OPINIÓN: Otra caja china de López Obrador

Guillermo Tamborrel  / EL UNIVERSAL

Hace unos días fue abatido Felipe de Jesús Pérez Luna alias “El Ojos”, presunto capo de capos de las delegaciones Tláhuac, Milpa Alta, Xochimilco e Iztapalapa. El operativo fue llevado a cabo por la Marina y la Policía Federal, en el que los criminales recurrieron a armas de grueso calibre y hasta narcobloqueos. Entre los delitos que se le señalan a “El Ojos” se encuentran los de narcotráfico, secuestro, extorsión, así como una larga serie de asesinatos.

A decir de los conocedores, el emporio criminal de “El Ojos” sólo pudo ser posible con la complicidad decidida de las autoridades locales, es decir, del delegado de Tláhuac, Rigoberto Salgado. Se dice que “El Ojos” utilizaba una red de mototaxis para tareas de vigilancia y reparto de droga, red que operaba a plena luz del día y sin contar con permiso alguno por parte del Gobierno de la Ciudad de México, pero sí con la complacencia del delegado Salgado.

Es de señalarse que el sr. delegado Salgado es de filia morenista e inclusive se le menciona como una persona cercana a López Obrador. Reporteros y comunicadores cuestionaron a AMLO, quien de mala gana afirmó que todo tenía el objetivo de dañar a su partido político, Morena, porque su partido estaba creciendo mucho.

El equipo de campaña de AMLO busca evitar lo imposible, que se ligue a su líder, precandidato presidencial y presidente del partido con la corrupción que supura en su círculo cercano. Recordemos que su lema ha sido el de “la honestidad valiente” por lo que relacionarlo con acciones de corrupción podría llegar a aniquilarlo políticamente.

La estrategia para deslindarlo ha sido desarrollada de manera tradicional e impecable, pero insuficiente. La gente comienza a no creer que López Obrador sea ajeno a los actos de corrupción. La gente se empieza a cuestionar cómo es posible que López Obrador esté en campaña desde hace más de 10 años, gastando un dineral cuando el afirma que sólo gana 50 mil pesos mensuales. Primero, él optó por recurrir a su discurso tradicional y rancio, que el asunto era manejado de tal manera, porque le tenían miedo, es decir, la cantaleta de la mafia del poder y del compló para dañarlo. Como eso no fue suficiente, entonces él y su equipo de campaña se han dedicado a lanzar una serie de cortinas de humo o cajas chinas. Pretendieron desviar la atención del tema de su relación estrecha con corruptos y hasta delincuentes con una “convención” donde seleccionarían el método para elegir candidatos por parte de Morena y no les funcionó. Después AMLO lanzó absurdas declaraciones, pero muy populistas, como el que en su gobierno no se exportaría petróleo crudo y no se importaría gasolina, esto tampoco funcionó. La última acción, que es de risa y que parece que sí le funciono, fue la de provocar un debate con un integrante del gabinete presidencial. AMLO lo buscó y lo encontró. El secretario de Educación, Aurelio Nuño, cayó en la trampa y se enganchó en un debate vía twitter y en un tema realmente irrelevante: que el delegado de la SEP en Guanajuato fuese hijastro de Vicente Fox.

Sólo resta ver si el tema de la estrecha relación de López Obrador con una serie de personajes corruptos le mancha el plumaje o éste permanece impoluto. De momento parece que la estrategia de la caja china le está funcionando y lo más increíble es que se logró con la ingenuidad de un secretario de Estado.

Fuente de los Deseos: Ojalá todos ayudemos a que todos veamos la realidad y no nos atrapen los políticos en sus cajas chinas.

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