Escaparate Político

Felipe Sánchez/El Imparcial

Todo indica que para el relevo en el mando del Tribunal Superior de Justicia, han dado el primer paso. El magistrado presidente Alfredo Lagunas ha aceptado dejar la zona de confort luego de negociar impunidad. Es lo que ha trascendido en esa institución y es creíble por los códigos arcanos de nuestra clase política.

La charla con algunos magistrados del TSJ permitió a este columnista, conocer el desastre y la corrupción en el llamado poder judicial como consecuencia del desastre derivado del des-gobierno de Gabino Cué.

Es tal el caos que nadie sabe, a ciencia cierta, cuantos magistrados cobran realmente. Dicen que antes del “gabinato” 22 hombres y mujeres de toga y birrete integraban el pleno del poder judicial. Hoy pasan de 30 y hay seis u ocho conocidos como magistrados “espurios”. Son los que encumbró Alfredo Lagunas por favores recibidos. Inflar tanto la nómina causó tal desastre financiero que, según me dicen, apenas el mes pasado pagaron a los magistrados el aguinaldo y otras prestaciones de fin de año 2016.

Entre tanta anarquía, me siguen contando, han surgido allí grupos que causan curiosidad. La extrañeza es por cómo son conocidos: Las “dálmata” y las “xoloitzcuincle”. Los mismos magistrados se sorprenden de tanta frivolidad en una institución antes muy respetada.

El renuevo

Ha sido algunos detalles técnicos de jurisprudencia los que retrasan la designación del nuevo magistrado. Al ser escogido un magistrado en retiro como es Raúl Bolaños Cacho Guzmán, es necesario apegarse a procedimientos estrictamente legales.

Algunos expertos sugieren que basta con que el magistrado Raúl Bolaños Cacho Guzmán solicite al Pleno del TSJ permiso para dejar su situación de retiro y reintegrarse al servicio activo.

El magistrado Gerardo Carmona, más Explícito, sostiene que el artículo 10 de la Ley Orgánica del Poder Judicial del Estado señala que “si ocurriera la falta absoluta del presidente del Tribunal (por cualquier causa: licencia o renuncia), el Pleno elegirá por mayoría un presidente interino para que termine el periodo”. En esta hipótesis, un magistrado jubilado sí puede ser presidente del Tribunal porque el artículo 103 de la Constitución local ordena que “para ser presidente del Tribunal se requiere un mínimo de tres años integrando sala”, este requisito lo es para aquellos presidentes que son elegidos en el mes de enero del primero de los cuatro años de su elección, o en el mes de enero del primer año de su reelección. El artículo 10 de la Ley Orgánica citada no indica que el presidente interino debe ser un magistrado en funciones o integrando Sala (donde la ley no distingue no se debe distinguir); la segunda: el magistrado jubilado sigue siendo magistrado (el nombramiento continúa aunque ya no en funciones). Luego, entonces, el Pleno es el órgano competente para elegir, por mayoría, a un presidente que con el carácter de interino culmine el periodo del presidente electo pero que por cualquier causa ya no podrá terminar su periodo; el presidente interino puede ser un magistrado en funciones o jubilado (hasta aquí la tesis de Carmona).

La relación con el cártel 22

Fundadas sospechas despierta la nueva relación que el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, ha decidido establecer con la dirigencia formal y con los jefes encubiertos de la CNTE en Oaxaca (cártel 22). Despierta suspicacias porque Oaxaca tiene 36 años de estar escuchando a los mismos viejos y mañosos líderes de la sección 22 del SNTE que exponen una cosa y hacen otra. Dicen buscar la redención social pero aliados con los grupos políticos más perversos, terminan por saciar sus intereses personales y privatizan la educación pública. Hay que tener presente que durante el llamado movimiento “democrático” magisterial, las escuelas privadas han crecido en casi un 10 por ciento. En este momento ponen toda su violencia y prácticas de inestabilidad social al servicio del proyecto “AMLO-presidente”.

Preocupado por acotar la sistemática movilización del magisterio y los efectos nocivos de sus bloqueos de calles y carreteras así como los paros locos en las escuelas y violencia callejera, Alejandro Murat, una y otra vez, les ha tendido su mano generosa. Les ha pedido cordura a la par que les ofrece apoyar sus demandas. El ofrecimiento es válido y hasta plausible. Sabe que los jóvenes normalistas se inscriben con la idea de ser maestros para redimir, mediante la educación, a sus hermanos de clase. Casi la totalidad de los que abrazan la carrera magisterial, provienen de estratos campesinos.

Llegan a las normales con la mente sana, con el ideal de ser profesores para forjar un futuro mejor y, a la vez, tender la mano a sus hermanos de raza. Muchos de estos muchachos llegan con esta aspiración pero se topan con la triste realidad. En la escuela Normal se convierten en carne de cañón. Son utilizados por políticos venales. Los eternos jefes de las tribus de La CNTE, los líderes formales y los políticos oportunistas, terminan indoctrinándolos con ideas políticas radicales.

Lo que provoca la sospecha en esta nueva relación del gobierno con la Sección 22, no es que un joven se forme y obtenga una plaza de maestro. Lo que la sociedad critica es que les den una plaza por encima de lo que ordena la reforma educativa y no aprueben ningún examen. Pero más censurable es que los grupos políticos que manejan la Coordinadora, los usen para mantener privilegios como las plazas que el gobierno entrega al sindicato y la comercialización de las mismas. Fueros como las plazas que esos líderes malévolos venden, compran, heredan, traspasan e intercambian. Qué decir de las comisiones sindicales que no son más que “aviadurías”; defienden la secrecía en el uso de las cuotas sindicales; preservan que éstas sigan sirviendo para acrecentar las fortunas de los líderes sindicales. Esto es lo que Oaxaca no quiere.

http://imparcialoaxaca.mx/opinion/gZu/escaparate-pol%C3%ADtico

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