él, el objetivo es enseñar cómo se fracasa ‘elegantemente’, cómo minimizar los riesgos. Sin embargo, quienes pagan por escuchar a Belfort no van tras los viejos ‘hits’, quieren oír al Lobo, y él lo sabe.

“Para mí, el Lobo tiene grandes cualidades, verdaderamente asombrosas”, dice Belfort en entrevista con El Financiero con un grueso acento neoyorquino. “Luego también hizo cosas que no fueron buenas para él y para otros”.

Belfort no tiene empacho en hablar de su pasado en Wall Street ni de todas las cosas que hizo. Sin el Lobo, dice, no estaría en dónde está ahora ni se habría divertido tanto. El personaje que todos vimos en la película de Martin Scorsese estrenada en 2013 e interpretado por Leonardo Di Caprio con un presupuesto por 100 millones de dólares y que recaudó 392 millones en el planeta, es real, todo ocurrió, salvo algunos pequeños detalles.

“La escena con el agente del FBI, cuando sube al yate, esa parte no fue verdad”, aclara. “Nunca aventé dinero, probablemente me hubiera disparado, es un amigo mío ahora”.

Belfort sonríe al escuchar que esa escena de los billetes lanzados desde el yate se convirtió en un meme en México y a cambio, cuenta otras anécdotas reales para compensar esa que salió de la imaginación.

“Teníamos nuestros cupones de diversión, billetes de 100 dólares y los lanzábamos por todos lados”, cuenta. “Perdí tal perspectiva del dinero que el 4 de julio, en 1991, amarramos billetes de 100 dólares a cien fuegos artificiales y lanzamos 10 mil dólares al océano”.

Belfort no puede explicar más de 28 años después por qué lo hizo.

Según él, pese a las cosas terribles que pudo cometer en realidad no era muy diferente a lo que hacían firmas más grandes. “Yo no llevé a la bancarrota a Islandia o Grecia”, dice. Y su atractivo, más allá de sus excentricidades, radica en que en el camino no solo se enriqueció él, sino todos los que estuvieron a su alrededor.

“Todos hicimos dinero, incluidos estos jóvenes que nunca habían ido a la universidad, que apenas salieron de la preparatoria, no eran muy inteligentes y aun así, pude enseñarles un sistema, una manera de hablar, de comportarse, que les permitía tener éxito”, asegura.

Eso es lo que ahora vende el Lobo de Wall Street en México, la promesa de que cualquier persona deje de sentirse menos económicamente, que tenga éxito y lo haga, valga la ironía, con ética y sin perjudicar a los demás.

Jordan Belfort es, por encima de cualquier cosa, un gran vendedor.

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