Delincuencia y temor reducen actividad del proyecto científico más caro de México

ISAAC TORRES CRUZ Y ANTIMIO CRUZ / LA CRÓNICA DE HOY

La ciencia no es ajena al tejido social donde se desarrolla. El ambiente de violencia, ejecuciones y delitos de alto impacto que se ha registrado, desde 2017, en el municipio de Atzitzintla, Puebla, donde se encuentra el Gran Telescopio Milimétrico (GTM), ha orillado a reducir las actividades en ese observatorio, que es la infraestructura científica más colosal y poderosa de México, capaz de captar luz y energía que salió de los lugares más lejanos del Universo, hace 14 mil millones de años.

El único hecho delictivo que se ha registrado hasta ahora, directamente contra personal del telescopio, que se ubica en la cima del Volcán Sierra Negra, fue el asalto y robo de vehículo a un trabajador del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE). Sin embargo, Carlos Cárdenas Ramírez, director general de la Policía Estatal, reconoció el pasado jueves que en el municipio de Atzitzintla se registran con frecuencia dos delitos de alto impacto asociados a la delincuencia organizada: robo de combustible o huachicol, y robo de vehículos. Además, hay una serie de reportes de decenas de secuestros y ejecuciones.

La vida cotidiana alrededor del GTM —que ha sido construido paulatinamente con una inversión superior a alrededor de los 200 millones de dólares— cambió desde marzo de 2017, cuando el presidente municipal de Atzitzintla, José Isaías Velázquez Reyes, y otras 87 personas (regidores, policías municipales y pobladores) fueron detenidos en un operativo policiaco estatal, debido a su presunta relación con la banda delictiva Los Bucanans, a la cual se vincula con el cártel de la delincuencia organizada Los Zetas.

Estos 87 detenidos fueron acusados de haber participado en la detención irregular y posterior entrega a Los Bucanans de tres agentes de la Fiscalía Especializada de Investigación de Delitos de Alto Impacto (FISDAI), del gobierno de Puebla. Los tres agentes policiacos, que realizaban investigación por cuatro secuestros denunciados, fueron ejecutados.

A partir de ahí, una lista de nuevos “levantones” y ejecuciones se ha conocido a lo largo de los últimos 23 meses. Esas acciones son atribuidas por autoridades estatales a dos grupos poderosos: Los Zetas y el Cártel Jalisco Nueva Generación.

En abril, septiembre y diciembre de 2018 habitantes de Atzitzintla aparecieron ejecutados en diferentes parajes; en dos casos se hallaron cuerpos apilados con tiro de gracia en la cabeza. En un caso más, apareció una camioneta quemada con un cuerpo calcinado en su interior, y en otro hecho se localizó un cuerpo con huellas de tortura, que concluyeron con una decapitación.

EN LA CIMA DEL VOLCÁN. El volcán extinto Sierra Negra se encuentra a dos horas del centro de Puebla, aproximadamente. Desde la carretera y conforme uno se acerca de día a la montaña ubicada frente al Pico de Orizaba, se alcanza a percibir un cono de nieve que la corona. La estructura es en realidad el Gran Telescopio Milimétrico (GTM), el proyecto de infraestructura científica más ambicioso, de frontera y caro en México —el costo original debió ser de 50 millones de dólares, pero la falta de certidumbre presupuestal en los sexenios pasados lo elevó a 200 md.

A las faldas de la montaña se encuentra el municipio de Atzitzintla, que tiene una población de alrededor de 10 mil habitantes, por el cual se accede a un sinuoso camino construido para ascender hasta el lugar de observación del GTM, el cual se halla a 4 mil 600 metros de altitud sobre el nivel del mar. También ésa es la ruta para llegar a las instalaciones del otro gran observatorio del lugar: el primer observatorio de rayos gamma del continente americano, llamado HAWC (High-Altitude Water Cherenkov Gamma-Ray Observatory), que se localiza a 500 metros de la cima.

