Cinco poemas de Omar Jasso

REDACCIÓN / CARRUAJE DE PÁJAROS

Estudió Letras Clásicas en la UNAM y actualmente estudia Filosofía en la UACM. Poemas suyos forman parte de las antologías Los reyes subterráneos (La bella Varsovia, España, 2015), Poetas parricidas (Cuadrivio, México, 2014) y Últimos coros para la tierra prometida (Gobierno del Estado de México, 2013). Ha publicado en las revistas Ritmo (UNAM), Enter Magazine, La rabia del axólotl, SKRIBII, Revista TN, entre otras.

POEMAS

SANGRE

Camino helicoidal, gota de la memoria,
fruto de gotas que se trenzan de latidos
que suben por las cuerdas vertebrales, que suben por la noche
donde la piel recuerda de los muertos.
Camino de los muertos, mancha del tiempo
en el ritual del músculo, camino aciago
de la mujer de instantes que se queda dormida entre las células,
ronda de rútilas escamas sobre el lago,
al sol reptando, serpentina,
música de las grietas del mirar.
Camino de serpientes, agua de viejos pasos en la tierra,
agua de recorrerse, de haber visto
el corazón, el centro de su ojo, de haber visto
la cara de los muertos en su rostro,
arando la memoria de pisadas
que atreven, contra el árido espejo de las generaciones,
el retoño en el tímpano, en la voz.
Follaje, nervadura del alma de espejo derramado
en la nada del cuerpo, las paredes del órgano nocturno
que percuten los pasos de los muertos,
espacio derramado en el cerebro,
venación de las madres del presente.
Camino de presencias, recorrido
por los alrededores de la nada, camino que hace puentes
de los pasos de muertos en la forma de ver de los que pueden ver.
Sangre del árbol viejo,
saliva de la mente que busca sus entrañas,
que palpa construyendo sus entrañas. Salida de la carne,
agua de la memoria, agua de la mirada de la carne
que en gotas llueve en copas desleales,
carne que cae del aire y se destruye
en esquirlas de carne que fecunda
los áridos espejos que amanecen.
Grieta en el tiempo.
Grieta
por la que se derrama el pensamiento,
saliva de la muerte, camino
donde mueven la vida los que han muerto.
Grieta en la perfección que nada nutre,
puerta
que conecta a la madre con la muerte.
Hilo de sangre, hilo que nutre al fruto de su vientre,
hilo que lleva al ser del Minotauro,
hilo que borda el manto de la vida.
Lago en que sueña el Verbo,
lago donde se lavan la memoria,
mar donde se les pierden los hermanos.
Mar de piedras anfibias,
mar de la realidad cuando está viva,
mar que rompe la arena de tu cuerpo,
espejo donde cantan las ballenas.
Agua del corazón cuando lo tocan,
agua de la semilla que se quiebra.
Agua que oye.
Agua que siente el agua que no pasa.
Agua de la cintura de la cierva,
agua que bebe el pájaro dormido.
Agua que el deseo riega
sobre las negras flores del progreso.
Agua que nada el pez de la mirada.
Vino de la Señora de la tierra,
vino que bebe el músculo del alma.
Vino que se derrama ante la luna,
vino que cae del tiempo y que Dios bebe.
Fuente del abandono que la abraza.
Fuente de la memoria y del olvido.
Fuente de la mirada que la mira.
Fuente de la verdad.
Fuente de la nada.

PASATIEMPO

arena en un reloj es medianoche se oyen pasos
es la vida tu nombre la cortina tenebrosa manan llantos
de felino la mirada entre los árboles y cruzas
la mañana en mañana figurada un minutero un caballo de ajedrez
las costuras de la sábana el cabello de un ratón en el cerebro
cortada por el sastre entre ventanas que lo miran y cómo golpea el vientre
la perrita en el fondo de su madre masticando pedazos de gallina
la piel bebiendo leche en una fábrica las manos trabajando en una hora

EL ÍDOLO

por los agujeros pasa por las manos por la luz
va llevándose el agujero en el jardín que crecen moscas la mirada
pasan tanto y oh tantos con la rueca la boquilla melodiosa
máquina de vapor le lleva manos que construye por el fuego golpeándolo la vida
una espina dos espinas en la frente son millones
tantos seres el agua que se quiebra ante su cráneo ya bebido
atormentado por los pies que le han negado toda vez que se los dieron
la muchacha besándole los labios agua y agua le escurren los cabellos
bajo el árbol con los higos que los pájaros no comen le florecen
la semilla de sus huesos en el ojo clavándose en su frente
la caricia de la luz que no lo ama lo recoge antes que caiga por su cuerpo

CUERPO

como pez en el agua es el dolor la necedad un pez pero una roca
que se rompe del agua que la deja pasar sobre su cuerpo neciamente destrozado
un cielo que desbrozan el oído la mujer que se disipa
los pétalos de sol para dejarla por su sombra conectados
la cigarra los caminos neblinosos de montañas que se acercan en tus manos
quién pudiera mirarte agua tranquila sin pensar en su mirada que es la tuya
recorriéndose callándose no hay nada una araña mordiéndote la piel

PALABRA

profundidades del verano la crueldad es ver crueldad es una flor
la que conforma el canto la que rompe con la flor es una flor
una vasija en el agua sumergida idea en el mar en lo profundo de su cuerpo
la palabra de su cántaro la flor que se derrama tu cabeza tu mirada es el mar en que se pierde
tu mirada en el vacío sumergida es una gota de sudor la luz cansada
tu mirada es un cabello una gota de sudor entre los árboles rocío

Cinco poemas de Omar Jasso

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