Ingresos petroleros aumentaron en el último año de Peña Nieto

ELIZABETH ALBARRÁN / EL ECONOMISTA

En el último año de gobierno de Enrique Peña Nieto, los recursos que se obtienen de la venta petrolera en el extranjero aportaron 17% de los ingresos totales del 2018, al sumar 978,589 millones de pesos, es decir, 12.8% más respecto del 2017, esto de acuerdo con el reporte de finanzas y deuda pública del cuarto trimestre del 2018.

Dicho porcentaje representa una ligera recuperación de la participación de los ingresos petroleros sobre los recursos totales del gobierno federal, pues en el 2017 fue de 16% y en el 2016 contribuyeron con 20%; mientras que en el 2015 y el 2014 fue de 31% y 35%, respectivamente, y en el 2013 de 39 por ciento.

Estos ingresos fueron superiores en 98,453 millones de pesos a lo que se tenía programado por 880,135 millones de pesos, de acuerdo con los Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública del cuarto trimestre del 2018, documento que fue entregado por la actual administración.

Analistas explicaron que los mayores ingresos petroleros se debieron a una recuperación en los precios internacionales del crudo. En el caso de la mezcla mexicana, en el 2017 registró un precio promedio de 46.78 dólares el barril y en el 2018 de 61.34 dólares el barril de petróleo.

“Todo esto generó un repunte en los ingresos petroleros. Con ello, se observa que estos recursos siguen siendo muy relevantes para las finanzas públicas, por lo que es indispensable que se maneje con sumo cuidado el sector energético del país”, consideró José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (Idic).

A su parecer, la estrategia que se aplicó a Petróleos Mexicanos (Pemex) en la última década fue errónea, debido a que se dañó a la empresa pública del Estado y se descuidaron las finanzas, por lo que se debe generar una estrategia que revierta el daño que se hizo.

Enrique Cárdenas, economista y profesor de la Universidad Iberoamericana de Puebla, comentó que, si bien se obtuvieron mayores ingresos petroleros, la recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que se cobra en gasolina y diesel fue menor, debido a que se siguen controlando los precios.

“No le fue mal a México en términos de ingresos petroleros, pero es reciente el efecto del IEPS a combustibles porque la gasolina que importa le sale más cara y al mantener los precios fijos, recaudas menos. Es una por otra”.

Para mantener la aportación de los ingresos petroleros sobre las finanzas públicas, expuso Cárdenas, lo mejor que se puede hacer es que Pemex invierta más en exploración, explotación y extracción de crudo y no en refinación.

Déficit de más de 400,000 MDP
El gobierno de Enrique Peña Nieto dejó unas finanzas públicas con claroscuros, pues si bien redujo la deuda y logró un superávit primario, también dejó mayor déficit, menores ingresos y crecimiento en gastos ineludibles como el costo financiero de la deuda.

En este contexto, el balance financiero del sector público registró un déficit por 495,039 millones de pesos, el más alto desde el 2016 que fue por 503,808 millones de pesos.

Dicho déficit fue mayor en 28,355 millones de pesos al que se tenía programado para el cierre del 2018 por 466,684 millones de pesos, indicó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que está a cargo de Carlos Urzúa.

Lo anterior se debió en gran medida a que el gasto neto del sector público fue por un total de 5 billones 592,151 millones de pesos, lo que implicó un aumento de 2.9% respecto del 2017; mientras que los ingresos presupuestarios fueron por 5 billones 113,103 millones de pesos, una reducción de 1.5%, respecto del 2017.

Uno de los mayores gastos que heredó Peña Nieto al nuevo gobierno es el costo financiero de la deuda, que se refiere al pago de intereses, comisiones y amortizaciones, ya que se destinaron 615,040 millones de pesos, 10% más que el año anterior.

El ISR e IVA dan respiro
Los ingresos que se obtienen por el pago de impuestos dieron un respiro a las finanzas públicas, pues aportaron 3.06 billones de pesos, lo que representó 60% de los ingresos totales del gobierno.

El Impuesto sobre la Renta (ISR) aportó 1.66 billones de pesos, 1% más que en el 2017; mientras que el Impuesto al Valor Agregado (IVA) contribuyó con 922,237 millones de pesos, 7.7% más que el año anterior.

El IEPS a gasolina y diesel fue el talón de Aquiles de los ingresos tributarios; ya que presentó una reducción de 17.4%, con lo que aportó 187,666 millones de pesos al erario.

Lo anterior tuvo un efecto negativo en la recaudación total del IEPS, ya que mostró una disminución de 10%, respecto del 2017, con lo que sólo ingresó a las arcas del gobierno 347,435 millones de pesos.

Segundo superávit primario
Una de las mayores metas que tuvo el gobierno de Peña Nieto fue lograr un superávit primario, es decir, mayores ingresos que gastos, sin considerar el pago de intereses, el cual se logró en el 2017 y también en el 2018.

Las cifras de Hacienda muestran que en el balance primario se logró un superávit por 143,712 millones de pesos. Sin embargo, es menor a lo que se registró en el 2017 cuando se reportaron 304,765 millones de pesos.

El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) —la medida más amplia de la deuda— se ubicó en 10 billones 550,416 millones de pesos.

Dicho saldo representa 44.8% del Producto Interno Bruto (PIB), menor a la meta de 45.3% del PIB establecida en los Criterios Generales de Política Económica 2019. En el 2017 representaba 45.76% del Producto.

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