El GTM es capaz de captar ondas milimétricas de radio que otros teles­copios son incapaces de registrar; su antena parabólica de 50 metros de diámetro puede capturar información de galaxias y fenómenos astronómicos ocultos entre las nubes de gas y polvo. Por su importancia forma parte de un conglomerado de telescopios que utilizan una técnica de observación planetaria que se llama interferometría de radio de base muy grande (VLBI), con la que apuntan hacia el agujero negro en el centro de nuestra galaxia.

El HAWC es un observatorio distinto y no funciona mediante antenas, sino a través de 300 enormes tanques de agua en cuyo interior se han instalado detectores de luz Cherenkov, activados por rayos gamma provenientes de regiones profundas de la galaxia, las cuales contienen información de eventos como remanentes de súpernovas, núcleos activos de galaxias y objetos llamados blazares: conformados por un agujero negro que traga la materia de una estrella y emite chorros de partículas.

Una parte muy importante de la población de Atzitzintla ha hecho suyo el proyecto científico. En sus escuelas, los niños conocen en qué consisten los dos megaproyectos astronómicos y en algunos de ellos ha despertado una vocación por la ciencia que no habrían adoptado sin la vecindad con el GTM y el HAWC.

Los investigadores y divulgadores del Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica (INAOE), que laboran en ambos observatorios, realizan encuentros y mantienen al tanto a la población sobre sus actividades.

El problema de inseguridad no es nuevo, pero no habían existido altercados que trascendieran a lo largo de los más de 15 años de desarrollo del proyecto del GTM. Los hechos más preocupantes, que afectaron directamente a personal que labora en el GTM, sucedieron en diciembre pasado, lo que obligó a los científicos a disminuir la operación y trabajo en el sitio.

INSEGURIDAD ENTRE NUBES. Recientemente, el incidente trascendió entre la opinión pública y la semana pasada el INAOE publicó un comunicado donde reconoció que las actividades del GTM y HAWC habían sido reducidas.

“La situación de inseguridad que prevalece en la región es públicamente conocida”, refirió el texto publicado por INAOE, que es uno de los 37 Centros Públicos de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

“Ya hemos reportado oportunamente a las autoridades competentes los problemas de inseguridad que han notificado nuestros trabajadores y esperamos que la problemática se resuelva en el corto plazo”, añadió el documento del Instituto.

“Ya sabíamos que la zona era riesgosa y algún susto nos habríamos de encontrar”, señala Omar López Cruz, investigador del INAOE. El jueves pasado, el INAOE citó a una conferencia para ampliar un poco la información, en la cual estuvieron presentes el titular del centro, Leopoldo Altamirano; los directores del GTM y HAWC, David Hughes e Ibrahim Torres, respectivamente, y el comisario Carlos Cárdenas Ramírez, director general de la Policía Estatal de Puebla, entre otros.

Sin dar detalles del incidente, se informó que en éste se involucró un trabajador del GTM y un vehículo del que habría sido despojado; “un hecho aislado”, según refirió el comisario, quien reconoció la operación del crimen organizado en la zona. “Se tiene registrado robo de transporte y tránsito de huachicol (…) ya se tiene un mapa delictivo claro de la región”.

Se informó que se han puesto en marcha varias medidas, las cuales no se pueden hacer públicas. No obstante, entre ellas destacó un botón de pánico en los vehículos para casos de emergencia, además de radios con los que se encuentran en constante monitoreo para los traslados.

El director del INAOE añadió que el trabajador no sufrió daño alguno y que si bien se han realizado recomendaciones de seguridad, como cercar con malla el HAWC, son gastos que no pueden costear. Sin embargo, refirió que con un mayor presupuesto se podría mejorar la seguridad.

El director de GTM dijo que las actividades del telescopio se han reducido en su operación científica, no obstante, trabajan con datos ya obtenidos para su análisis y publicación, continúan adelante con actividades paralelas y los planes de nuevos instrumentos. Sin embargo, señaló que a finales de marzo, el GTM participaría en el Arreglo Global Milimétrico VLBI para hacer una observación más del agujero negro en el centro de la galaxia. Por su parte, Ibrahim Torres mencionó que HAWC sigue operando remotamente de forma continua, aunque menos eficiente.

