Nuño y Ochoa se vieron muy machos mientras algo inédito sucedió

ELISA ALANÍS/El Universal

RAZONES Y PASIONES

Al mismo tiempo que el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, y el dirigente del PRI, Enrique Ochoa, reforzaron roles, estereotipos y prejuicios, en otro lugar se escucharon voces ejemplares de mujeres víctimas.

Fue un martes 21 de febrero cargado de eventos.

Aurelio Nuño y Enrique Ochoa, desde sus respectivas reuniones, subieron mensajes e imágenes a redes sociales.

Nuño publicó: “Esta colección refleja el momento histórico que vive nuestro país: uno en el que la pluralidad es norma básica de convivencia”. En el tuit aparecen ocho personajes de traje y corbata. Cero mujeres. Así el mundo “plural” del titular de la SEP.

Por su parte, Ochoa Reza escribió en su cuenta: “Ya estamos listos en el @PRI_Nacional para la Sesión Ordinaria de nuestro Consejo Político Nacional”. Acompañó al texto una foto en donde se ven 16 señores de traje y camisa clara, sin corbata, muy casuales, sonrientes, acompañados de una serie de retratos de más “varones ilustres” colgados en la pared. Ni una sola presencia femenina.

Una vez en la sesión priísta figuraron 12 caballeros y dos damas en el presídium.

Paisaje cotidiano.

Sin embargo, además de los mencionados eventos públicos integrados y liderados en su mayoría por señores con puestos importantes y dotados de recursos, sucedió algo inédito.

El mismo día, en el Museo de Antropología e Historia, el gobierno federal, a través de la PGR, ofreció una disculpa pública a Jacinta, Alberta y Teresa. Indígenas hñahñú acusadas injustamente del secuestro de agentes de la AFI y encarceladas durante años a pesar de las pruebas que mostraban el montaje.

Sus palabras resonaron más allá del recinto.

“Hoy queda demostrado que ser pobre, mujer e indígena no es motivo de vergüenza”, dijo Estela, hija de Jacinta. “Nuestra riqueza no se basa en el dinero… actualmente conocemos autoridades ignorantes, corruptos y vendidos. No les damos las gracias. Les exigimos que si no saben hacer su trabajo, renuncien a sus cargos”.

La disculpa de Estado, como dijo Mario Patrón del Centro Pro, es un breve pero profundo alivio… una victoria de la verdad frente a la mentira.

Falta avanzar para que no ocurran estas tragedias y para que los culpables enfrenten la justicia.

Los políticos del “Club de Tobi” deberían escuchar a estas mujeres. Y reconocer (jamás golpear) la labor de quienes defienden derechos y libertades, como los del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez.

Eso es honestidad. Eso es valentía. Eso es hacer algo por México.

Esa es la exigencia… “hasta que la dignidad se haga costumbre”, como dijo Estela.

http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/columna/elisa-alanis/nacion/2017/02/24/nuno-y-ochoa-se-vieron-muy-machos-mientras

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