Otras verdades de la noche de Iguala

Sonia Sierra / EL UNIVERSAL

Sobre la mesa donde está el plano con los lugares de los hechos de la que ha pasado a llamarse La Noche de Iguala, Karina señala y repite en voz alta los nombres de cada uno de los puntos de oficinas de gobierno —palacio de justicia, fiscalía, hospital, así como centros de operación de militares o policías—, y vuelve a exclamar que cómo es posible, que no se entiende cómo desaparecieron 43 personas en septiembre de 2014.

A un lado de ella, una banca del museo está ocupada por cinco espectadores y de pie están otros seis; los 11 no exclaman palabra alguna, siguen atentos el video de más o menos 20 minutos que con apoyo de tecnología reconstruye los pasos que los estudiantes de la Escuela Normal Isidro Bustos, de Ayotzinapa, y demás víctimas mortales y heridos; es un video que lleva al espectador a las calles de Iguala y a las poblaciones cercanas para ver los movimientos de los autobuses en que iban los estudiantes —a quienes se reconoce con rojo— y de las patrullas federales, estatales y locales —en azul—, y así con cada uno de los que esa noche en Iguala fueron parte de una historia que no acaba de cerrarse en México.

A esas dos piezas se suma un mural que es el que recibe al público en la exposición Forensic Architecture. Hacia una estética investigativa, que se podrá ver sólo hasta el 30 de diciembre en el MUAC (acceso con auto por Avenida del Imán). Alrededor de 70 personas cada día, desde septiembre, han visitado la muestra. El mural es el desglose, el cruce de tiempos, espacios y versiones —incluidas las discrepancias— de todos los actores de la noche de Iguala: la mentira histórica, las víctimas, el crimen organizado, los otros civiles, el Ejército, las policías federal, estatal y de los municipios Iguala, Cocula y Huitzuco, el C4 (Centro de Control y Comunicaciones), así como los silencios, los momentos destacados, los ataques y hasta los testimonios que se consiguieron bajo tortura; a cada uno se le distingue con un color. Se acompañan estos materiales de varios libros, entre otros, los informes del GIEI.

Ayotzinapa es uno de los capítulos que se analizan en esta muestra, que recoge el trabajo de la agencia Forensic Architecture, organización nacida en 2010, en Goldsmiths, Universidad de Londres, integrada por arquitectos, artistas, activistas, periodistas, científicos, abogados y cineastas que con las herramientas de la tecnología, la información y la arquitectura construyen nuevas miradas sobre hechos de violencia en lugares tan distantes como Siria e Iguala, Pakistán y Gaza. Aunque no estará más en el Museo, los materiales de Forensic Architecture en torno del caso de Iguala podrán consultarse en www.plataforma-ayotzinapa.org Incluso esta plataforma permite interactuar para seguir los pasos, por separado, de cada actor de la historia; además, el PDF del catálogo se puede descargar en el sitio del MUAC.

¿Y la justicia? César Aarón Martínez, estudiante de Sociología, en la UACM, acudió ayer al MUAC: “Con la creación del mapa de las rutas y de las narrativas hay un sentido más amplio de lo que pasó en toda la noche. Eso da un claro ejemplo de que el crimen organizado está coludido pero con varios niveles de organismos gubernamentales, tanto la policía como militares y esas órdenes tienen que venir de mucho más arriba para tener un alto grado de organización”.

Para Simón Benavides, la exposición “es una reconstrucción de evidencias que comprueban la participación de todos los grupos represivos del Estado cobijados en éste y en el anterior gobierno en la impunidad. Hay una liga directa con el crimen organizado, es un narco estado en el cual vivimos”, dice el maestro.

Luis Javier cuenta que la muestra representa gráficamente lo que había leído en libros como el de Trino Maldonado, El rostro de los desaparecidos; celebra que esté en un museo y que la respalden otros ejemplos del trabajo de Forensic Architecture. Pero él, como otros visitantes, extraña en la historia de los estudiantes una sola cosa: justicia.

El MUAC estará abierto hasta el 30 de diciembre, y reabrirá el 10 de enero. Este jueves y el sábado abre de 10 a 20 hrs; y el viernes, de 10 a 18 hrs.

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