Los retos y desafíos de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García en Chiapas

ODEMCA OBSERVATORIO DE LAS DEMOCRACIAS / DELMAR MÉNDEZ GÓMEZ / CHIAPAS PARALELO

Como parte del Programa Federal “Universidades para el Bienestar Benito Juárez García 2018-2024” (UBBJG), presentado oficialmente en diciembre del 2018 por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), de las 100 universidades[i] que se contemplan construir en todo el país, seis estarán en Chiapas: Palenque, Ocosingo, Chilón, Chenalhó, Venustiano Carranza y Escuintla serán los municipios sedes, elegidos “por ser municipios con escasos recursos[ii]”, en las que se ofrecerán entre una y dos carreras relacionadas con las necesidades de la región[iii]. Las universidades iniciarán el ciclo escolar en el mes de marzo, y contemplan tener listas las instalaciones a finales del primer semestre del año en curso, es decir, se proyectan a corto plazo.

El programa es uno de los más ambiciosos que ha encaminado Andrés Manuel López Obrador quien, durante su periodo como jefe de gobierno del Distrito Federal ––ahora la Ciudad de México––, impulsó la creación de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Se tiene ese referente previo, aunque ahora el programa contempla un alcance mayor, como nunca se ha visto en la historia de México. Las UBBJG se suman a la lista de las universidades públicas federales, estatales y autónomas que hay en Chiapas como son: la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (1944), la Escuela Normal Superior de Chiapas (1972-1973), la Universidad Autónoma de Chiapas (1974), la Universidad Tecnológica de la Selva (1997), La Escuela Normal Indígena Intercultural Bilingüe “Jacinto Canek” (2000), la Universidad Intercultural de Chiapas (2004), La universidad Politécnica de Chiapas (2004), por mencionar algunas, en un estado que se caracteriza por tener más escuelas privadas que públicas, según los datos de la Secretaría de Educación Pública, al contabilizarse un total de 132 universidades particulares y 30 públicas en un estado que, además, registra los índices más altos de pobreza y pobreza extrema del país. Por ello, no es gratuita la existencia de aquel dicho: “la universidad es un lugar para los privilegiados”.

Las UBBJG se conciben en un escenario adverso para las y los jóvenes chiapanecos pues, de acuerdo con los datos recogidos en el 2016 por la Secretaría de Educación Pública, se registró un total de 120,673 alumnos cursando la licenciatura en escuelas públicas y privadas, que equivale al 2.8% del total nacional, representa el 20.7% de la cobertura de jóvenes entre los 18 y 22 años en la entidad[iv]. Es mucho menor en la población indígena, pues de los 1,706,017 que se reconocen como indígenas, equivalente al 32.7% de la población total en Chiapas, sólo el 4.2% de los jóvenes accede a la universidad[v]. Son varios los factores que dificultan a los jóvenes continuar con sus estudios, principalmente por la falta de recursos económicos, por los pocos espacios en las universidades públicas, y por la falta de acceso a los servicios básicos de vivienda, alimentación, salud y educación, sobre todo en las poblaciones rurales.

En ese sentido, las UBBJG resultan plausibles. Se trazan grandes retos, pues priorizan la educación pública y gratuita para los jóvenes. Entre sus objetivos principales destacan: ampliar el acceso a los estudios universitarios, crear condiciones óptimas para el desarrollo laboral de los jóvenes, y formar a jóvenes comprometidos con las necesidades sociales de la población más desfavorecida del país[vi]. El programa se vincula con las becas que el gobierno federal dará a todas y todos los estudiantes aceptados. El monto anunciado es de 2 mil 400 pesos mensuales. Asimismo, brindaran alimentación y alojamiento para aquellos que no sean originarios de los municipios sedes. El programa contempla iniciar con 600 alumnos en cada una de las universidades, y espera duplicarse en los próximos seis años.

