Opinión: Paro universitario

RAFAEL SOTO BAYLÓN / EL DIARIO DE CHIHUAHUA

Un analista político me dijo antes de las elecciones presidenciales “si gana López Obrador a las universidades les va a ir muy bien porque ha prometido más presupuesto para la educación pública”. Perfecto, repliqué “pero ¿de dónde? La Ley de Egresos está etiquetado en el 99.99%. Por tanto el margen de maniobra es muy pequeño”. Y ahora la desconsolante realidad. AMLO decidió no incrementar impuestos, ni más deuda ni interna ni externa y al mismo tiempo becar a los Ninis, a los adultos mayores, cancelar la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (lo que costó muchísimos centavos), mayores efectivos a salud, seguridad, construir un tren y la lista es interminable. No importa el alto costo y el poco beneficio. Luego ¿de dónde obtener el dinero suficiente para cumplir estos ofrecimientos? La medida fue simple: hacer recortes. Y las primeras víctimas lo fueron las universidades públicas.

Los sindicatos universitarios son sui generis. Por un lado cumplen su naturaleza reclamando mejores salarios y condiciones sociales, certidumbre para los programas de jubilaciones y pensiones y sueldos similares (los cuales en este momento las diferencias tabulares son desproporcionadas) pero también más dinero para que las universidades cumplan sus funciones de conservación, renovación y difusión de la cultura. La UNESCO recomienda que a la educación se le destine por lo menos el 7% del PIB y de ahí el 1.5% a la educación superior. En México hemos alcanzado –en el mejor de los casos- el 4.9% y del 1% respectivamente. Y con la disminución esos porcentajes bajarán a puntos dramáticos.

No es la primera vez que el Sindicato del Personal Académico de la Universidad Autónoma de Chihuahua hace paros para exigir mejoras presupuestales: en el periodo 1985-1987 y en el 2000-2004 ya se hicieron; con la decisión y aval de la Confederación Nacional de Trabajadores Universitarios. Los resultados fueron positivos.

De las universidades públicas que irán a suspensión de labores, las de Benito Juárez de Oaxaca, Nayarit, Sinaloa, Zacatecas, Estado de México, Juárez de Tabasco, Chiapas y la Michoacana están en plena crisis. Se necesitan urgentemente al menos 5 mil millones de pesos para amortiguar los déficits de las Instituciones de Educación Superior.

Es importante que los sindicatos –académicos y administrativos-, los rectores, estudiantes y la sociedad apoyemos estas medidas. En respuesta el presidente ha prometido 100 nuevas universidades. ¿No es más racional apoyar a las ya existentes? ¿Va a fundar universidades y a desaparecer las ya existentes? ¿Es una medida para privatizar la educación? ¿Quiere universidades espejo tipo la Universidad Autónoma de la Ciudad de México? Por si usted no lo sabía el ingreso a la UACM no se realiza mediante un examen de selección sino a través de un sorteo y cuenta con los niveles más bajos de eficiencia terminal. ¿Así será el centenar de nuevas Instituciones de Educación Superior? ¿Y la calidad educativa? cuál, gracias.

Bien por los sindicatos pertenecientes a la CONTU, defienden, como deben hacerlo, a sus agremiados pero también a su fuente de trabajo para que en las universidades cumplan cabalmente sus funciones sustantivas y adjetivas. Es indispensable la formación de profesionistas, de difundir la cultura pero un punto siempre queda trunco: capital suficiente para la investigación. Un país jamás será autónomo si depende de la ciencia y tecnología, artes y humanidades del extranjero. Es indispensable fortalecernos en lo científico, tecnológico, artístico con un toque humanístico. Verbi gracia, hace dos años Brasil contaba con 700 científicos por cada millón de habitantes. Pero en México no llegamos a los 400. En la actualidad el país cuenta apenas con casi 50 mil científicos profesionales, de acuerdo con datos de la UNESCO. Y ni hablar de las prebendas para la investigación humanística y artística. El presidente desea autosuficiencia en todos los sentidos, pues la receta está en apoyar sin cortapisas a las universidades actuales.

A mi álter ego no le preocupa que camiones urbanos nuevos estén guardados en estacionamientos, así no se desgastarán.

https://www.eldiariodechihuahua.mx/opinion/paro-universitario-20191008-1572401.html

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