Carlos Cárdenas refirió que la seguridad se restablecería en el sitio en una o dos semanas.

TEMOR GALOPANTE. La inseguridad que afecta a los científicos que trabajan en el municipio de Atzitzintla es sólo un reflejo de lo que vive la sociedad entera de Puebla.

En 2018, la capital del estado fue ubicada, por primera vez en la historia, como la tercera ciudad más peligrosa del país, con 93.4 por ciento de los habitantes encuestados que declararon sentirse inseguros, según la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Adicionalmente otro dato recolectado en un estudio diferente indica que, a nivel estatal, el 63 por ciento de los empresarios poblanos afiliados a la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), declaró haber sido víctima de algún delito en el año previo a la encuesta.

Hace dos meses, el 11 de diciembre de 2018, un grupo de 38 instituciones y universidades de ese estado publicaron un desplegado público exigiendo a los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal), detener la ola de violencia e impunidad que, según su comunicado, es fruto de la “debilidad institucional”.

Para explicar “debilidad institucional”, se dijo que en el estado de Puebla sólo hay 0.6 policías por cada 100 mil habitantes, cuando la media nacional es de 1.8 policías por 100 mil habitantes. Además, el estado se encuentra entre los últimos lugares en cuanto a jueces y ministerios públicos por habitante.

Entre las 38 instituciones firmantes se enlistan la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP); la entidad se ha visto afectada por el robo de combustible, con 11 mil 240 tomas clandestinas; 2 mil 207 robos a transporte en carretera, así como mil 620 homicidios en agravio de mujeres y estudiantes universitarios, además de 41 secuestros, 153 extorsiones y 5 mil 15 robos de vehículos con violencia.

Solución dilatada. Desde el operativo policiaco de marzo de 2017, en el que fueron arrestados 87 habitantes de Atzitzintla, la mayoría de ellos ha recobrado poco a poco la libertad.

Aunque en la fecha de la detención del grupo se dio a conocer que junto con la aprehensión, se decomisaron 16 armas largas, cinco armas cortas, tres granadas de fragmentación, uniformes tácticos, cuatro mil 600 cartuchos útiles de armas largas y 30 ve­hículos blindados y de lujo dedicados al robo de hidrocarburos, los procesos posteriores a la detención han sido dilatados y, en algunos casos, ineficientes.

Los primeros días fueron liberados 20 detenidos, la mayoría de ellos menores de edad, por falta de pruebas. El alcalde detenido, José Isaías Velázquez Reyes mantuvo legalmente el cargo, aunque estaba detenido, entre marzo de 2017 y 2018, con una serie de solicitudes de licencia temporal. Después de 18 meses recluido en el penal de Tepexi de Rodríguez, el exalcalde fue liberado al no poder comprobarse el delito del que se le acusó: delincuencia organizada.

La ciencia no es ajena al tejido social donde se desarrolla. El ambiente de violencia, ejecuciones y delitos de alto impacto que se ha registrado, desde 2017, en el municipio de Atzitzintla, Puebla, ha afectado las labores del Gran Telescopio Milimétrico (GTM); que es el único observatorio del hemisferio norte del planeta desde el que se pueden captar radiaciones de los primeros momentos en que comenzó a formarse el Universo, después de la gran explosión o big bang.

Este Gran Telescopio Milimétrico es un proyecto que se hizo gracias a una colaboración entre México y Estados Unidos. Gracias a este equipo, en México se pueden recibir, analizar y procesar radiaciones con una longitud de onda de entre 1.1 y 4 milímetros. Gracias a esto no sólo podemos obtener mejores mapas del Universo, sino conocer la composición química de algunas estrellas o los procesos químicos que ocurren cuando se están formando estrellas y galaxias. Es un proyecto monumental, cuyas observaciones se han reducido por un problema muy terrenal y muy mexicano: la violencia y la impunidad.

http://www.cronica.com.mx/notas/2019/1109885.html

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