Rusiagate: van por testigos que Trump no pueda censurar

LA RAZÓN ONLINE / LA RAZÓN DE MÉXICO

La operación demócrata que busca a marchas forzadas toda pista que dé luz sobre la presunta culpabilidad del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el delito de obstrucción de la justicia, por la trama rusa, analizan una nueva estrategia para romper la censura del presidente a dicha investigación: llamar a testigos que nunca trabajaron para él en la Casa Blanca.

De acuerdo con el diario estadounidense Politico, los legisladores buscan expandir su círculo de objetivos de testimonio a personas que no forman parte del gobierno del magnate, ya que éste usó su privilegio ejecutivo para prohibir a sus funcionarios acudir a los citatorios del Congreso, para revelar información del caso con el que intentan enjuiciar al presidente.

Pero, ¿quiénes podrían contribuir a la causa antiTrump? Se trata de personajes que, si bien no aparecen en la nómina de la administración, fueron protagónicos en el informe final del fiscal Robert Mueller, el encargado de indagar si el magnate se coludió con los rusos para ganar la presidencia en 2016 . La lista incluye a dos confidentes presidenciales: el exgerente de su campaña, Corey Lewandowski, y el exgobernador de Nueva Jersey, Chris Christie.

Otras figuras relacionadas con Rusia que nunca sirvieron a la Casa Blanca y que se convertirían en testigos principales del Congreso incluyen a Paul Manafort y Rick Gates, exaltos funcionarios de la campaña que se declararon culpables y se enfrentaron a interrogatorios por parte de fiscales federales en la investigación de Mueller, así como un exabogado de Michael Flynn que aparece en el informe, en un episodio relacionado con un indulto presidencial.

“Se podría llamar a estas personas sin ningún tipo razonable de reclamo de privilegio ejecutivo”, dijo a Politico el legislador demócrata Jamie Raskin, quien es miembro pro-destitución de Trump.

La nueva estrategia se produce en medio de la creciente frustración de los demócratas por la capacidad de la Casa Blanca para frenar sus investigaciones al máximo, a través del bloqueo de testigos y documentos. Tal medida podría burlar la resistencia del presidente y mostrar un impulso muy necesario para el partido.

Los legisladores que favorecen el juicio político han argumentado que escuchar directamente a estas personas podría avivar el sentimiento a favor de iniciar un procedimiento para destituir al presidente, algo a lo que se ha negado Nancy Pelosi, líder de la Cámara de Representantes y principal demócrata en el Congreso de EU.

La semana pasada, la Cámara votó a favor de otorgar al líder del Comité Judicial legislativo, Jerry Nadler, la autoridad de ir a un tribunal federal para obligar al gobierno de Trump a cumplir con los requerimientos de información. En la misma línea los demócratas aseguraron el acceso a algunas de las pruebas subyacentes del Rusiagate, incluidas transcripciones de entrevistas, notas de testigos y otros materiales fundamentales.

Si bien los abogados de Trump hasta ahora han impedido que los demócratas hablen con el exabogado de la Casa Blanca, Don McGahn, quien es citado más que cualquier otro testigo por el Congreso, lograron una victoria al asegurar el testimonio a puerta cerrada este miércoles de Hope Hicks, una confidente de larga data de Trump y exdirectora de Comunicaciones de la Casa Blanca.

Aunque se espera que Hicks se niegue a hablar sobre su permanencia en el gobierno, puede hablar sobre su trabajo en la campaña del actual presidente y como parte del equipo de transición. La presencia de Hicks, apuestan los demócratas, podría animar a otros testigos a presentarse y cooperar. Sin embargo, Trump no va a facilitarles las cosas. Los abogados del presidente parecieron sentar las bases para un esfuerzo por impedir que incluso asesores externos hablen al Congreso acerca de sus interacciones con Donald Trump y su círculo interno al argumentar que algunas personas que no trabajan para la Casa Blanca pueden estar sujetas a reclamos judiciales vinculados con el privilegio ejecutivo.

  • El Dato: Iniciar un juicio político contra Trump en plena campaña electoral es visto por algunos demócratas como una manera de victimizarlo y ayudarle a ganar en 2020.

Arranca su campaña como un rockstar

El equipo del mandatario estadounidense tiene todo listo para lanzar su campaña por la reelección, en un evento masivo en Florida para el que los partidarios republicanos comenzaron a llegar hasta 40 horas antes.

Las líneas del partido conservador ya se notaban ayer en el Amway Center de Orlando en las primeras horas de este lunes.

El News6 reportó que ocho personas acamparon desde las 02:30 horas, para estar en primera fila.

“Habrá un grupo de personas y será bastante intenso”, dijo Gary Beck, la primera persona de la fila, al medio local. “La electricidad y la energía serán altas. Es hora de que Estados Unidos se ponga de pie”, declaró.

En un tuit, Trump dijo que esperaba multitudes récord para el evento.

“Big Rally mañana (hoy) por la noche en Orlando, parece estar estableciendo récords. Estamos construyendo grandes pantallas de cine afuera para todos”, escribió el magnate en la red social.

El Amway Center tiene capacidad para 20 mil personas y el evento es por orden de llegada, incluso para quienes tienen boletos, según un comunicado de la secretaria de prensa de la campaña de Trump.

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