Jornaleros con elevada vulnerabilidad

BLANCA ESTELA BOTELLO/LA CRÓNICA DE HOY

Con salario raquítico, sin seguridad social, hacinados en pequeños cuartos, expuestos a extorsiones, abusos y secuestros, los jornaleros rurales ocupan el peldaño más bajo en la escala de producción agrícola, aunque son los responsables de sembrar y cosechar gran parte de los alimentos del país.

Errantes entre un estado y otro, los jornaleros agrícolas reciben escaso apoyo gubernamental y en su mayoría están excluidos de programas sociales, por carecer de papeles de identificación o de un domicilio permanente.

PRECARIEDAD. Martín Juárez es jornalero en el estado de Morelos. Dedicado a la cosecha de caña, asegura que los trabajadores agrícolas viven condiciones de semiesclavitud.

Refiere que los jornaleros viven apretujados en lo que llama galeras, pero la intención es desaparecerlas para dar paso a comunidades bien establecidas, con viviendas dignas, áreas para siembra y cría de animales, que sean administradas por los jornaleros, y “que no sólo sea un albergue para que nos hacinen como animales”.

Afiliado a un sindicato independiente de trabajadores agrícolas señala que los jornaleros agrícolas también deben ser partícipes de las ganancias de los ingenios.

Los jornaleros plantean una distribución tripartita de las ganancias, ya que “no se nos hace justo que la mayor cantidad de trabajo recae en nosotros y no se reparte utilidad, no se nos den prestaciones y aparte se nos esté reprimiendo”.

Cuando no consiguen emplearse, refiere, una manera de subsistir es sembrar maíz y hortalizas para autoconsumo en pequeños huertos creados en su comunidad denominada Gustavo Salgado.

“Queremos recuperar la dignidad de los jornaleros, porque el tema central para nosotros no es sólo mejorar nuestras condiciones materiales, sino que nuevamente recuperemos el valor que tenemos como seres humanos”, expresa.

Jorge Ulises Carmona Tinoco, sexto visitador de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), señala que los jornaleros agrícolas son uno de los sectores con elevada vulnerabilidad, por lo que se requieren esfuerzos gubernamentales, de organizaciones civiles y órganos autónomos e incluso de organismos internacionales, para cambiar la situación.

En México, refiere, los jornaleros agrícolas aumentaron, ya que de 2009 a 2015 el número se duplicó de dos a cuatro millones, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Jornaleros Agrícolas.

La CNDH se ha pronunciado respecto a distintas violaciones a los derechos humanos de jornaleros agrícolas, hasta el momento, en cuatro recomendaciones, relacionadas con violaciones a la seguridad jurídica, al derecho a un nivel de vida adecuado, a la salud, al desarrollo integral de los pueblos y comunidades indígenas, así como al sano desarrollo, al interés supremo de la niñez, al libre desarrollo de la personalidad, al trato digno, así como por acoso y hostigamiento sexual.

“Ésta es una problemática nacional, no solo involucra a los estados de donde emigran los jornaleros agrícolas, sino aquellos que los reciben; debemos receptorizar varias entidades federativas, pero la Comisión Nacional actualmente está trabajando para conocer de mejor manera el fenómeno en lo nacional, y estamos determinando una serie de acciones.

“Todas las recomendaciones fueron aceptadas, y estamos en vías del seguimiento hasta el total cumplimiento de todos y cada uno de los puntos recomendatorios”, dijo.

Luis Gómez Oliver, académico de la Facultad de Economía  de la UNAM, señala que el único decil de la población rural que recibe su principal ingreso de la agricultura, son los agricultores rurales, y en todos los demás casos la principal fuente de ingreso es el salario, el cual puede ser en actividades agrícolas o no agrícolas,
“Por eso es que siendo que todo mundo produce, no pueden vivir de la agricultura; hasta hace unos 30 o 40 años el principal ingreso era el agrícola y uno de los principales ingresos también era el autoconsumo.

“Las familias rurales son cada vez más las que viven del salario, por eso es muy importante que se vean las condiciones de trabajo”, resalta Gómez Oliver.

DESCONOCIDOS. Debido a ajustes en la distribución de recursos y programas sociales, se desconoce la cantidad precisa de jornaleros agrícolas que hay en el país.

Además, muchos de ellos carecen de papeles de identificación básicos, como acta de nacimiento o credencial de elector, por lo que ni siquiera tienen acceso a apoyos económicos gubernamentales.

Lorenzo Rodríguez Jiménez, secretario general del Sindicato Independiente Nacional Democrático de Jornaleros Agrícolas, dijo que es necesario dotarlos de documentos, ya que “cuando se mueren de muchos no se sabe ni de dónde vienen y sus cuerpos se van a la fosa común”.
Se requiere, además, tener un registro respecto al lugar de origen, el rancho donde van a trabajar y si van solos o con su familia.

MODESTO APOYO. Jorge Vargas Rodríguez, director de Seguimiento Operativo, de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), resalta que además del recorte presupuestal, la Secretaría debe enfrentar tres problemas en el caso de los jornaleros agrícolas: que son asalariados, trabajan en el campo y muchos son migrantes.

Para atender esas tres situaciones se diseñó el Programa de Atención a Jornaleros Agrícolas, el cual  “es un programa compensatorio. Nos hemos convertido en un programa de transferencias condicionadas de efectivo, es decir, nuestro trabajo como Sedesol en este programa es encontrar jornaleros y darles dinero, nada más”.

Aunque las cifras varían, ya que el dato más reciente excede de cinco años, y se calcula son unos  4.5  millones de jornaleros agrícolas, y el presupuesto aprobado por la Cámara de Diputados para este año de la Sedesol para el Programa es de 282 millones de pesos.

Para comparar la escasez de recursos destinados a apoyar a los jornaleros agrícolas, Vargas Rodríguez refirió que este año 2017 se destinaron al programa de adultos mayores 39 mil millones de pesos para atender  a 7.8 millones de personas.

Por ser escaso el recurso económico, dijo, se aplica en regiones específicas donde hay más jornaleros agrícolas. Se entrega el Estímulos para la Asistencia y Permanencia Escolar, que es una beca  para niños, que va desde 187 hasta 704 pesos, de acuerdo con el nivel y grado escolar.

Otro es el Apoyo Económico al Arribo, que es un recurso que se entrega a los jornaleros migrantes por hasta mil 150 pesos, que puede ser entregado  tres veces al año al jefe o jefa del hogar jornalero que notifique su llegada en las mesas de atención del programa. Para recibir el apoyo económico, el jornalero debe mostrar, de manera obligatoria, la CURP.

“Evidentemente, la Cámara de Diputados, el Estado mexicano, el Gobierno federal, estamos dando a los jornaleros agrícolas mucho menos importancia de la que tienen en su peso relativo en la población vulnerable”, dijo el funcionario.

Respecto a los que regresan de Estados Unidos, dijo que estos  no se integran como jornaleros, sino que pasan un tiempo en otra actividad, y cuando se acaban las reservas económicas que lograron acumular, se integran al circuito jornalero.

“Para ser sincero, nuestra cobertura es hoy tan menor en relación con la población potencial, que cualquier aumento no cambia la situación que tenemos hoy de escasez de recursos para atender a la población.

“No creemos que haya una explosión (de jornaleros migrantes) en el corto plazo, en realidad las dinámicas de crecimiento de la población jornalera se dan mucho más por las dinámicas de los cultivos”, señaló Vargas Rodríguez.

http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1022411.html

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