OPINIÓN: AMLO al PRD: declinas y te vas

JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ / EXCELSIOR

Hoy se tendrá que cerrar uno de los capítulos más absurdos de nuestra ya de por sí bastante poco racional, política partidaria. El viernes pasado, el presidente de Morena, AMLO, emplazó a declinar a sus candidaturas al Estado de México, al aspirante del PRD, Juan Zepeda y a Óscar González del PT, en favor de Delfina Gómez. Si no declinan este martes, dijo Andrés Manuel, no habrá alianza con ellos en el 2018. Además, exigió que esa declinación fuera “sin condiciones” o sea que se convirtiera en una suerte, decíamos ayer, de rendición de esos partidos en torno al culto de Morena.

Hoy martes, dijo López Obrador en un dejo más de prepotencia, estaré en Nezahualcóyotl (la tierra de Juan Zepeda) y si no hay declinación, PRD y PT se olvidan de Morena para el 2018. Salvo que ocurra algo realmente extraño, no habrá declinación. Ya lo dijo con todas las letras Juan Zepeda (cuya campaña no va nada mal) y la respuesta institucional más cercana la dio Alejandra Barrales cuando el sábado habló de que se buscará una alianza con el PAN para 2018.

Claro que hubo grupos perredistas que pusieron el grito en el cielo por la sacrificada alianza de la izquierda, como el de René Bejarano o el de Alejandro Sánchez, pero son los mismos que nunca se quejaron siquiera del lenguaje que ha utilizado López Obrador contra el PRD ni tampoco por el ultimátum que les impuso el viernes el tabasqueño. Esos grupos se han quedado en el PRD como caballo de Troya, pero, además, para encarecer el día de mañana su ingreso a Morena.

Lo cierto es que llama la atención que el líder de Morena sea hoy tan insistente con la exigencia de las declinacio-
nes de los adversarios de Delfina Gómez cuando hasta unas semanas atrás, decía que Morena no requería alianzas, que irían solos en el Estado de México y en la presidencial. Incluso, hubo sectores en el Partido de la Revolución Democrática que estaban dispuestos a una alianza con Morena si el candidato mexiquense era Alejandro Encinas, lo que fue rechazado por el propio López Obrador, aunque Encinas, vaya paradoja, terminó apoyando a Delfina y no a Zepeda.

El problema es que López Obrador ni en el Estado de México ni en el 2018 quiere aliados, lo que quiere es una suerte de súbditos, por eso quienes quieran sumarse a sus candidatos deben declinar sin negociación, sin condiciones, esperando a ver cómo les paga esa adhesión el día de mañana. Algo así como “declinas y te vas”.

¿AGUANTARÁ ANAYA?

La denuncia contra el candidato del Partido Acción Nacional en Coahuila, Guillermo Anaya, es durísima. Según documentos presentados este fin de semana, sin haberlo reconocido en su declaración 3de3, y sin ninguna lógica financiera respecto de sus ingresos, el candidato tendría una cuenta en la isla de Barbados por 32 millones de dólares y otros 211 millones de pesos en una cuenta en Banorte. Si esa información se confirma sería un golpe demoledor para Anaya porque sus ingresos declarados harían imposible alcanzar semejantes niveles de ahorro. Por lo pronto, habrá que esperar explicaciones, aunque, quizás, la línea sea no darlas, como en el caso de Delfina y de muchos otros.

NARRO-NUÑO

El anuncio del programa salud en las escuelas parece mostrar una mancuerna entre José Narro, el secretario de Salud, con Aurelio Nuño, su homólogo de Educación Pública, que puede ir mucho más allá de un programa gubernamental. Interesante porque la presencia de Narro es cada día mayor y porque, sin duda, Nuño es uno de los hombres más influyentes en el entorno del presidente Peña. Y entre los comicios del 4 de junio y la asamblea priista de agosto, los procesos internos en ese partido se acelerarán en forma notable.

EL POPULISMO SOCIALDEMÓCRATA

Mientras tanto, los partidos socialdemócratas europeos parecen seguir suicidándose políticamente al moverse hacia las corrientes populistas y perder progresivamente su esencia. En Gran Bretaña con Jeremy Corbyn, el Partido Laborista optó por el ala más radical y populista, cercana, incluso, al Brexit, lo que le ha permitido a los conservadores tener un amplio margen para las próximas elecciones legislativas, ya que el laborismo perdió el centro. En Francia con la candidatura del representante del ala más radical (también populista) del Partido Socialista, Benoît Hamon, su partido cayó a un mínimo histórico de 8%, ese derrumbe permitió la consolidación de Emmanuel Macron desde una postura de centro que se llevó a buena parte del Partido Socialista. Tanto Corbyn como Benoît fueron elegidos por el voto de una militancia enojada, de alguna forma antisistema, que ha llevado a esos dos partidos a derrotas históricas.

Ahora, en España regresa Pedro Sánchez a la dirección del Partido Socialista Obrero Español, con un discurso similar al de sus homólogos británico y francés, también con el voto de la militancia y a pesar de que en su anterior periodo como secretario general del partido, Sánchez no ganó una sola elección, incluyendo las dos para elegir Presidente de gobierno. Ésas son las lecciones que tendría que aprender el Partido de la Revolución Democrática.

http://www.excelsior.com.mx/opinion/jorge-fernandez-menendez/2017/05/23/1165086

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