Un modelo con verdadero liderazgo educativo

Emilio Troncoso Acosta/ La Prensa

Hace unos días, el titular de la Secretaría de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, manifestó que con la llegada del Nuevo Modelo Educativo se busca educar a los mexicanos para la libertad y la creatividad, a fin de tener una formación para el ejercicio pleno de sus derechos, con conciencia crítica y responsabilidad de vivir en democracia, con respeto de las ideas de los otros, acorde con los planteamientos expresados en la Carta de Fines de la Educación en el Siglo XXI.

Recordemos que la carta establece que el modelo pretende formar a un ciudadano capaz de expresarse y comunicarse correctamente tanto en español como en inglés; con las habilidades y conocimientos que le permitan emplear el pensamiento hipotético, lógico y matemático para formular y resolver problemas cotidianos y complejos; que tenga la capacidad de análisis y síntesis; que su argumentación sea crítica, reflexiva, curiosa, creativa y exigente; que se informe tanto de los procesos naturales y sociales, como de la ciencia y la tecnología, para comprender su entorno.

Lograr lo anterior solo es posible con una nueva visión de la práctica educativa, con una visión que atienda a las nuevas formas en que un alumno aprende, se comunica y se relaciona, para lo cual es indispensable formar verdaderos líderes educativos, capaces de entenderlo y detectar las necesidades de las comunidades educativas, generando planes estratégicos de intervención que permitan enfrentar y superar los problemas existentes.

Estudios recientes realizados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), han advertido que las escuelas de sectores pobres con resultados destacables muestran la importancia que tiene el liderazgo de sus directivos en el mejoramiento de los logros obtenidos, razón por la cual es indispensable justipreciar su labor, brindando los apoyos necesarios para el correcto desempeño de sus funciones.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha advertido que el liderazgo escolar es ahora una prioridad en la política educativa mundial, y que hay mucho margen de mejora en cuanto a su profesionalización y al apoyo a los líderes escolares actuales, haciendo del liderazgo escolar una carrera atractiva para candidatos futuros, previendo el envejecimiento de los directores actuales y la gran escasez de candidatos calificados para remplazarlos después de su jubilación, por lo que resulta imperativo tomar medidas.

Con la nueva visión de escuela y práctica educativa que pretende el nuevo modelo pedagógico, se requiere que los directivos, líderes escolares, desarrollen esta competencia para poder influir más decididamente en las comunidades escolares, en el desarrollo de habilidades de planeación estratégica, comunicación efectiva, trabajo en equipo, inteligencia emocional, innovación y creatividad, toma de decisiones, negociación y manejo de conflictos.

Como producto de las modificaciones al marco normativo de la educación, que implicó la reforma educativa, la SEP estableció el perfil del líder educativo, en un documento titulado Perfiles, Parámetros e Indicadores para Personal con funciones de Dirección, de Supervisión y de Asesoría Técnica Pedagógica en Educación Básica, en donde se establecen las características y competencias necesarias para asumir la responsabilidad al frente de las escuelas.

En este documento se establece que los líderes educativos deben contar con un perfil que integre conocimientos sólidos sobre el contenido de los planes y programas de estudio, los procesos de aprendizaje de los alumnos, las prácticas de enseñanza, la autonomía de gestión escolar, el desarrollo profesional, los principios legales y filosóficos que sustentan el servicio público educativo, la atención a la diversidad sociocultural y lingüística de los alumnos, así como la relación entre la escuela y la comunidad.

Lograr un perfil del líder educativo como el descrito anteriormente, requiere de un proceso de formación y profesionalización permanente encaminado a desarrollar habilidades y competencias, en el entendido que este proceso no alcanza solamente a una persona, ya que el líder no va solo, sus resultados son producto de la sinergia que es capaz de generar con su equipo de trabajo, en un ambiente motivacional que considere las necesidades de todos los involucrados, llevando a cabo prácticas que permitan potenciar el desarrollo de sus colaboradores.

En la actualidad, el gran reto consiste en mejorar la calidad del liderazgo actual y desarrollar un liderazgo sostenible para el futuro, mediante acciones prioritarias como poner en práctica un verdadero y efectivo desarrollo profesional de los líderes educativos, tanto de directivos como de docentes, que también son líderes educativos, posibilitándoles contar con nuevas herramientas para analizar su contexto, su desempeño profesional y su práctica educativa, implementando acciones que se orienten a la mejora continua, para lograr la tan anhelada educación de calidad con equidad.

https://www.la-prensa.com.mx/columnas/un-modelo-con-verdadero-liderazgo-educativo

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