Las incertidumbres y posibilidades

La creación de las universidades es parte de una política pública orientada a favorecer a los jóvenes que viven, principalmente, en las localidades con mayores índices de pobreza y de violencia. Chiapas es uno de los estados que se caracteriza por tener los más altos índices de niños y jóvenes que no acceden a la educación básica, media superior, y mucho menos la superior. Por ello, las UBBJG enfrenta ese reto: llevar las universidades a los lugares más marginados del país. Sin embargo, hay una serie de dudas que todavía no han sido resueltas y que provocan incertidumbre. Por ejemplo, a pocas semanas de comenzar actividades, no existe información clara y precisa en ningún medio, por un lado, sobre cómo será la estructura del programa, los contenidos, las materias, las metodologías de trabajo, la organización de los semestres y los periodos escolares; no se dice quién o quienes se encargarán de hacer los planes de estudio de las carreras que se ofrecerán, aún cuando en algunos medios se enuncie que serán especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Por el otro, no hay una claridad sobre cómo será el perfil de los docentes, los cursos, las capacitaciones y las prestaciones laborales. La única información que existe es la convocatoria abierta para inscribirse como alumno y como docente en la página www.crefal.org. Se ha señalado que la administración de las UBBJG estará a cargo de la rectoría central ubicada en Pátzcuaro, Michoacán, lugar en el que se sitúa el Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (Crefal), quien tendrá un papel importante en la gestión de las universidades. La rectoría la asumirá Raquel Sosa Elízaga, doctora en Historia por la UNAM, quien fue Secretaria de Desarrollo Social durante el gobierno de AMLO en la Ciudad de México (2000-2005). Asimismo, de acuerdo con el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2019, se destinarán 1,000 millones de pesos[vii] para la construcción de las universidades, que serán edificadas con la mano de obra de la gente de la comunidad. Sin embargo, no se tiene el dato sobre las instalaciones y el diseño de las universidades. No hay una claridad suficiente ni en el fondo ni en la forma operativa del programa.

Frente a ello, las UBBJG encuentra varios desafíos que deberán ser resueltos en el transcurso de las semanas. Hay quienes aseveran que la iniciativa es precipitada e intrépida, puesto que la educación superior de calidad y la formación universitaria no es un tema menor, pues tan sólo el 20% de los jóvenes que cursan una licenciatura la culminan[viii]. Para algunos el programa tiene un fin clientelar, como lo afirmó la Dra. Alma Maldonado, investigadora del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), quien señaló que las 100 universidades están “encaminadas a convertirse en instrumento político o a identificarse más como las universidades de Morena que como alternativa seria de educación superior gratuita”[ix]. Se ha planteado, además, que las UBBJG tomarán como referencia el modelo educativo implementado en la UACM, de acuerdo con los balances y resultados de esta universidad, tan sólo dos mil 921 alumnos han egresado en los 16 años que lleva la institución[x], los más bajos entre las universidades del centro del país, un indicador que no gusta a los opositores del programa en curso.

Frente a ello, surgen varias interrogantes: ¿Qué tipo de universidad es la que se imagina y se proyecta con la creación de las UBBJG? ¿Cuál es el modelo educativo indicado y aplicable, de acuerdo con los municipios y regiones en las que serán construidas las UBBJG? Me es inevitable recordar mi paso por la universidad, la formación que tuve durante los años de carrera, los maestros y las maestras, los talleres y seminarios. Si nos detenemos a reflexionar en nuestro paso, seguramente más de uno no estará del todo encantado con la formación y la calidad de enseñanza que recibió, pues es un síntoma sistémico y estructural en tanto que la educación universitaria en México es de las más inconsistentes en América Latina, como diría Darcy Ribeiro “la precariedad del sistema de educación superior de la región es el reflejo del fracaso de nuestras sociedades en acompañar los ritmos de desarrollo del mundo moderno[xi]”. Por supuesto que la universidad no determina el pensamiento crítico, social y comprometido que el estudiante y profesionista adquiere durante su trayecto, sin embargo, el hecho de contar con una educación pública, gratuita y de calidad desde el comienzo de nuestra formación escolarizada sería lo ideal, pues ello incidiría en nuestro compromiso y solidaridad frente a los grandes retos que sufre nuestra sociedad, como diría Freire “educar para la libertad”.

