Con arreglos, se frenan denuncias de violencia de género en la UNAM

ARTURO SÁNCHEZ JIMÉNEZ / LA JORNADA

En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) apenas se castiga el acoso y la violencia contra las mujeres, por el débil respaldo a las denunciantes, la protección que algunos directivos dan a profesores y estudiantes agresores, y la debilidad de las instancias encargadas de sancionar a quienes infringen la legislación institucional, asegura Eduardo López Betancourt, presidente del Tribunal Universitario, organismo independiente de la rectoría, encargado desde 1945 de vigilar la disciplina en la casa de estudios.

De los 354 expedientes que llegaron al Tribunal en 2019, 80 por ciento fue por acoso y violencia de género, de acuerdo con el jurista. Pero estimo que apenas se denuncian 10 por ciento de los casos, porque las mujeres temen a las represalias o las convencen de no hacerlo, sostiene López Betancourt, decano de la Facultad de Derecho , quien preside desde principios del año este órgano creado por el Consejo Universitario.

En su opinión, la autoridad universitaria es la primera que pone una serie de obstáculos para que no se denuncie. No generalizo ni digo nombres, pero hay directores de escuelas y facultades que hacen arreglos con los maestros para interferir en las denuncias, asegura el abogado, quien apoya modificar la legislación universitaria para que la violencia de género se sancione con expulsión inmediata.

El bajo apoyo a las denunciantes, sostiene, se refleja en que no hay organismos fuertes para la protección de los derechos de los universitarios ni para castigar a los responsables Nosotros, por ejemplo, somos un tribunal de fantasía. El Tribunal Universitario carece de los medios, y de las condiciones materiales y humanas para parar este problema. Somos un tribunal muy modesto, no está a la altura de lo que la universidad necesita, aunque es la base de su autonomía, pues según el Estatuto General de la UNAM, es el lugar para que se sanciona a todos los universitarios que inclumplan la legislación.

El acoso es un problema grave en la universidad y sin voluntad política no hay manera de pararlo, añade. Se lo he dicho al rector Enrique Graue, de quien no dependo, pues tengo autonomía absoluta: es esencial dar garantías a los estudiantes para acabar con el acoso. Como presidente del tribunal sé de al menos 3 mil 500 casos que no denuncian por temor. Eso es lo que hay que evitar.

Para López Betancourt, con Graue –a quien apoyó de forma abierta para ser designado a un segundo y último periodo al frente de la universidad– puede haber un antes y un después en la UNAM en lo que se refiere a las sanciones a los acosadores y en el trabajo para erradicar la violencia de género.

En su visión, el antes son las componendas, los cochupos, los arreglos en los oscurito para detener las denuncias, para encubrir a los agresores, el temor de quienes quieren quejarse y los funcionarios que los convencen de no moverle. El después sería que la máxima casa de estudios fortalezca sus organismos de defensa de los alumnos y de sanción de las transgresiones a su legislación, y respalde a quienes denuncien a los agresores.

Se lo he dicho al rector: está en un momento oportuno de que esto cambie, de que la UNAM sea distinta, de que los alumnos sientan protección, de crear una cultura de la denuncia.

https://www.jornada.com.mx/2019/12/03/sociedad/035n1soc

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