Larga espera en el IMSS

DIEGO JIMÉNEZ Y ARIZBET GARCÍA / EL ECONOMISTA

Sergio Suárez Bonilla, un comerciante de tienda mayorista de abarrotes y derechohabiente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lleva a su esposa al hospital general de la zona 47 ubicado en Iztapalapa, colonia Vicente Guerrero, ante una crisis que sufrió producto de la fibrosis pulmonar.

En esta ocasión, como muchas veces anteriores, tuvo que padecer las limitaciones del personal que hay en la institución. La silla de ruedas y las cosas que traían consigo no pudieron ingresar al hospital por lo que tuvo que dejarlas en la entrada junto con decenas de bolsas de otros pacientes apiladas, que aguardan en las escaleras de la entrada principal.

Esta vez, la esposa del señor Suárez fue atendida casi de inmediato; describe que en los pasillos del área de urgencias abundan personas en espera. Hay “incluso quienes llevan más de cinco horas en la sala de urgencias. El problema siempre ha sido la espera”, dice mientras observa pacientemente a que se anuncie la hora de visita.

Agrega que uno de los principales problemas a los que se enfrenta es que la atención en los hospitales se demora mucho y eso pone en riesgo a su esposa, pues depende de un tanque de oxígeno para ir a la consulta.

El pasado martes, Germán Martínez renunció como director del IMSS. Al preguntarle sobre este asunto, el señor Suárez indica que hay que tomar con reserva lo que se dice, porque para él es parte de los recortes en todos los sectores del gobierno. Sin embargo, destaca que el desabasto de medicinas es un hecho, ya que se ve continuamente en la necesidad de comprar medicinas fuera del sistema de salud pública, las cuales considera caras, por lo que recurre a los “similares”.

En la farmacia del hospital no se observa mucha gente en espera de recibir el medicamento. La demora es reducida tomando en cuenta la gran cantidad de personas en la sala de espera y la zona de consultorios. En cambio, en el área de urgencias la situación es distinta, ya que muchas personas permanecen de pie y en las inmediaciones del edificio se ve un copioso número de familiares haciendo guardia para visitar a sus internados.

Contrasta el servicio de Centro Médico
En las inmediaciones del Centro Médico Siglo XXI, las personas abundan en cualquier rincón, algunas caminan de manera apresurada para salir de las instalaciones, mientras que otras esperan ser atendidas o aguardan a que salga el paciente al que acompañan.

Magdalena Pérez esperaba sentada afuera del Hospital de Cardiología, pues estaba atenta a la llegada de su hija, quien tenía una cita en dicha especialidad. Magdalena relató que su hija sufrió un infarto en febrero y fue atendida en el hospital de los Venados del IMSS; sin embargo, mencionó que el servicio allá “está para llorar”, pues su hija ingresó cerca de las 11 de la mañana a urgencias y la atendieron hasta las ocho de la noche. Ella relató que al ser atendida su hija no recibió un diagnóstico concreto, sino hasta que llegó otro médico para determinar cuál era su situación. Magdalena expuso el contraste de la calidad de servicio entre el hospital de los Venados y Cardiología, pues señala que en el Centro Médico Siglo XXI el servicio es eficiente.

La señora C. Franco descansaba en los jardines mientras atendían a su nieto, quien sufre leucemia. Comenta que el menor ya había sido tratado desde hace dos años en Centro Médico y que no ha notado cambios en el servicio, el cual calificó como bueno.

Por su parte, Erick, quien es atendido en el hospital de Oncología desde hace dos años, es acompañado por su madre Beatriz, ambos provienen de Chiapas, estado donde también reciben atención médica. Consideran que no han notado una diferencia en el servicio del IMSS, tanto en Chiapas como en la capital.

https://www.eleconomista.com.mx/politica/Larga-espera-en-el-IMSS-20190523-0002.html

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