En ese sentido, vale la pena seguir de cerca la creación de las UBBJG, el camino y los horizontes que el propio programa se trace, pues se define no como un proyecto sexenal ni de un partido político, sino como una política de Estado, y en ese sentido, la crítica siempre será necesaria, pero más todavía la capacidad que nosotros, como sociedad, asumamos en la construcción y proposición de una reforma educativa de calidad que exige nuest

* Integrante del Observatorio de Las Democracias: Sur de México y Centroamérica (ODEMCA) del Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (CESMECA-UNICACH). E-mail: delmarmego@gmail.com

[i] Cabe señalar que de las 100 universidades, 19 ya fueron creadas por Morena desde hace más de tres años, por lo que sólo serán 81 de nueva creación, e incluyen también escuelas normales: la del Mexe, Hidalgo; la de Tacámbaro, Michoacán; la normal intercultural bilingüe maya María Alicia Martínez Medrano, y la escuela normal rural náhuatl en Atlahuilco, en la sierra de Zongolica, Veracruz. Véase Poy Solano, Laura (28 de diciembre de 2018). “Para indígenas y los más pobres, las cien nuevas universidades”. La jornada, disponible en: https://www.jornada.com.mx/ultimas/2018/12/28/para-indigenas-y-los-mas-pobres-las-cien-nuevas-universidades-4108.html. Fecha de consulta: 11 de febrero de 2019.

[ii] según José Antonio Aguilar Castillejos, Delegado Federal de Programas Integrales de Desarrollo en Chiapas.

[iii] En Palenque se impartirá la licenciatura en Patrimonio Histórico; en Ocosingo la de Enfermería y Obstetricia; en Venustiano Carranza la de Medicina General; en Escuintla la de Estudios Sociales, en Chilón la de Ingeniería Agroalimentaria, y en Chenalhó la de Ingeniería en Agroforestería. Cabe señalar, que en Ocosingo, Venustiano Carranza, Chilón y Escuintla, gobierna el PT-Morena-PES, y en Palenque y Chenalhó el Partido Verde Ecologista de México. Cabe señalar, además, que ninguna de las universidades estará en la región Zoque, la decisión no es gratuita, pues continúa la lógica de establecer dicha región como una de las más olvidadas y saqueadas de Chiapas.

[iv] Secretaría de Educación Pública (2016). Panorama de la educación Superior en el estado de Chiapas. México: SEP. Disponible en: http://www.pides.mx/panorama_esmex_2015_2016/08_chiapas_panorama_esmex_m.pdf

[v] Fuente INEE, cálculos con base en la Encuesta Intercensal 2015, INEGI. Véase Robles Vásquez Héctor y Pérez Miranda, Mónica Gladis (Coords.) (2017). Breve panorama educativo de la población indígena. Día internacional de los Pueblos Indígenas. México: UNICEF; INEE.

[vi] Véase la página oficial: https://www.crefal.org/universidades

[vii] El programa estará financiado por la SEP derivado de los ahorros que se han hecho con el modelo de austeridad.

[viii] Según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que se ofrecen la columna de Gil Olmos, José (28 de diciembre de 2018). “Las 100 universidades de AMLO, una política clientelar”, publicada en la revista Proceso.

[ix] Gil Olmos, José (28 de diciembre de 2018). “Las 100 universidades de AMLO, una política clientelar”. Proceso, disponible en: https://www.proceso.com.mx/565589/las-100-universidades-de-amlo-una-politica-clientelar. Fecha de consulta: 12 de febrero de 2019.

[x] Véase Páez, Alfredo (20 de diciembre de 2018). “La UACM: el modelo universitario de AMLO que fracasó en la CDMX”. El Big data, disponible en: https://elbigdata.mx/investigaciones/la-uacm-el-modelo-universitario-de-amlo-que-fracaso-en-la-cdmx/. Fecha de consulta: 12 de febrero de 2019.

[xi] Ribeiro, Darcy (1967). La universidad necesaria. Argentina: Editorial Galerna.

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