Atoyac es muestra de que los militares no deben estar en las calles, dicen en foro de la Brigada

JACOB MORALES ANTONIO / EL SUR ACAPULCO

Familiares de desaparecidos manifestaron su rechazo a que el Ejército y la Marina hagan labores de seguridad pública como plantea el presidente Andrés Manuel López Obrador mediante la Guardia Nacional, porque desde hace 50 años cometen detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas, y como muestra están los crímenes ocurridos en Atoyac.
Ayer se celebró el foro Desaparición e impunidad en México en el Centro de Investigación y Posgrado en Estudios Socioterritoriales de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), a donde acudieron representantes y familiares que conforman la cuarta Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas.
Ante unos 80 asistentes y con un discurso de paz, la representante de la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (Afadem), Tita Radilla Martínez mencionó que Atoyac es una muestra de la actuación de los militares que desaparecieron a su papá, Rosendo Radilla Pacheco el 25 de agosto de 1974 en un retén.
Dijo que fue una situación difícil con la llegada de unos 24 mil efectivos militares al estado, la gran mayoría concentrados en Atoyac en la Costa Grande, donde hubo más de 400 personas detenidas y desparecidas, y todavía no hay una sola ubicación de ellas.
Dijo a los asistentes que ha sido una lucha muy difícil porque desde aquellos años nada ha cambiado en el país, donde de manera diaria desparecen seis personas, algo aterrador si se toma en cuenta que muchos callan por miedo a ser desaparecidos en busca de los suyos.
Radilla Martínez urgió a tener una paz en los municipios, en el estado, el país y el mundo, “no podemos seguir con este odio, con esta situación grave que se vive en el país. Le digo a las familias que no esperen a estar de este lado, que tenemos que hacer algo para que deje de pasar. Nosotros no estamos buscando culpables estamos buscando a nuestros desparecidos”.
La activista dijo que mucho se habla de la guerra sucia en Guerrero, pero para una guerra se necesita a dos ejércitos, lo que no ocurrió, lo que pasó en la década de 1970 fue un ataque contra la población, reiterando promover la paz, “o podemos seguir viviendo en esta guerra”.
Dijo además que a pesar de que hay una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por el caso de su papá, él sigue desaparecido.
La señora María Herrera Magdalena, Mamá Mary, quien busca a cuatro hijos, dos de ellos desaparecidos en Atoyac señaló que el Ejército y la Marina han sido los protagonistas de tanta desolación en el país, y soltó, “esta gente debe de estar destinada para lo que está”.
La mujer expresó la esperanza que tenía con el cambio de gobierno, que prometió sacar a los militares de las calles, sin embargo la propuesta del presidente López Obrador, “a mí me cayó como balde de agua fría que están con otros uniformes en las calles”.
Dijo que siente miedo y terror cuando le dicen que será el Ejército quien la cuidará, porque han sido los responsables de tanto daño y dolor. Llamó al gobierno a tener “mucho cuidado” en la reconstrucción que pretende hacer del país.
También exhortó al presidente a que a quien destine para atender a las familiares de personas desaparecidas sea alguien que sepa escucharlos, que tenga sensibilidad.
“No entendemos el por qué los tienen retenidos o dónde los tienen, el dolor se destila por todo lados”.
Expuso que lo “único que encontramos buscando a mis dos hijos es que me desparecieron a otros dos hijos en Poza Rica, Veracruz”.
Manifestó que ante la apatía y el hartazgo hacia el gobierno por no hacer nada para buscar a sus desaparecidos, ahora se unieron a la Iglesia para continuar la búsqueda, y llamó a que todas las universidades del país se unan y ayuden con la identificación de los restos que encuentran.
Alma Rosa Rojas Merino de Culiacán, Sinaloa, quien busca a su hermano desparecido el 4 de julio de 2009 denunció que fue el Ejército el que ha sacado y expulsado de sus comunidades a cientos de campesinos en la sierra de ese estado, donde se siembra mariguana al igual que en la sierra de Guerrero.
Lamentó que en lugar de que el gobierno quite a los soldados de las calles los mantendrá ahí con una nueva figura. Además de que en su estado las desapariciones forzadas siguen cometiéndose por los policías del estado y los municipales, “porque el gobierno está unido a la delincuencia”.
Sin embargo, dijo “aún confiamos –en el presidente– porque ya estamos cansados de ser manejados por un solo partido, que siempre manejó las desapariciones y ha manejado todos y se ha coludido con la delincuencia”.
Por otra parte expresó que es difícil atacar a los delincuentes porque no hay sensibilidad de la sociedad, a pesar de que hay mas de 40 mil desparecidos según las cifras oficiales, muchos son gente inocente.
Reflexionó también en el tema del salario de los policías, y dijo que si estos tuvieran un buen sueldo y prestaciones difícilmente se venderían a la delincuencia.
En el panel también estuvo la académica e investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), la politóloga Pilar Calveiro, quien afirmó que el Estado mexicano mantiene las desapariciones forzadas como una práctica que se incrementó bajo el poder económico, político y empresarial, que “fragmentó al Estado”.
Dijo que la desaparición forzada no va a desaparecer de la noche a la mañana, y que se tiene que distinguir qué niveles están coludidos con las desapariciones y establecer estrategias para acusarlos.
Mientras el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Camilo Vicente Ovalle refirió que a 50 años de desapariciones forzadas en el país, es difícil que las familias sostengan el tema, pero lo han hecho y lo han transformado de dolor a una acción política, que se refleja en la organización y la exigencia de justicia en organismos internacionales.
Por su parte la académica de la UACM, Evangelina Sánchez Serrano destacó el papel que han tenido las mujeres en la lucha para encontrar a sus seres queridos, y que es importante que la Brigada Nacional estuviera en Guerrero.
Destacó los casos de Tita Radilla y de María Herrera, dijo que se convirtieron en “sujetos políticos femeninos que representan a la sublevación del dolor”.
Insistió en la importancia de la búsqueda de las personas desaparecidas en fosas clandestinas como una acción de mostrar que ahí enterraron a personas, y que ahí hay huesos que corresponden a alguien.
Al término del foro el estudiante de la UAG, Octavio Astudillo presentó un mapa de los lugares donde se han localizado fosas clandestinas en los últimos dos años en el estado, a partir de la recopilación de información de los periódicos como El Sur.
Entre los puntos con mayores fosas destacan Acapulco, Chilpancingo, Iguala y Taxco.
En una breve participación la viuda del ex presidente del Congreso local asesinado, Armando Chavarría, Martha Obeso nombró a algunos de los dirigentes y personas desparecidas en la década de los años 70, secundado de un “presente” de los asistentes.

https://suracapulco.mx/2019/01/29/atoyac-es-muestra-de-que-los-militares-no-deben-estar-en-las-calles-dicen-en-foro-de-la-brigada/

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